INFORME: PRIVATIZACIÓN ENCUBIERTA EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA









Stephen J. Ball y Deborah Youdell: Privatización encubierta en la educación pública

Instituto de Educación, Universidad de Londres
Internacional de la Educación

Presentamos un trabajo coordinado por Stephen J. Ball y Deborah Youdell:"Privatización encubierta en la educación pública"(enlace al informe completo al final). Nos parece interesante aportar documentos para dialogar un tema que no es nuevo ni mucho menos pero que está hoy especialmente candente. Esperamos de nuestros lectores del blog otros materiales que estiméis oportunos para completar y plantear otros puntos de vista en este debate. 



"En todo el mundo se están introduciendo formas de privatización en nuestros sistemas de educación pública. Muchos de esos cambios son consecuencia de una política deliberada, a menudo bajo el lema de la “reforma educativa”, y sus efectos pueden ser de muy amplio alcance en cuanto a la educación de los alumnos, a la equidad y a las condiciones del personal docente y de otras personas dedicadas a la educación. Asimismo, podrían adoptarse otros cambios inesperados, a saber, cambios en la forma en que los centros educativos son gestionados, que podrían presentarse como una forma de “adaptarse a los tiempos que corren”, pero que en realidad son reflejo de una orientación cada vez más basada en el mercado, competitiva y consumista, que caracteriza a nuestras sociedades actuales.


En ambos casos, la tendencia hacia la privatización de la educación pública está encubierta. Se camufla mediante un lenguaje que habla de la “reforma educativa”, o bien se va introduciendo a hurtadillas en forma de “modernización”. De esas razones precisamente se deriva el título del presente estudio: “PRIVATIZACIÓN ENCUBIERTA EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA”.


El objeto de este estudio es sacar a la luz del día la tendencia actual en el camino hacia la privatización. Necesitamos contar con una transparencia mayor y con un mejor conocimiento de lo que está sucediendo en el mundo, de manera que podamos participar en un debate público y abierto acerca del futuro de la educación en nuestras sociedades".

Índice del informe

1. RESUMEN EJECUTIVO
2. INTRODUCCIÓN


2.1. Perspectiva general
2.2. Antecedentes
2.3. Trascendencia
2.4. Ámbito del informe

3. FORMAS DE PRIVATIZACIÓN EN LA EDUCACIÓN Y DE PRIVATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN

3.1. La privatización “endógena”: centros de enseñanza parecidos a empresas o que funcionan como actividades comerciales


3.1.1. Cuasi mercados
3.1.2. Gestión de resultados, responsabilidad y salarios en función de los resultados
3.1.3. El gestor y la nueva gestión pública

3.2. La privatización “exógena”: incorporación del sector privado a los centros públicos de enseñanza


3.2.1. Educación pública para el logro de beneficios económicos privados
3.2.2. La oferta de educación del sector privado: la subcontratación de servicios
3.2.3. La oferta de educación del sector privado: la subcontratación de centros de enseñanza
3.2.4. Asociaciones entre el sector público y el privado
3.2.5. El capital internacional en la educación pública
3.2.6. Comercialización o “coca-colalización”
3.2.7. Filantropía, subvenciones y ayudas

4. PAUTAS MUNDIALES DE LA PRIVATIZACIÓN

4.1. La privatización mundial: evolución involuntaria e intensificación deliberada

5. LOS CONTEXTOS DE LA PRIVATIZACIÓN

5.1. La privatización en los países más industrializados del mundo
5.2. El mundo en desarrollo: la privatización como modo de occidentalización

6. LA RECONFIGURACIÓN DEL ESTADO

6.1. Reconfiguración de los servicios del Estado de bienestar
6.2. Un nuevo paradigma del servicio público

7. EL FOMENTO DE LA PRIVATIZACIÓN

7.1. Defensores y proselitistas
7.2. La promoción transnacional

8. LAS IMPLICACIONES DE LA PRIVATIZACIÓN

8.1. Las implicaciones de los cuasi mercados
8.2. Las implicaciones de la nueva gestión pública y de la gestión de resultados
8.3. La privatización de las identidades educativas
8.4. La privatización y la transformación de identidades


8.4.1. De director de centro de enseñanza a gestor empresarial
8.4.2. De profesor a técnico
8.4.3. De estudiante a activo o pasivo de la producción

8.5. La transformación de las relaciones laborales y del trabajo de los enseñantes
8.6. La privatización como un nuevo entorno moral
8.7. La transformación en mercancía privada de la educación como bien público
8.8. La privatización y las desigualdades educativas

9. LA PRIVATIZACIÓN DE LA POLÍTICA
10. CONCLUSIONES
11. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Anexo I: “El proceso de investigación”



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MI CREDO HUMANISTA
ALBERT EINSTEIN


TRADUCCIÓN Y SELECCIÓN DE TEXTOS:
ALFREDO LLANOS Y OFELIA MENGA





PRÓLOGO

No es fácil discernir si la popularidad de Albert Einstein, que eclipsó a figuras del cine y del deporte, se debió a su condición de creador de las teorías más abstrusas de la física o a su carácter de humanista inmerso en la vida, o bien a su infatigable lucha por la paz, sostenida empeñosamente, sobre todo, durante su residencia en los EE.UU.  En un mundo ensoberbecido por la posesión de armas de tremendo poder destructivo se convirtió en intérprete de una misión altamente honrosa, que coincidía con el anhelo de los pueblos indefensos.

Desde su endeble posición de civil armado sólo de su profundo amor al prójimo y su buena voluntad aprovechó su prestigio de científico para sacudir el egoísmo de quienes piensan que la guerra es siempre un excelente negocio y los seres humanos el alimento indispensable que debe mantener esta máquina infernal. Pocos hombres de su nivel intelectual han dado pruebas tan extremas de altruismo y de generosos sentimientos como este sabio que exhibía la nobleza y a veces el candor y la modestia de los que son realmente grandes. Todas las tribunas le fueron aptas para movilizar el espíritu de la gente sin distinción de razas ni credos. Estuvo fraternalmente cerca de pacifistas como Mahatma Gandhi, Bertrand Russell y Romain Rolland. Además, prestó su colaboración espontánea y sincera a los movimientos que en su tiempo bregaban por la libertad de las minorías oprimidas. Se hallaba convencido de que era posible eliminar los nacionalismos fanáticos, y que la humanidad deseaba unirse en favor del progreso y la cultura,  para lo cual le era indispensable borrar las fronteras y eliminar el servicio militar obligatorio, al que consideraba una ofensa permanente contra la dignidad humana. Creía, con Franklin, que no hubo nunca una mala paz ni una buena guerra, aferrado a su moral concreta forjada en la observación y en los hechos.

El pacifismo de Einstein carece de retórica y va directamente a los problemas planteados por el nuevo impulso que la ciencia dio a la tecnología militar. Nadie conocía mejor que él el efecto destructor de  las armas modernas, y en cierto modo resulta una ironía que quien descubrió la clave para desintegrar el átomo debía convertirse en el detractor sistemático de su perfeccionamiento y empleo. Se ha pretendido ver en esta actitud del gran físico una flagrante contradicción. Sin embargo, el científico en su caso y en el de los que le precedieron, pretende arrancarle los secretos a la naturaleza y en esta tarea tan compleja recibe no pocas sorpresas y acepta tremendos desafíos. Su labor no está limitada por factores morales. La ciencia es ajena a todos los códigos posibles y sólo tiene como norma penetrar en el misterio que le rodea. La tragedia aparece cuando el poder político- dominado siempre por oscuros intereses- decide sobre el uso de ciertos descubrimientos y sus posibilidades de aplicación. Entonces la elección no está en manos del científico ni se le consulta en cuanto al problema ético que puede creársele. En la mayoría de los casos se ve obligado a ceder, acorralado por la tradición, el patriotismo, la defensa de la nacionalidad y otros prejuicios ante los cuales su filosofía moral, siempre débil, si existe, se hunde irremediablemente. Recuerda él mismo el caso de
Alfred Nobel, descubridor del explosivo más poderoso de su tiempo y que, después, quizá para acallar su conciencia culpable, estableció el premio para la paz y otros de orden cultural.

No cabe duda que Einstein, el físico, convertido en una especie de ídolo universal, debió reconstruir su mundo moral a partir de la aparición del nacionalsocialismo. También se vio constreñido a asumir su conciencia judía, hasta entonces un poco borrosa en su mente. Confiesa, al comenzar la década del treinta, que fueron los paganos quienes le recriminaron su origen racial.

Esta lucha interior del físico con su medio ambiente y su propio pasado se agudiza a medida que los acontecimientos políticos en Europa muestran una resuelta tendencia bélica. La vida en el viejo mundo se carga de violencia como resultado de la secuela de choques ideológicos, revoluciones, conflictos civiles y rencores que dejó la primera guerra y la mala tregua que se preparó como trampolín para saltar a la conflagración de 1939. El ajuste de cuentas quedó pendiente. Los ganadores procedieron con mezquindad y arrogancia; los vencidos no ocultaron su odio y la hora del desquite. Los científicos también tomaron partido, y casi todos fueron beligerantes. 

Einstein insiste en que no creó la bomba, pero que sugirió al presidente Roosevelt la necesidad de adelantarse a los alemanes, en nombre de los colegas, que como Fermi, venían trabajando en su preparación. Se trataba de salvar la civilización y la cultura, y el monstruoso artefacto, un secreto a medias, quedó en poder de las naciones que, según la presunción admitida, representaban, en la contienda, la libertad y el derecho. Hay que consignar, en honor de Einstein, el gesto de coraje, muestra de decepción y escepticismo, con que en 1947 expresó: 

“Con toda franqueza declaro que la política exterior de los EE.UU., a partir del cese de hostilidades, me ha recordado la actitud de Alemania en los tiempos del Kaiser Guillermo II, y sé que esta penosa analogía es compartida por muchas personas”.

Desde 1933, fecha en que se incorporó como profesor al Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Princeton, Einstein desplegó una inusitada actividad intelectual. Sobre, su fama de físico estructuró toda una conjunción de ideas filosóficas de hondo sentido ético y humanista que no obedecían a ninguna escuela determinada, sino a su condición de hombre comprometido con la vida y la dignidad humana. Sus escritos, de variado tono, se destacan por una tendencia definida: la instauración de un sistema moral, político y económico capaz de erradicar la guerra y poner al servicio de la humanidad los beneficios de la ciencia y la tecnología, un gobierno mundial, en suma, que dé a la cultura la merecida extensión y le suprima su marbete elitista.

El saber libresco no ayuda a crear la personalidad y la enseñanza autoritaria convierte al estudiante en un autómata, un rebelde, o un perro amaestrado, según sus propias palabras. Einstein es un moralista activo, que advierte la necesidad de atenerse a la conducta leal en las relaciones entre los individuos y los pueblos, una manera de elevar el contenido de la existencia. Y si bien acepta la religión en la forma que cree descubrirla en Spinoza- un panteísmo, de acuerdo con la interpretación tradicional- afirma que la moral pertenece al ámbito humano y crece dentro de una comunidad donde esta delicada planta se manifiesta como unidad en la diversidad.

Einstein es consciente de que “lo que el genio creador del hombre nos ha brindado en los últimos cien años podría habernos proporcionado una vida mucho más placentera y tranquila si el desarrollo de la capacidad de organización hubiera seguido a la par del progreso técnico”. Sin embargo se ve forzado a reconocer que “tal como van las cosas, en manos de nuestra generación, esos bienes que tanto costó conquistar son como una navaja en manos de un niño. En vez de libertad, la posesión de maravillosos medios de producción ha traído consigo hambre y preocupaciones”. Esta reflexión escéptica es del año 1934. Confrontada con la situación general del planeta todo comprueba el aserto agravado del científico. Dentro de ese cuadro pavoroso nosotros, como país, pasamos, gracias a la guerra, de la pobreza institucionalizada del viejo régimen fraudulento, a la euforia de la industria improvisada, que hizo saltar los fusibles de nuestra economía agrícola ganadera. Ahora hemos despertado como de una pesadilla. Estamos de regreso a la ecuación einsteniana.

En el presente volumen hemos recopilado distintos pasajes del
quehacer de este hombre, verdadero publicista de la concordia universal.
Se abre el libro con una larga serie de aforismos- Einstein humanista
y heraldo de la paz- entresacados de los escritos y discursos en los
cuales defendió con pasión sus ideas sobre la convivencia armónica
como imperativo indeclinable de la especie. En todos ellos se expresa
su concepción ética, fundamento de su filosofía, reñida con la especulación.
Su pensamiento elude toda abstracción, según puede observarse
en el conjunto de fragmentos que hemos seleccionado para este florilegio.
También hemos consignado parte de su correspondencia, la que
incluye la discutida carta al presidente Roosevelt; el intercambio epistolar
con Freud; la misiva de los científicos rusos y la respuesta de
Einstein, ambas de enérgico acento, pero respetuosas. De alta tensión
emocional es la nota en la que el científico rechaza el ofrecimiento de
la presidencia de Israel y se excusa con modestia conmovedora por

verse obligado a declinar esta distinción. Tiene un sentido nostálgico,
con notas del mejor humor, la carta que casi al final de su vida dirige a
la reina Isabel de Bélgica, en cuya residencia solía ser frecuente huésped.
Nos pareció indispensable asimismo dedicar algún espacio a la
parte científica, en particular a aquellos escritos que preparó para la
prensa europea no especializada. De este modo esperaba llegar al lector
medio, sin tener que recurrir al complicado aparato matemático ni a
abstrusas ecuaciones. Es interesante examinar la forma en que el físico
se explica a sí mismo y se esfuerza por tornar comprensibles teorías
que han revolucionado nuestra visión del mundo.

Einstein se consideraba más un filósofo que un físico y en este
sentido se adhería sin duda a la tradición clásica, y más exactamente a
la moderna concepción de Newton, desarrollada en su obra Principios
matemáticos de filosofía natural (1687), a la que superó y subsumió en
su audaz teoría. Por supuesto, también se advierte en él la influencia de
pensadores como Berkeley y Hume, visible en un trabajo que dedicó a
Bertrand Russell. El creador de la relatividad es ciertamente un científico
polifacético, que no desdeñó el aporte de las mentes más luminosas
de su medio y de su pueblo.

Alfredo Llanos







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PRÓLOGO


En este volumen recogemos múltiples artículos, notas, conferencias,
discursos y reflexiones filosóficas de Albert Einstein, que a veces
rozan problemas científicos, pero que en su gran mayoría se refieren a
tópicos candentes de su época, de la cual la nuestra es una continuación.
En ello reside el valor de estos trabajos, casi todos breves, aunque
sustanciosos. El célebre físico, que pasará a la historia como uno de los
hombres más importantes de su tiempo, inició un nuevo período en el
progreso de la ciencia con sus audaces teorías. Ciertamente, si bien su
modestia lo haya negado, suyo es el mérito de haber inaugurado la era
nuclear, pues fue el pionero de la fisión del átomo, descubrimiento que
ha abierto un mundo fascinante y riesgoso para nuestra civilización.
Este mismo hecho convirtió a Einstein, consciente del tremendo
poder destructivo que las nuevas armas representaban para todo el
orbe, en un decidido defensor de la paz, el desarrollo de la cultura y la
igualdad y seguridad de los pueblos. Aparece así la faz del humanista
que ante la presencia de un arsenal de horror se entrega a la tarea de
luchar con pasión en favor de un pacifismo activo, detrás del cual se
advierten las inquietudes del sociólogo y del pedagogo.

En estos escritos, todos los cuales se hallan unidos por un hilo
conductor: el destino del hombre, preservado para fines más nobles que
la aniquilación mutua, y su preocupación por la vida comunitaria, se
descubren las profundas conmociones que sacudieron el ánimo del
científico en sus últimos años, cuando las nubes de otra conflagración,
más cruel que cuantas haya soportado la humanidad, se cernían sobre
el horizonte político mundial. La segunda guerra mundial y su trágico
fin que llevó al uso de la bomba atómica le anticiparon el enorme peligro
que amenazaba al planeta y el camino tenebroso en que había desembocado
la ciencia. El saber al servicio de la muerte, cuando en
realidad se lo había concebido siempre como sostén e impulso de la
vida.

Si no se reaccionaba con premura ante la grave situación que ponía
en manos de los conductores ambiciosos y de la fuerza bruta un
poder siniestro que se le había arrancado a la naturaleza, todo el esfuerzo
acumulado durante milenios y la estirpe humana misma, podían
ser arrasados por las radiaciones de energía que revelaba el átomo
insondable.

De allí surgió, en efecto, la rebelión humanista. "la obstinación de
un inconformismo incorregible", que en Einstein posee las más variadas
manifestaciones de carácter ético más que intelectual. Sus propuestas
para mantener la paz a todo trance, sus discusiones respecto a
las condiciones nacidas con motivo de la revolución científica monopolizada
por el designio belicista tienen en él, sin excepción, un tono
dramático. Nada escapa a su perspicaz mirada, aunque no lo vea todo
en su conjunto: la instrucción, la cultura, la religión con sus falsos
dioses, la mentalidad militarista tan notoria en los EE. UU. de posguerra,
el socialismo y el acierto de su planificación, el derrotero peligroso
asumido por la ciencia, y una aguda crítica al capitalismo, cuya "anarquía
económica es la verdadera fuente de todos los males". Cabe recordar
a este respecto las cartas en que polemizó con un grupo de
científicos soviéticos, en las que con mesura y sinceridad por ambas
partes se discutió, entre otros temas, el proyecto del "gobierno supranacional",
que Einstein propugnaba y consideraba uno de sus esquemas
para salvar a la humanidad de la hecatombe, si bien sus interlocutores
lo rechazaron de plano. Las partes no se entendieron, por supuesto. Sin
embargo, el tono de cada postura sirvió para aclarar posiciones dentro
de un nivel intelectual de primer plano.

En otros aspectos de su vehemente defensa de la paz creyó el sabio
que era indispensable modificar los sistemas de enseñanza, en una
referencia directa a los EE. UU. Resultaba el único medio para que la
juventud no se habituara a la voz de mando ni aprendiera sólo a competir
por objetivos deleznables ni a completar la "carrera de los honores",
según se acostumbra en el mundo burgués. Sostenía que por sobre
todas las frivolidades y acechanzas de la educación corriente existía un
plano ético insustituíble, al que había que llegar con humildad y talento.

La palabra viva, el ejemplo, la capacidad pedagógica es en este
terreno lo esencial. Los libros, que no pueden desecharse, vienen en
segundo término, pues no pueden superar jamás la aptitud y la influencia
del educador que ha abrevado en las fuentes de la sabiduría.
Einstein fue el auténtico hombre de ciencia que no desdeñaba la
fe, mas ésta no se vinculaba con ningún dogma. Una fibra humanista,
que recorre como un álito los diversos escritos aquí ofrecidos, sostenía
sus ideas generosas y constructivas, las que por propia confesión, surgían
espontáneamente ante el espectáculo de una sociedad -la americana-
que parecía empeñarse en destruirlo todo para asegurar el dominio
de unos pocos a través del terror. Aceptaba, no obstante, que sus postulados
en disciplinas en las que no era especialista -y creyó siempre
que el especialista es un ser escindido- eran el producto de un sano
empirísmo, que nada tenía que ver con ese vocablo como aparece en
distintas escuelas filosóficas.

Sin embargo, hay que destacar que el espíritu de este insigne físico
mostró preferencia, y ello se comprueba por la lectura de algunas de
estas notas, por algunas figuras eminentes del pensamiento y la sabiduría
universales. Guardó un profundo afecto por un filósofo de su propia
raza, cuyo influjo se hizo notar en su tiempo y mucho después: Spinoza,
tan apreciado entre los grandes pensadores alemanes de los siglos
XVIII y XIX. Este judío, que se rebeló contra su comunidad, ha dejado
una impronta imborrable en las tendencias espiritualistas einstenianas,
la que puede rastrearse sin esfuerzo en el artículo en que se ocupa de la
religión. Einstein fue un espíritu piadoso si se entiende por religión una
fuerza ética, que participa del panteísmo del maestro, y que se opone a
la Biblia y a la teología. Quizá el físico se colocó más allá de la ciencia
en la búsqueda de la fuente en que se asientan el espíritu, el sentimiento,
la emoción que alientan al hombre a esclarecer los dilemas que
le plantea la vida individual y el contorno social. Todo ello no significa
que haya aceptado la concepción de un dios personal, a través del cual,
de acuerdo con su opinión, los sacerdotes han impuesto el miedo y la
superstición.

También expresó el científico su simpatía por el Mahatma Gandhi,
cuya lucha por el pacifismo de la no violencia le sirvió de paradigma.
Aquí se unían dos actitudes similares fundadas en principios
morales que se atrevían a desafiar al mundo de la fuerza ciega y la
prepotencia. Esta hermandad en el esfuerzo sigue siendo el signo de
nuestra época, sobre la que pende tal vez con mayor intensidad, el
peligro denunciado en su momento y la voz de alerta de los cruzados
de la paz, que los intereses creados disimulan y disfrazan con el pretexto
de la seguridad nacional.

Colocado más allá de lo trivial y de las convenciones que obnubilan
la mente de los hombres, Einstein fue la conciencia viva que
clamó en el desierto del egoísmo, de la turbia maleza de la diplomacia
secreta y los propósitos dominadores de la política mundial. Y asimismo
tuvo el coraje civil de acusar a su país de adopción de practicar la
doblez y la moderna inquisición y la caza dé brujas en la vida interna
de la nación y en las relaciones internacionales con su descarada infiltración
policial.

Unas líneas que escribió sobre el socialismo ético -que figuran en
este volumen- prueban su convicción humanista y la necesidad de
ordenar la sociedad dentro de los más rigurosos cánones de justicia e
igualdad.

Fue un rebelde convencido de su verdad, aunque esto verdad fuera
un anhelo lejano. Su luz espiritual no ha de apagarse porque su bandera
no ha sido arriada ni lo será jamás, puesto que hoy es más claro
que nunca que la reflexión y la filosofía, como quería Spinoza, son el
impulso de la vida y la esperanza.

Recordemos, al pasar, que Einstein había nacido en Ulm, Alemania,
en 1879, es decir, durante el primer centenario de la Revolución
francesa. Además dicha ciudad es conocida en la historia de la filosofía,
pues se halla asociada al nombre de Descartes, quién pasó en ella
una temporada. Allí una noche de noviembre de 1629, según la tradición,
tuvo éste tres sueños misteriosos, que según algunos intérpretes
preanunciaban la unidad de la ciencia sobre una base espiritual. Un
hecho fortuito, carente en efecto de explicación plausible, une a dos
hombres ilustres en el campo del pensamiento y de la ciencia. Sacar
conclusiones sería aventurado. Sólo nos limitamos a subrayar una
coincidencia.

A. LLANOS






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Germinal de Émile Zola:
Francia, 1866: Étienne Lantier abofetea a su patrón y se queda sin empleo. Vagabundo y sin trabajo, halla nueva ocupación en las minas de carbón. Los rigores de la labor bajo tierra, las condiciones inhumanas, la injusticia, la crisis social, la revolución y la huelga, la brutal represión, pero también el amor, son los protagonistas de Germinal, uno de los más rotundos y vívidos alegatos nunca escritos en favor de los explotados y los oprimidos.















Jornadas de lectura y taller


¿Cómo construir la esperanza que educa?


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http://www.tau.org.ar/upload/b954c9afecf192c22567867e9aa5dd6f/cuadernillos_freire_2008_cultura.pdf



"Freire no fue, sigue siendo" 

Esta afirmación le da consistencia a la propuesta de trabajo que elaboramos. Nuestras intenciones apuntan a reafirmar la obra de Freire como referencia ineludible en las acciones educativas emancipadoras.

Aspiramos a producir el diálogo necesario y no libre de contradicciones, entre teoría y práctica, para poder pensar una escuela popular ligada a la construcción de una mirada crítica y transformadora del mundo.

La reivindicación es una exigencia de la vida… y empezar a hacerlo con nuestras propias prácticas, como trabajadores de la cultura, resulta imprescindible para poder abonar una esperanza, que no se concibe como vana espera, sino que se elabora colectivamente, en una acción intencionada y libertaria.

Paulo Freire pensó la concientización, la construcción de palabras interpeladoras y la  transformación de las realidades injustas, no sólo como conceptos, sino como palpitaciones políticas propias de la vida de la educación. La razón de este encuentro supone activar lecturas sobre su obra, no sólo en la necesidad de reavivar la utopía, valorar la belleza de las cotidianeidades que pueblan las escuelas, sino también empezar a problematizar aquellos discursos que doblegaron los esfuerzos de la escuela pública como lugar de producción cultural, de convocatoria comunitaria y de indicios de organización social. Sin duda, presentar las lecturas de Freire como contracorriente a planteos teóricos, con gran consenso y hegemonía en los últimos años en el campo de la educación, es una apuesta desafiante.

Reconocer la dimensión política de nuestro trabajo exige una coherencia ideológica que da sentido a nuestras prácticas. Transformar, transformándonos, habitar, leer y desnaturalizar una realidad que afirma desigualdades… es en ese sentido que seguimos retornando a Freire, para que "siga siendo", no sólo en la memoria de las luchas populares sino también, en una historia que no ha finalizado, que se sigue escribiendo en una esperanza que educa.





LAS 20 MÁXIMAS DE PAULO FREIRE

Nunca de forma tan sintética ha dejado Freire clara sus posturas relacionadas con la educación. Estas son las veinte máximas pedagógicas que resumen su pensamiento. Se exponen con la esperanza de que contribuyan a una Educación para la Solidaridad y a un educador solidario. El mismo Freire decía que no se puede ser educador sin querer ser persona, es decir, sin ser para la solidaridad.






Aquí van las 20 máximas de Freire:

1. Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.


2. Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.


3. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos.


4. Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.


5. Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.


6. Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad.


7. Enseñar exige saber escuchar.


8. Nadie es, si se prohíbe que otros sean.


9. La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.


10. No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.


11. Decir la palabra verdadera es transformar al mundo.


12. Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.


13. El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.


14. El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.


15. Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos.


16. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.


17. La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio".


18. Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.


19. Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización.


20. La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre.






Gandhi y la economía según Ruskin


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http://ergosum.uaemex.mx/marzo%2010/pdfs/pdf_vol_17_Num_1/04_parent.pdf

RESUMEN  

Gandhi recibió fuerte influencia de Ruskin. Su visión de la economía proviene en gran parte de este autor. Los dos afirman que la función del trabajo es generar riqueza de vida. Contra el  industrialismo, el trabajo del campo, como Gandhi lo demostró en su vida, sí deja espacios para la vida familiar, para la vida cultural. No se puede construir la noviolencia sobre una sociedad dominada por la industria. La economía de Gandhi presupone una visión política. Nuestros trabajadores tienen una capacidad que la nación requiere: que nos sea útil, piensan Ruskin y Gandhi.


Mide el valor de un trabajo en los efectos que tal acción aporta al desarrollo de los individuos. Es éste un punto central de Ruskin en Gandhi. Gandhi considera a su modo estos planteamientos de John Ruskin y los lleva más lejos. El ser humano se realiza en el trabajo, más aun, Dios ha creado al ser humano para el trabajo.





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Libro Grita libertad, de John Briley. Donald dirige un periódico en Sudáfrica y, además, es blanco. Una mujer le pone en contacto con Steve, un líder negro que aboga, pacíficamente, por la convivencia entre las dos razas. Donald y Steve simpatizan y el periódico comienza a publicar noticias de las comunidad negra, elaboradas por redactores negros. Steve está confinado, lo que significa prácticamente bajo vigilancia todas las horas del día. Donald, cada vez más comprometido, recibe amenazas y puede ir a la cárcel. Libro en el que se basó la película del mismo título.







El mundo de Sofía de Jostein Gaarder:



Poco antes de cumplir los quince años, la joven Sofía recibe una misteriosa carta anónima con las siguientes preguntas: «¿Quién eres?», «¿De dónde viene el mundo?». Éste es el punto de partida de una apasionada expedición a través de la historia de la filosofía con un enigmático filósofo. A lo largo de la novela, Sofía irá desarrollando su identidad a medida que va ampliando su pensamiento a través de estas enseñanzas: porque la Verdad es mucho más interesante y más compleja de lo que podría haber imaginado en un principio. El mundo de Sofía no es sólo una novela de misterio, también es la primera novela hasta el momento que presenta una completa –y entretenida– historia de la filosofía desde sus inicios hasta nuestros días.


ÍNDICE

El jardín del Edén
El sombrero de copa
¿Qué es la filosofía?
Un ser extraño
Los mitos
La visión mítica del mundo
Los filósofos de la naturaleza
El proyecto de los filósofos
Los filósofos de la naturaleza
Tres filósofos de Mileto
Nada puede surgir de la nada
Todo fluye
Cuatro elementos
Algo de todo en todo
Demócrito
La teoría atómica
El destino
El destino
Ciencia de la historia y ciencia de la medicina
Sócrates
La filosofía en Atenas
El hombre en el centro
¿Quien era Sócrates?
El arte de conversar
Una voz divina
Un comodín en Atenas
Un conocimiento correcto conduce a acciones correctas
Atenas
Platón
La Academia de Platón
Lo eternamente verdadero, lo eternamente hermoso y lo eternamente bueno
El mundo de las ideas
El conocimiento seguro
Un alma inmortal
El camino que sube de la oscuridad de la caverna
El Estado filosófico
La Cabaña del Mayor
Aristóteles
Filósofo y científico
No hay ideas innatas
Las formas son las cualidades de las cosas
La causa final
Lógica
La escala de la naturaleza
Ética
Política
La mujer
El helenismo
El helenismo
Religión, filosofía y ciencia
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Cinco panes y dos peces

POR CARDENAL FCO. XAVIER NGUYEN VAN THUAN


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Descripción:

Este breve libro nos introduce en la experiencia de monseñor Van Thuân, testigo de Jesús desde la cárcel. A partir de fragmentos del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Juventud de 1997, el autor nos presenta siete reflexiones dirigidas especialmente a los jóvenes. En ellas, bajo el título evocador de Cinco panes y dos peces, nos ofrece su testimonio sobre la importancia de vivir el momento presente, la elección de Dios, la oración, la Eucaristía, el amor con la medida de Jesús, la maternidad de María y cómo renovar el mundo siguiendo a Cristo.


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El texto, fruto de una conferencia, presenta la obra de Paulo Freire considerando las cinco pedagogías, y por lo tanto los cinco movimientos de sus ideas-fuerzas con  las cuales se construye el vigor del pensamiento freireano. Escrito a partir de una mirada dialógica del autor con el pensador brasileño en varios espacios de acción y reflexión . exponer la influencia que el pensamiento de Freire marcó considerablemente el quehacer pedagógico latinoamericano.



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Sergio Sinay escribió en el año 2005 un interesante librito que se titula “Elogio de la responsabilidad”. Digo librito no porque sea un libro menor sino porque solo tiene 139 páginas. Altamente aprovechables, por cierto.
Dice Sinay que responsabilidad es “la conciencia de que todos mis actos tienen consecuencias, la capacidad de preguntarme por cuáles serán las consecuencias y la actitud de hacerme cargo de ellas. Cuando digo acciones, incluyo en esa noción también lo que no se hace o lo que no se dice”.
El verbo responder está en el centro de la cuestión. De lo que se hace y de lo que no se hace. Buscar culpables de nuestro comportamiento es un subterfugio inadmisible. Dice Sinay: “El responsable no busca culpables y, por esta razón, contribuye a hacer más clara la vida de quienes le rodean y más fluidos y armoniosos sus vínculos con ellos. Con su actitud mejora el mundo”.
Se es responsable de la propia vida, de las palabras, de las acciones, de las omisiones. Y no conviene desertar de la responsabilidad echándole la culpa a los demás


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Indice

Introducción

El elevado arte de responder . . . . . . . . . . . . . . 15

Responsabilidad y estilo de vida
Hacia una ética de la coexistencia cotidiana . . 23

Responsabilidad, derechos y compromisos
¿Por qué no la Declaración de los Deberes
Humanos? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31

Responsabilidad y ética
Con el Otro y sólo con el Otro . . . . . . . . . . . . 39

Responsabilidad y política
La tragedia de los medios convertidos
en fines . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47

Responsabilidad y lenguaje
Se vive como se habla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55


Responsabilidad y negocios
La guerra que perdemos cada día . . . . . . . . . . 63

Responsabilidad, ciencia y técnica
Un tren hacia ninguna parte . . . . . . . . . . . . . . 73

Responsabilidad y valores
La importancia de vivir con verbos y
no con sustantivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83

Responsabilidad, consumo y trabajo
Ningún ser humano es una isla . . . . . . . . . . . . 91

Responsabilidad y culpa
Los peligros del sube y baja . . . . . . . . . . . . . . 103

Responsabilidad, éxito, poder y dinero
No todos los gatos son pardos . . . . . . . . . . . . 111

Responsabilidad, paternidad y maternidad
La autoridad que nace del amor . . . . . . . . . . . 119

Responsabilidad y felicidad
No es un derecho, nadie te obliga . . . . . . . . . 129

Responsabilidad y madurez
El aprendizaje de la sabiduria . . . . . . . . . . . . . 137

Responsabilidad y perdón
Errar es humano, reparar también . . . . . . . . . 147

Responsabilidad y amor
Conciencia para el corazón hambriento . . . . . 155


Responsabilidad y tiempo
El alma no usa reloj . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163

Punto de encuentro . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173






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Marguérite Barankitse contra el odio
i

La burundesa que ha hecho de la integración entre hutus y tutsis una auténtica cruzada contra el odio. Vino a Madrid a recoger el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2008. Lo que sigue a continuación es transcripción de sus palabras, un testimonio vivo y excepcional que no tiene desperdicio
    Introducción 

Cuando empecé este trabajo, mis hermanos tutsis me trataron como una traidora. Los hutus, mis hermanos en el bautismo, creyeron que era una espía

No vengo a contaros la miseria de África. Pido a mis hermanos africanos que dejen de presentarse como eternas víctimas. Todos somos creados por el amor de Dios, somos hermanos, príncipes y princesas. Somos hijos de Dios, ciudadanos del mundo, del paraíso. Debemos irradiar la gloria de Dios. Me enfado cada vez que veo a mis hermanos con cara triste porque pierden su vocación.

Si yo no fuera cristiana, me habría suicidado. Conocéis lo que pasó en Burundi. Cuando yo tenía seis el país sufrió una guerra fratricida; mataron al príncipe, en 1961, al primer ministro, en 1965, los tutsis mataron a sus hermanos hutus en 1972, en 1988 volvieron a matar, en 1993 se mataron mutuamente, fue una crisis que no tiene nombre.

Soy tutsi, en mi familia he perdido a 62 personas, entre tíos, tías, primos y primas. Sin embargo, nunca he querido ver en mi hermano hutu a un criminal. Porque el bautismo que he recibido me ha convertido en hija de Dios y hermana de todo el mundo. Lo que hago es por estar convencida de que pertenezco a una familia grande y muy noble. Pero mi familia biológica no lo entendió.

Cuando perdí a los 62 familiares, quise crear una nueva generación. Intenté huir, en el camino protegí a los hutus con los que me encontraba y que estaban en peligro. Los escondí en el obispado, pero mis hermanos de sangre vinieron para asesinarlos. Me ataron y los mataron a todos delante de mí. Asesinaron a 72 personas ante mis ojos. Ante esto, me pregunté si tenía que suicidarme. Había perdido a mi familia biológica (los hutus habían asesinado a mi familia tutsi) y los tutsis mataron a mis hermanos hutus en el bautismo.

Rechazo social

El 24 de octubre de 1994 fui a la capilla y dije al Señor: “Tú no eres el Dios amor”. Mientras lloraba, oí la voz de los siete niños que había adoptado, que me dijo: “Sí que es un Dios amor. Estamos aquí todos salvados milagrosamente”. Estaban en la sacristía. Ese día comprendí la alegría de la fe que no engaña. Eran cuatro niños hutus y tres tutsis que yo había adoptado, pero no tenía dónde meterlos. Los hutus no querían saber nada de mí y los tutsis rechazaron a mis niños hutus. Huimos porque éramos rechazados por la sociedad burundesa.

Sola con esos niños, sin dinero, sin casa, me dirigí al obispo. Empecé con 25 niños, siete meses después eran 300, dos años más tarde eran 4.000. Una década después es una multitud de niños. Porque la guerra duró demasiado tiempo.

Me dije: “Señor, me has dado estos niños, enséñame a educarlos con amor”. Han crecido, algunos son médicos, políticos... hasta soy abuela de más de 50 nietos. Todo esto es motivo suficiente para no llorar a causa de la guerra. Si cada uno de vosotros se pusiera de pie, seríamos capaces de cambiar la faz de la tierra. Porque si uno cree, es capaz de desplazar el odio y el miedo y puede ser el dueño del mundo.

Un día, un periodista francés llegó a nuestra casa y preguntó a uno de los niños de qué etnia era. El niño lo miró y le dijo: “¿No lo sabes? Somos hutsi-twa-hutu-tutsi-congo-nzungu”. Creo que podemos crear la nueva etnia de los hijos de Dios.

Un día caí en una emboscada que me habían tendido los rebeldes. Rodearon el coche en el que íbamos. Un rebelde me dijo: “Nos insultas todos los días, te vamos a quemar con tus niños”. Entonces, un niño que miraba a los rebeldes a través de la ventanilla preguntó a uno si era padre. El rebelde le contestó que sí. “¿Le gustan los niños?”, volvió a preguntar el menor. “Sí”, contestó el rebelde. “¿Aun así quiere quemar a los niños?”. “Sois como vuestra madre”, dijo incómodo el rebelde, que nos obligó a bajar del coche y después lo quemaron.

Los adultos, sobre todo vosotros los occidentales, queréis controlarlo todo en el mundo y por esto hay guerras. Cuando hay una guerra en África, somos todos los que tenemos que compartir la responsabilidad. ¿Por qué hay guerra en Congo? porque es rico y todo el mundo quiere sus recursos. No hay quien tenga el valor de decir: “¡Parad la masacre!”. Ni siquiera los cristianos.


Guerra política, no étnica En Burundi, ¿por qué sufrimos? Porque es un pequeño país por el que todo el mundo quiere pasar para entrar en Congo. Para justificarse, inventan que hay una guerra étnica en Burundi.

Un día fui a la cárcel, donde voy todos los domingos para visitar a los reclusos.

El que hoy es criminal podrá hacer cosas maravillosas mañana, ya que Dios lo ha salvado. Y la imagen de Dios nunca se nos quita. Esta persona, este criminal, se ha convertido en mi hermano, es un digno padre de familia, un día me dijo: “Tu perdón me ha resucitado y me ha dado también la dignidad”.
Mientras repartía la comida a los presos, oí que me llamaba uno que estaba en una celda de aislamiento. Los funcionarios me dijeron que era la persona que quemó a mis tías. Entonces les dije: “Precisamente a éste es al que quiero ver”. Porque Jesús en la cruz, dijo al buen ladrón “Esta misma tarde estarás conmigo en el paraiso”. ¿ somos capaces de decir lo mismo a las personas que han asesinado a miembros de nuestra familia? Entonces cogí a esta persona y la lavé. Y me preguntó: “Maggy, ¿por qué haces todo esto?”. Le contesté: “Porque creo en el hombre”.

El que hoy es criminal podrá hacer cosas maravillosas mañana, ya que Dios lo ha salvado. Y la imagen de Dios nunca se nos quita. Esta persona, este criminal, se ha convertido en mi hermano, es un digno padre de familia, un día me dijo: “Tu perdón me ha resucitado y me ha dado también la dignidad”.


El amor siempre triunfa 


Un día viajaba a Tanzania cuando me encontré por el camino en mitad de la selva con un joven de 17 años con un arma. Me obligó a detener el coche y pidió que me arrodillara. Entonces le dije: “No, hijo mío, ninguna madre en el mundo se arrodilla delante de su hijo, menos aún cuando tiene un arma”. Y añadí: “Vete a preguntar a la persona que te dio el arma dónde están sus hijos. Están estudiando en el extranjero, quizás en Bruselas, Montreal o en París”. Le miré y ví que estaba llorando. Le dije: “Tira este arma y ven conmigo, te voy a dar una identidad, una dignidad”. Hace diez años que es mi chófer, es padre de familia, está casado y tiene dos hijos.

Recuperemos nuestra identidad de hijos de Dios y triunfará la alegría en todo el mundo. Porque los hay que mueren por exceso de comida mientras otros mueren por falta de alimento. Lo que mata a algunos podría salvar a otros.

Tengo tres mensajes. El primero a los misioneros que habéis dado vuestra vida por África, para anunciar la Buena Nueva del amor. Gracias de todo corazón por haber dado vuestra vida por África. Estoy segura de que dará frutos. No os amarguéis al ver Congo en guerra, Chad, Ruanda, Burundi, Uganda en conflicto. No, Dios que es amor, está allí porque vosotros habéis sembrado el amor.

El segundo mensaje es para vosotros, pueblo español. No reneguéis de vuestra identidad cristiana. Gracias por haber enviado a vuestros hijos para transmitirnos el mensaje de Cristo a África. Sois nuestros hermanos y seremos hijas e hijos orgullosos y dignos de este mensaje que nos habéis transmitido.

El tercer mensaje es para vosotros, mis hermanas y hermanos africanos. África no está perdida. Estad orgullosos de este continente, que acogió a Jesús cuando tuvo que huir a Egipto.  Contamos con vosotros, intelectuales africanos. No olvidéis que este continente espera a los médicos, las enfermeras, los profesores universitarios. Volved hermanos, volved hermanas. África es nuestra madre, y cuando una madre está enferma, necesita el apoyo de sus hijos.




Injusticia social

El conflicto no fue étnico sino de injusticia social. Ahora el problema es político.

Cuando voy a Bruselas, los congoleños me dicen que soy tutsi y yo les contesto inmediatamente: “Alto, no he venido a atacar a vuestro país”. Lo que hay que ver en el otro es a un ser humano y crear entre todos un paraíso en este mundo.

Si en la vida hay Dios, festejamos siempre la resurrección. Yo vivo en medio de sufrimientos terribles, tengo niños sin manos, sin ojos, niños que fueron violados, niños soldados, enfermos de sida. En 1996 mataron a mucha gente y  enterré a 55 personas en una fosa común.

Dije: “No, Señor, no es cierto. Si eres un Dios amor, ¿por qué me castigas?”. Perdí la voz, durante un mes no podía hablar. Me retiré a un convento de carmelitas polacas, donde estuve un mes pidiendo a Dios que me diera mucha fuerza. Así fue como fundé la Casa Shalom, que significa Paz, para decir no al odio fratricida, no a la muerte, y sí a la vida y al amor


Fe y educación 

Algunos niños llegan con muchas heridas y tardan mucho tiempo en confiar en los adultos. La guerra ha destruido todos los valores de compasión.

Es difícil tener esperanza para los jóvenes. Todos ellos se preguntan dónde van a encontrar un trabajo, cómo van a vivir dignamente. Sé que se puede cambiar esta mala situación en otra más digna.  Es demasiado trabajo.


Conversión del corazón 

Sólo se puede dar lo que se tiene. Hay mucha gente que llega a nuestro país y les pregunto a qué han venido. No tienen idea de la dignidad del que vive en la pobreza. Si vamos al país de alguien sin considerarlo nuestro hermano, igual que nosotros, entonces vamos a humillarlo.

Me peleé con una ONG. Cuando hay guerra, vemos a mucha gente huyendo de los combates. Pero algunos tratan a las personas que huyen como ganado, no como seres humanos, pedí a esta ONG que se marchara. Y me preguntaron que quién me había dado el permiso para detener su trabajo. Contesté: “Dios”. Porque estos

Sólo se puede dar lo que se tiene. Hay mucha gente que llega a nuestro país y les pregunto a qué han venido. No tienen idea de la dignidad del que vive en la pobreza. Si vamos al país de alguien sin considerarlo nuestro hermano, igual que nosotros, entonces vamos a humillarlo.
hermanos no podían dormir debajo de las lonas que desprenden muchísimo calor de día y por la noche no protegen del frío. Luego, enferman.

Es la misma pelea que tengo con Unicef.  ¿Sabéis cuál es el sueldo de un funcionario de Unicef en un país en guerra?  La miseria de nuestros hermanos,  se convierte en un negocio.

Cada día es preciso golpearse el pecho y decir al Señor: “Ayúdame y muéstrame lo que hay que hacer, pues no es fácil”. Podríamos hacer un paraíso si nos convirtiéramos todos los días.


Autor: Solidaridad.net-

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