INFORME: PRIVATIZACIÓN ENCUBIERTA EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Internacional de la Educación
MI CREDO HUMANISTA
ALBERT EINSTEIN
TRADUCCIÓN Y SELECCIÓN DE TEXTOS:
ALFREDO LLANOS Y OFELIA MENGA

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PRÓLOGO
En este volumen recogemos múltiples artículos, notas, conferencias,
discursos y reflexiones filosóficas de Albert Einstein, que a veces
rozan problemas científicos, pero que en su gran mayoría se refieren a
tópicos candentes de su época, de la cual la nuestra es una continuación.
En ello reside el valor de estos trabajos, casi todos breves, aunque
sustanciosos. El célebre físico, que pasará a la historia como uno de los
hombres más importantes de su tiempo, inició un nuevo período en el
progreso de la ciencia con sus audaces teorías. Ciertamente, si bien su
modestia lo haya negado, suyo es el mérito de haber inaugurado la era
nuclear, pues fue el pionero de la fisión del átomo, descubrimiento que
ha abierto un mundo fascinante y riesgoso para nuestra civilización.
Este mismo hecho convirtió a Einstein, consciente del tremendo
poder destructivo que las nuevas armas representaban para todo el
orbe, en un decidido defensor de la paz, el desarrollo de la cultura y la
igualdad y seguridad de los pueblos. Aparece así la faz del humanista
que ante la presencia de un arsenal de horror se entrega a la tarea de
luchar con pasión en favor de un pacifismo activo, detrás del cual se
advierten las inquietudes del sociólogo y del pedagogo.
En estos escritos, todos los cuales se hallan unidos por un hilo
conductor: el destino del hombre, preservado para fines más nobles que
la aniquilación mutua, y su preocupación por la vida comunitaria, se
descubren las profundas conmociones que sacudieron el ánimo del
científico en sus últimos años, cuando las nubes de otra conflagración,
más cruel que cuantas haya soportado la humanidad, se cernían sobre
el horizonte político mundial. La segunda guerra mundial y su trágico
fin que llevó al uso de la bomba atómica le anticiparon el enorme peligro
que amenazaba al planeta y el camino tenebroso en que había desembocado
la ciencia. El saber al servicio de la muerte, cuando en
realidad se lo había concebido siempre como sostén e impulso de la
vida.
Si no se reaccionaba con premura ante la grave situación que ponía
en manos de los conductores ambiciosos y de la fuerza bruta un
poder siniestro que se le había arrancado a la naturaleza, todo el esfuerzo
acumulado durante milenios y la estirpe humana misma, podían
ser arrasados por las radiaciones de energía que revelaba el átomo
insondable.
De allí surgió, en efecto, la rebelión humanista. "la obstinación de
un inconformismo incorregible", que en Einstein posee las más variadas
manifestaciones de carácter ético más que intelectual. Sus propuestas
para mantener la paz a todo trance, sus discusiones respecto a
las condiciones nacidas con motivo de la revolución científica monopolizada
por el designio belicista tienen en él, sin excepción, un tono
dramático. Nada escapa a su perspicaz mirada, aunque no lo vea todo
en su conjunto: la instrucción, la cultura, la religión con sus falsos
dioses, la mentalidad militarista tan notoria en los EE. UU. de posguerra,
el socialismo y el acierto de su planificación, el derrotero peligroso
asumido por la ciencia, y una aguda crítica al capitalismo, cuya "anarquía
económica es la verdadera fuente de todos los males". Cabe recordar
a este respecto las cartas en que polemizó con un grupo de
científicos soviéticos, en las que con mesura y sinceridad por ambas
partes se discutió, entre otros temas, el proyecto del "gobierno supranacional",
que Einstein propugnaba y consideraba uno de sus esquemas
para salvar a la humanidad de la hecatombe, si bien sus interlocutores
lo rechazaron de plano. Las partes no se entendieron, por supuesto. Sin
embargo, el tono de cada postura sirvió para aclarar posiciones dentro
de un nivel intelectual de primer plano.
En otros aspectos de su vehemente defensa de la paz creyó el sabio
que era indispensable modificar los sistemas de enseñanza, en una
referencia directa a los EE. UU. Resultaba el único medio para que la
juventud no se habituara a la voz de mando ni aprendiera sólo a competir
por objetivos deleznables ni a completar la "carrera de los honores",
según se acostumbra en el mundo burgués. Sostenía que por sobre
todas las frivolidades y acechanzas de la educación corriente existía un
plano ético insustituíble, al que había que llegar con humildad y talento.
La palabra viva, el ejemplo, la capacidad pedagógica es en este
terreno lo esencial. Los libros, que no pueden desecharse, vienen en
segundo término, pues no pueden superar jamás la aptitud y la influencia
del educador que ha abrevado en las fuentes de la sabiduría.
Einstein fue el auténtico hombre de ciencia que no desdeñaba la
fe, mas ésta no se vinculaba con ningún dogma. Una fibra humanista,
que recorre como un álito los diversos escritos aquí ofrecidos, sostenía
sus ideas generosas y constructivas, las que por propia confesión, surgían
espontáneamente ante el espectáculo de una sociedad -la americana-
que parecía empeñarse en destruirlo todo para asegurar el dominio
de unos pocos a través del terror. Aceptaba, no obstante, que sus postulados
en disciplinas en las que no era especialista -y creyó siempre
que el especialista es un ser escindido- eran el producto de un sano
empirísmo, que nada tenía que ver con ese vocablo como aparece en
distintas escuelas filosóficas.
Sin embargo, hay que destacar que el espíritu de este insigne físico
mostró preferencia, y ello se comprueba por la lectura de algunas de
estas notas, por algunas figuras eminentes del pensamiento y la sabiduría
universales. Guardó un profundo afecto por un filósofo de su propia
raza, cuyo influjo se hizo notar en su tiempo y mucho después: Spinoza,
tan apreciado entre los grandes pensadores alemanes de los siglos
XVIII y XIX. Este judío, que se rebeló contra su comunidad, ha dejado
una impronta imborrable en las tendencias espiritualistas einstenianas,
la que puede rastrearse sin esfuerzo en el artículo en que se ocupa de la
religión. Einstein fue un espíritu piadoso si se entiende por religión una
fuerza ética, que participa del panteísmo del maestro, y que se opone a
la Biblia y a la teología. Quizá el físico se colocó más allá de la ciencia
en la búsqueda de la fuente en que se asientan el espíritu, el sentimiento,
la emoción que alientan al hombre a esclarecer los dilemas que
le plantea la vida individual y el contorno social. Todo ello no significa
que haya aceptado la concepción de un dios personal, a través del cual,
de acuerdo con su opinión, los sacerdotes han impuesto el miedo y la
superstición.
También expresó el científico su simpatía por el Mahatma Gandhi,
cuya lucha por el pacifismo de la no violencia le sirvió de paradigma.
Aquí se unían dos actitudes similares fundadas en principios
morales que se atrevían a desafiar al mundo de la fuerza ciega y la
prepotencia. Esta hermandad en el esfuerzo sigue siendo el signo de
nuestra época, sobre la que pende tal vez con mayor intensidad, el
peligro denunciado en su momento y la voz de alerta de los cruzados
de la paz, que los intereses creados disimulan y disfrazan con el pretexto
de la seguridad nacional.
Colocado más allá de lo trivial y de las convenciones que obnubilan
la mente de los hombres, Einstein fue la conciencia viva que
clamó en el desierto del egoísmo, de la turbia maleza de la diplomacia
secreta y los propósitos dominadores de la política mundial. Y asimismo
tuvo el coraje civil de acusar a su país de adopción de practicar la
doblez y la moderna inquisición y la caza dé brujas en la vida interna
de la nación y en las relaciones internacionales con su descarada infiltración
policial.
Unas líneas que escribió sobre el socialismo ético -que figuran en
este volumen- prueban su convicción humanista y la necesidad de
ordenar la sociedad dentro de los más rigurosos cánones de justicia e
igualdad.
Fue un rebelde convencido de su verdad, aunque esto verdad fuera
un anhelo lejano. Su luz espiritual no ha de apagarse porque su bandera
no ha sido arriada ni lo será jamás, puesto que hoy es más claro
que nunca que la reflexión y la filosofía, como quería Spinoza, son el
impulso de la vida y la esperanza.
Recordemos, al pasar, que Einstein había nacido en Ulm, Alemania,
en 1879, es decir, durante el primer centenario de la Revolución
francesa. Además dicha ciudad es conocida en la historia de la filosofía,
pues se halla asociada al nombre de Descartes, quién pasó en ella
una temporada. Allí una noche de noviembre de 1629, según la tradición,
tuvo éste tres sueños misteriosos, que según algunos intérpretes
preanunciaban la unidad de la ciencia sobre una base espiritual. Un
hecho fortuito, carente en efecto de explicación plausible, une a dos
hombres ilustres en el campo del pensamiento y de la ciencia. Sacar
conclusiones sería aventurado. Sólo nos limitamos a subrayar una
coincidencia.
A. LLANOS

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Germinal de Émile Zola:Francia, 1866: Étienne Lantier abofetea a su patrón y se queda sin empleo. Vagabundo y sin trabajo, halla nueva ocupación en las minas de carbón. Los rigores de la labor bajo tierra, las condiciones inhumanas, la injusticia, la crisis social, la revolución y la huelga, la brutal represión, pero también el amor, son los protagonistas de Germinal, uno de los más rotundos y vívidos alegatos nunca escritos en favor de los explotados y los oprimidos.

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LAS 20 MÁXIMAS DE PAULO FREIRE
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Nunca de forma tan sintética ha dejado Freire clara sus posturas relacionadas con la educación. Estas son las veinte máximas pedagógicas que resumen su pensamiento. Se exponen con la esperanza de que contribuyan a una Educación para la Solidaridad y a un educador solidario. El mismo Freire decía que no se puede ser educador sin querer ser persona, es decir, sin ser para la solidaridad. Aquí van las 20 máximas de Freire: 1. Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho. 2. Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado. 3. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos. 4. Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo. 5. Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando. 6. Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad. 7. Enseñar exige saber escuchar. 8. Nadie es, si se prohíbe que otros sean. 9. La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación. 10. No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión. 11. Decir la palabra verdadera es transformar al mundo. 12. Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa. 13. El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación. 14. El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas. 15. Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos. 16. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre. 17. La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio". 18. Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra. 19. Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización. 20. La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre. |
Gandhi y la economía según Ruskin
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http://ergosum.uaemex.mx/marzo%2010/pdfs/pdf_vol_17_Num_1/04_parent.pdf
RESUMEN
Gandhi recibió fuerte influencia de Ruskin. Su visión de la economía proviene en gran parte de este autor. Los dos afirman que la función del trabajo es generar riqueza de vida. Contra el industrialismo, el trabajo del campo, como Gandhi lo demostró en su vida, sí deja espacios para la vida familiar, para la vida cultural. No se puede construir la noviolencia sobre una sociedad dominada por la industria. La economía de Gandhi presupone una visión política. Nuestros trabajadores tienen una capacidad que la nación requiere: que nos sea útil, piensan Ruskin y Gandhi.
Mide el valor de un trabajo en los efectos que tal acción aporta al desarrollo de los individuos. Es éste un punto central de Ruskin en Gandhi. Gandhi considera a su modo estos planteamientos de John Ruskin y los lleva más lejos. El ser humano se realiza en el trabajo, más aun, Dios ha creado al ser humano para el trabajo.

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Libro Grita libertad, de John Briley. Donald dirige un periódico en Sudáfrica y, además, es blanco. Una mujer le pone en contacto con Steve, un líder negro que aboga, pacíficamente, por la convivencia entre las dos razas. Donald y Steve simpatizan y el periódico comienza a publicar noticias de las comunidad negra, elaboradas por redactores negros. Steve está confinado, lo que significa prácticamente bajo vigilancia todas las horas del día. Donald, cada vez más comprometido, recibe amenazas y puede ir a la cárcel. Libro en el que se basó la película del mismo título.
El mundo de Sofía de Jostein Gaarder:
Poco antes de cumplir los quince años, la joven Sofía recibe una misteriosa carta anónima con las siguientes preguntas: «¿Quién eres?», «¿De dónde viene el mundo?». Éste es el punto de partida de una apasionada expedición a través de la historia de la filosofía con un enigmático filósofo. A lo largo de la novela, Sofía irá desarrollando su identidad a medida que va ampliando su pensamiento a través de estas enseñanzas: porque la Verdad es mucho más interesante y más compleja de lo que podría haber imaginado en un principio. El mundo de Sofía no es sólo una novela de misterio, también es la primera novela hasta el momento que presenta una completa –y entretenida– historia de la filosofía desde sus inicios hasta nuestros días.
ÍNDICE
El jardín del Edén
El sombrero de copa
¿Qué es la filosofía?
Un ser extraño
Los mitos
La visión mítica del mundo
Los filósofos de la naturaleza
El proyecto de los filósofos
Los filósofos de la naturaleza
Tres filósofos de Mileto
Nada puede surgir de la nada
Todo fluye
Cuatro elementos
Algo de todo en todo
Demócrito
La teoría atómica
El destino
El destino
Ciencia de la historia y ciencia de la medicina
Sócrates
La filosofía en Atenas
El hombre en el centro
¿Quien era Sócrates?
El arte de conversar
Una voz divina
Un comodín en Atenas
Un conocimiento correcto conduce a acciones correctas
Atenas
Platón
La Academia de Platón
Lo eternamente verdadero, lo eternamente hermoso y lo eternamente bueno
El mundo de las ideas
El conocimiento seguro
Un alma inmortal
El camino que sube de la oscuridad de la caverna
El Estado filosófico
La Cabaña del Mayor
Aristóteles
Filósofo y científico
No hay ideas innatas
Las formas son las cualidades de las cosas
La causa final
Lógica
La escala de la naturaleza
Ética
Política
La mujer
El helenismo
El helenismo
Religión, filosofía y ciencia
Los cínicos
Los estoicos
Los epicúreos
El neoplatonismo
Misticismo
Las postales
Dos civilizaciones
Indoeuropeos
Los semitas
Israel
Jesús
Pablo
Credo
Post scriptum
La Edad Media
El Renacimiento
La época barroca
Descartes
Spinoza
Locke
Hume
Berkeley
Bjerkely
La Ilustración
Kant
El Romanticismo
Hegel
Kierkegaard
Marx
Darwin
Freud
Nuestra época
La fiesta en el jardín
Contrapunto
La gran explosión

Cinco panes y dos peces
POR CARDENAL FCO. XAVIER NGUYEN VAN THUAN
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Descripción:
Este breve libro nos introduce en la experiencia de monseñor Van Thuân, testigo de Jesús desde la cárcel. A partir de fragmentos del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Juventud de 1997, el autor nos presenta siete reflexiones dirigidas especialmente a los jóvenes. En ellas, bajo el título evocador de Cinco panes y dos peces, nos ofrece su testimonio sobre la importancia de vivir el momento presente, la elección de Dios, la oración, la Eucaristía, el amor con la medida de Jesús, la maternidad de María y cómo renovar el mundo siguiendo a Cristo.
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El texto, fruto de una conferencia, presenta la obra de Paulo Freire considerando las cinco pedagogías, y por lo tanto los cinco movimientos de sus ideas-fuerzas con las cuales se construye el vigor del pensamiento freireano. Escrito a partir de una mirada dialógica del autor con el pensador brasileño en varios espacios de acción y reflexión . exponer la influencia que el pensamiento de Freire marcó considerablemente el quehacer pedagógico latinoamericano.
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Indice
Introducción
El elevado arte de responder . . . . . . . . . . . . . . 15
Responsabilidad y estilo de vida
Hacia una ética de la coexistencia cotidiana . . 23
Responsabilidad, derechos y compromisos
¿Por qué no la Declaración de los Deberes
Humanos? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Responsabilidad y ética
Con el Otro y sólo con el Otro . . . . . . . . . . . . 39
Responsabilidad y política
La tragedia de los medios convertidos
en fines . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Responsabilidad y lenguaje
Se vive como se habla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
Responsabilidad y negocios
La guerra que perdemos cada día . . . . . . . . . . 63
Responsabilidad, ciencia y técnica
Un tren hacia ninguna parte . . . . . . . . . . . . . . 73
Responsabilidad y valores
La importancia de vivir con verbos y
no con sustantivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
Responsabilidad, consumo y trabajo
Ningún ser humano es una isla . . . . . . . . . . . . 91
Responsabilidad y culpa
Los peligros del sube y baja . . . . . . . . . . . . . . 103
Responsabilidad, éxito, poder y dinero
No todos los gatos son pardos . . . . . . . . . . . . 111
Responsabilidad, paternidad y maternidad
La autoridad que nace del amor . . . . . . . . . . . 119
Responsabilidad y felicidad
No es un derecho, nadie te obliga . . . . . . . . . 129
Responsabilidad y madurez
El aprendizaje de la sabiduria . . . . . . . . . . . . . 137
Responsabilidad y perdón
Errar es humano, reparar también . . . . . . . . . 147
Responsabilidad y amor
Conciencia para el corazón hambriento . . . . . 155
Responsabilidad y tiempo
El alma no usa reloj . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
Punto de encuentro . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173
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Marguérite Barankitse contra el odio
i
| La burundesa que ha hecho de la integración entre hutus y tutsis una auténtica cruzada contra el odio. Vino a Madrid a recoger el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2008. Lo que sigue a continuación es transcripción de sus palabras, un testimonio vivo y excepcional que no tiene desperdicio |
Cuando empecé este trabajo, mis hermanos tutsis me trataron como una traidora. Los hutus, mis hermanos en el bautismo, creyeron que era una espía
No vengo a contaros la miseria de África. Pido a mis hermanos africanos que dejen de presentarse como eternas víctimas. Todos somos creados por el amor de Dios, somos hermanos, príncipes y princesas. Somos hijos de Dios, ciudadanos del mundo, del paraíso. Debemos irradiar la gloria de Dios. Me enfado cada vez que veo a mis hermanos con cara triste porque pierden su vocación.
Si yo no fuera cristiana, me habría suicidado. Conocéis lo que pasó en Burundi. Cuando yo tenía seis el país sufrió una guerra fratricida; mataron al príncipe, en 1961, al primer ministro, en 1965, los tutsis mataron a sus hermanos hutus en 1972, en 1988 volvieron a matar, en 1993 se mataron mutuamente, fue una crisis que no tiene nombre.
Soy tutsi, en mi familia he perdido a 62 personas, entre tíos, tías, primos y primas. Sin embargo, nunca he querido ver en mi hermano hutu a un criminal. Porque el bautismo que he recibido me ha convertido en hija de Dios y hermana de todo el mundo. Lo que hago es por estar convencida de que pertenezco a una familia grande y muy noble. Pero mi familia biológica no lo entendió.
Cuando perdí a los 62 familiares, quise crear una nueva generación. Intenté huir, en el camino protegí a los hutus con los que me encontraba y que estaban en peligro. Los escondí en el obispado, pero mis hermanos de sangre vinieron para asesinarlos. Me ataron y los mataron a todos delante de mí. Asesinaron a 72 personas ante mis ojos. Ante esto, me pregunté si tenía que suicidarme. Había perdido a mi familia biológica (los hutus habían asesinado a mi familia tutsi) y los tutsis mataron a mis hermanos hutus en el bautismo.
El 24 de octubre de 1994 fui a la capilla y dije al Señor: “Tú no eres el Dios amor”. Mientras lloraba, oí la voz de los siete niños que había adoptado, que me dijo: “Sí que es un Dios amor. Estamos aquí todos salvados milagrosamente”. Estaban en la sacristía. Ese día comprendí la alegría de la fe que no engaña. Eran cuatro niños hutus y tres tutsis que yo había adoptado, pero no tenía dónde meterlos. Los hutus no querían saber nada de mí y los tutsis rechazaron a mis niños hutus. Huimos porque éramos rechazados por la sociedad burundesa.
Sola con esos niños, sin dinero, sin casa, me dirigí al obispo. Empecé con 25 niños, siete meses después eran 300, dos años más tarde eran 4.000. Una década después es una multitud de niños. Porque la guerra duró demasiado tiempo.
Me dije: “Señor, me has dado estos niños, enséñame a educarlos con amor”. Han crecido, algunos son médicos, políticos... hasta soy abuela de más de 50 nietos. Todo esto es motivo suficiente para no llorar a causa de la guerra. Si cada uno de vosotros se pusiera de pie, seríamos capaces de cambiar la faz de la tierra. Porque si uno cree, es capaz de desplazar el odio y el miedo y puede ser el dueño del mundo.
Un día, un periodista francés llegó a nuestra casa y preguntó a uno de los niños de qué etnia era. El niño lo miró y le dijo: “¿No lo sabes? Somos hutsi-twa-hutu-tutsi-congo-nzungu”. Creo que podemos crear la nueva etnia de los hijos de Dios.
Un día caí en una emboscada que me habían tendido los rebeldes. Rodearon el coche en el que íbamos. Un rebelde me dijo: “Nos insultas todos los días, te vamos a quemar con tus niños”. Entonces, un niño que miraba a los rebeldes a través de la ventanilla preguntó a uno si era padre. El rebelde le contestó que sí. “¿Le gustan los niños?”, volvió a preguntar el menor. “Sí”, contestó el rebelde. “¿Aun así quiere quemar a los niños?”. “Sois como vuestra madre”, dijo incómodo el rebelde, que nos obligó a bajar del coche y después lo quemaron.
Los adultos, sobre todo vosotros los occidentales, queréis controlarlo todo en el mundo y por esto hay guerras. Cuando hay una guerra en África, somos todos los que tenemos que compartir la responsabilidad. ¿Por qué hay guerra en Congo? porque es rico y todo el mundo quiere sus recursos. No hay quien tenga el valor de decir: “¡Parad la masacre!”. Ni siquiera los cristianos.
Un día fui a la cárcel, donde voy todos los domingos para visitar a los reclusos.
El que hoy es criminal podrá hacer cosas maravillosas mañana, ya que Dios lo ha salvado. Y la imagen de Dios nunca se nos quita. Esta persona, este criminal, se ha convertido en mi hermano, es un digno padre de familia, un día me dijo: “Tu perdón me ha resucitado y me ha dado también la dignidad”.
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El que hoy es criminal podrá hacer cosas maravillosas mañana, ya que Dios lo ha salvado. Y la imagen de Dios nunca se nos quita. Esta persona, este criminal, se ha convertido en mi hermano, es un digno padre de familia, un día me dijo: “Tu perdón me ha resucitado y me ha dado también la dignidad”.
Un día viajaba a Tanzania cuando me encontré por el camino en mitad de la selva con un joven de 17 años con un arma. Me obligó a detener el coche y pidió que me arrodillara. Entonces le dije: “No, hijo mío, ninguna madre en el mundo se arrodilla delante de su hijo, menos aún cuando tiene un arma”. Y añadí: “Vete a preguntar a la persona que te dio el arma dónde están sus hijos. Están estudiando en el extranjero, quizás en Bruselas, Montreal o en París”. Le miré y ví que estaba llorando. Le dije: “Tira este arma y ven conmigo, te voy a dar una identidad, una dignidad”. Hace diez años que es mi chófer, es padre de familia, está casado y tiene dos hijos.
Recuperemos nuestra identidad de hijos de Dios y triunfará la alegría en todo el mundo. Porque los hay que mueren por exceso de comida mientras otros mueren por falta de alimento. Lo que mata a algunos podría salvar a otros.
Tengo tres mensajes. El primero a los misioneros que habéis dado vuestra vida por África, para anunciar la Buena Nueva del amor. Gracias de todo corazón por haber dado vuestra vida por África. Estoy segura de que dará frutos. No os amarguéis al ver Congo en guerra, Chad, Ruanda, Burundi, Uganda en conflicto. No, Dios que es amor, está allí porque vosotros habéis sembrado el amor.
El segundo mensaje es para vosotros, pueblo español. No reneguéis de vuestra identidad cristiana. Gracias por haber enviado a vuestros hijos para transmitirnos el mensaje de Cristo a África. Sois nuestros hermanos y seremos hijas e hijos orgullosos y dignos de este mensaje que nos habéis transmitido.
El tercer mensaje es para vosotros, mis hermanas y hermanos africanos. África no está perdida. Estad orgullosos de este continente, que acogió a Jesús cuando tuvo que huir a Egipto. Contamos con vosotros, intelectuales africanos. No olvidéis que este continente espera a los médicos, las enfermeras, los profesores universitarios. Volved hermanos, volved hermanas. África es nuestra madre, y cuando una madre está enferma, necesita el apoyo de sus hijos.
El conflicto no fue étnico sino de injusticia social. Ahora el problema es político.
Cuando voy a Bruselas, los congoleños me dicen que soy tutsi y yo les contesto inmediatamente: “Alto, no he venido a atacar a vuestro país”. Lo que hay que ver en el otro es a un ser humano y crear entre todos un paraíso en este mundo.
Si en la vida hay Dios, festejamos siempre la resurrección. Yo vivo en medio de sufrimientos terribles, tengo niños sin manos, sin ojos, niños que fueron violados, niños soldados, enfermos de sida. En 1996 mataron a mucha gente y enterré a 55 personas en una fosa común.
Dije: “No, Señor, no es cierto. Si eres un Dios amor, ¿por qué me castigas?”. Perdí la voz, durante un mes no podía hablar. Me retiré a un convento de carmelitas polacas, donde estuve un mes pidiendo a Dios que me diera mucha fuerza. Así fue como fundé la Casa Shalom, que significa Paz, para decir no al odio fratricida, no a la muerte, y sí a la vida y al amor
Algunos niños llegan con muchas heridas y tardan mucho tiempo en confiar en los adultos. La guerra ha destruido todos los valores de compasión.
Es difícil tener esperanza para los jóvenes. Todos ellos se preguntan dónde van a encontrar un trabajo, cómo van a vivir dignamente. Sé que se puede cambiar esta mala situación en otra más digna. Es demasiado trabajo.
Sólo se puede dar lo que se tiene. Hay mucha gente que llega a nuestro país y les pregunto a qué han venido. No tienen idea de la dignidad del que vive en la pobreza. Si vamos al país de alguien sin considerarlo nuestro hermano, igual que nosotros, entonces vamos a humillarlo.
Me peleé con una ONG. Cuando hay guerra, vemos a mucha gente huyendo de los combates. Pero algunos tratan a las personas que huyen como ganado, no como seres humanos, pedí a esta ONG que se marchara. Y me preguntaron que quién me había dado el permiso para detener su trabajo. Contesté: “Dios”. Porque estos
Sólo se puede dar lo que se tiene. Hay mucha gente que llega a nuestro país y les pregunto a qué han venido. No tienen idea de la dignidad del que vive en la pobreza. Si vamos al país de alguien sin considerarlo nuestro hermano, igual que nosotros, entonces vamos a humillarlo.
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Es la misma pelea que tengo con Unicef. ¿Sabéis cuál es el sueldo de un funcionario de Unicef en un país en guerra? La miseria de nuestros hermanos, se convierte en un negocio.
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