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Dimensiones de Ortega como educador
El análisis del pensamiento pedagógico de Ortega patentiza dos motivaciones básicas: la primera, que condiciona y da sentido a su obra entera, es la transformación de la realidad sociocultural española. La llamada “cuestión española” atraerá constantemente su atención y generará en él iniciativas de todo tipo: Liga de Educación Política, Agrupación al Servicio de la República, ininterrumpida intervención en los asuntos públicos mediante conferencias y artículos de prensa, actividad parlamentaria como diputado, etc. La segunda, en conexión con la anterior, es que Ortega considera su vocación ser el reformista, el moldeador de la nueva sociedad y del nuevo hombre español. Como se considera, y en mi opinión justificadamente, un filósofo, su vocación la realiza fundamentalmente en la aportación de ideas impulsoras de tal transformación.
Su influjo educativo se desparrama en múltiples direcciones. En el ámbito académico es la personalidad más influyente de la filosofía española de su tiempo. En torno a él, bajo la influencia de su filosofía y personalidad, se constituye la llamada “Escuela de Madrid”. Manuel García Morente, Xavier Zubiri y José Gaos son con Ortega los titulares de las cátedras de filosofía de la Universidad madrileña. Cualquier conocedor de la cultura española sabe la importancia de esos nombres. Si a ellos añadimos los de Luis Recaséns, María Zambrano, Joaquín Xirau y Julián Marías, que por uno u otro motivo están en relación con la Escuela, estaremos de acuerdo en que el pensamiento de Ortega, considerado por todos como el maestro indiscutible, ocupa una posición privilegiada en la filosofía española del siglo XX.
El influjo de Ortega no se circunscribe a los profesores y alumnos —en una época de esplendor de la filosofía: la denominada “Escuela de Madrid”— que le tuvieron por maestro; su influjo se extendió a otras personas relevantes de la filosofía y la cultura española de la postguerra como José Luis Aranguren y Pedro Laín Entralgo, entre otros, por lo que puede decirse que su filosofía pertenece a la tradición cultural de nuestro país.
En el ámbito de la pedagogía, su influjo más notable fue el ejercido sobre Lorenzo Luzuriaga, cuya vinculación con Ortega provenía desde 1908, cuando éste asumió la cátedra de la Escuela Superior de Magisterio. Por los datos que tenemos, parece ser que los estudios de la sección de Pedagogía de la Universidad Central de Madrid fueron creados, a iniciativa de Ortega, en 1932. En relación con los programas de reforma educativa orientados a desarrollar la pedagogía como disciplina científica, hay que destacar a otro discípulo de Ortega, al que antes hemos hecho mención, Joaquín Xirau que trabajó en Cataluña. Una discípula, María de Maeztu, sigue los pasos del maestro en Marburgo y estudia Pedagogía Social con Natorp. Viajó por toda Europa para conocer “las escuelas nuevas”, lo que luego le serviría para desarrollar en España un proyecto de reforma de los métodos de enseñanza.
En el contexto extrauniversitario, Ortega realiza lo que ha llamado Luzuriaga múltiples “fundaciones”, buscando claramente influir, con nuevas ideas, en la sociedad española. Entre tales fundaciones destaca la Revista de Occidente que puede considerarse la culminación de un proceso durante el que los ensayos y los fracasos han sido una constante. Sus experiencias anteriores, en las actividades culturales y políticas, le hacen concebir la Revista de Occidente como una plataforma de lanzamiento para la transformación cultural de España. Parece ser que fundó esta revista y la editorial del mismo nombre para formar lectores que tuvieran la perspectiva cultural que él tenía, y en definitiva, para crear una atmósfera cultural en la que él mismo pudiera ser leído y discutido.
Por último, quisiera poner de relieve el influjo educativo que Ortega tuvo en los países llamados del Cono Sur de Sudamérica (Argentina, Chile y Uruguay), donde encuentra una comunidad de valores y sentires compartidos y donde su influencia se intensificará gracias a la radicación de varios miembros de la “Escuela de Madrid”, exiliados a causa de la guerra civil española. Es, sin embargo, en Puerto Rico donde se percibe una mayor influencia. En su universidad se llevan a la práctica algunos de los planteamientos desarrollados en la obra que hemos comentado, Misión de la universidad, y muchos de los escritos de Ortega han sido allí utilizados como textos de estudio.
Juan Escámez Sánchez

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Debemos ante todo a Freire el haber concebido y experimentado un sistema de educación, así como una filosofía educativa, durante varios años de participación activa en América Latina.
Su labor se desarrolló ulteriormente en los Estados Unidos de América, Suiza, Guinea-Bissau, Santo Tomé, Nicaragua y otros países del Tercer y del Primer Mundo. El interés educativo de Freire se centra en las posibilidades humanas de creatividad y libertad en medio de estructuras politico-económicas y culturales opresivas. Su objetivo es descubrir y aplicar soluciones liberadoras por medio de la interacción y la transformación social, gracias al proceso de “concientización”, definido como el proceso en virtud del cual el pueblo alcanza una mayor conciencia, tanto de la realidad sociocultural que configura su vida como de su capacidad de transformar esa realidad.
Esto supone la praxis, entendida como la relación dialéctica entre la acción y la reflexión. Freire propone un enfoque de la praxis de la educación en el que la reflexión descansa en la acción y la reflexión crítica se basa en la práctica.
El sistema de educación y la concepción de la educación de Freire tienen sus orígenes en múltiples corrientes filosóficas, como la fenomenología, el existencialismo, el personalismo cristiano, el marxismo humanista y el hegelianismo, cuyo análisis detallado superaría el marco del presente artículo. Freire participó en la introducción en el Brasil de doctrinas e ideas europeas, que adaptó a las necesidades de una situación socioeconómica específica, ampliándolas y centrándolas para abrir nuevas perspectivas incluso para los intelectuales y pensadores de la educación de Europa y de América del Norte.
Mal que les pese a muchos universitarios tradicionalistas del Primer Mundo (Berger, 1974, pág. 136; Boston, 1972, pág. 87; London, 1973, pág. 56) su filosofía y “sistema” se han vuelto tan corrientes y universales que los “temas generadores” que propuso han constituido el centro de los debates sobre la pedagogía crítica durante los últimos 30 años (Torres, 1991, pág. 5). Desde que se fue al exilio, el alcance de sus trabajos trascendió las fronteras del Tercer Mundo (Schulze y Schulze, 1989; Dabisch y Schulze, 1991), contrariamente a los reproches que le hacía Giroux todavía en 1981, quien sin embargo solía ser favorable al enfoque de Freire (pág. 139).
Habida cuenta de que Freire trabajó en culturas educativas específicas y escribió acerca de ellas, existe el sentimiento de que sólo ha desarrollado las partes de su teoría que son pertinentes para la situación social en que llevaba a cabo su labor, y que en consecuencia “sólo” existe una síntesis de las perspectivas educativas que se refieren a dichas culturas, pero no una verdadera sociología, o filosofía de la educación. Sus escritos guardan relación con sus convicciones y no siempre están argumentados según los cánones universitarios tradicionales (Jarris, 1987, pág. 278).
Su destino personal (exilio, prisión) contribuyó sin duda al clima místico que rodea su obra. No obstante, ésta no posee un marco teórico sólido ni siempre se llevó a cabo y evaluó de forma que permitiera una confirmación objetiva. Freire es una personalidad muy carismática, con un talento singular para entender, tratar e interpretar situaciones y procesos educativos. Desde que volvió del exilio, ha desarrollado su concepción de la educación en múltiples entrevistas publicadas en numerosas revistas y libros (véase Freire, 1991a, b y c; 1985b; 1987; Freire y Guimarães, 1982; 1986; 1987).
No existe una presentación sistemática de su teoría a partir de ese periodo. Todavía es preciso estudiar más a fondo la cuestión de si se puede llevar a cabo una labor radical de educación en el marco de instituciones estatales o de proyectos financiados por el Estado.
Freire ha vivido diversas formas de opresión. Debería utilizarlas para formular su crítica y un análisis institucional de las formas en que las ideologías dominantes y opresivas están incorporadas en las normas, procedimientos y tradiciones de las instituciones y de los sistemas.
De este modo, debería continuar siendo el utopista que es, manteniendo su fe en la capacidad del pueblo de expresar su opinión, y así volver a crear el mundo social que conduzca a una sociedad más justa.

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I N D I C E
Introducción
El joven Gandhi y el mundo
Aprendiendo de otras luchas noviolentas
Retirando las fuentes de poder de los gobernantes
La técnica de la acción noviolenta
Gandhi en contexto histórico
Una última sanción alternativa
Sopesando la relevancia de Gandhi
Medios para transformar la sociedad
¿Cómo hacer al mundo más noviolento?
Las lecciones duraderas de Gandhi
Aplicaciones de la lucha noviolenta en el mundo moderno
Una nueva etapa de desarrollo
Medio siglo después del asesinato de Gandhi y con el siglo XXI a la vista, resulta un momento apropiado para resaltar la relevancia de Gandhi en el mundo moderno.
Existen personas, tanto dentro como fuera de la India, que afirman que Gandhi no tiene lecciones para el futuro. Estas personas claman que pertenece única y exclusivamente a una época anterior y que ahora resulta irrelevante.
Algunos dicen que Gandhi operó bajo circunstancias únicas y favorables que ya no existen. Muchos alegan que los ingleses eran todos unos caballeros que nunca hicieron daño a los indios, una visión que supuestamente explica la viabilidad de la acción no violenta en la India, e ignora la masacre de Jallianwalla Bagh en Amristar.
También se alega comúnmente que los logros de Gandhi son primariamente atribuibles a su condición de "mahatma". Sin embargo, antes de 1920, cuando pocos o nadie lo consideraba un hombre santo, él condujo luchas noviolentas. Su influencia política en los años posteriores ha tenido claramente otras fuentes que no son sólo sus cualidades personales. A menudo se olvida que el mismo Gandhi rechazaba con frecuencia el título de "mahatma".
Ignorar tanto eso como las habilidades políticas de Gandhi, en vez de lograr el respeto reflexivo a su figura, causa una excesiva reverencia. Enfocarse en Gandhi como "mahatma" nos lleva a descartar su pensamiento y sus acciones sin una reflexión seria sobre ellas. Al honrar a Gandhi sin escucharlo profundamente, nos vacunamos contra la posibilidad de tomarlo en cuenta seriamente.
Algunas personas reconocen a Gandhi como un mero asceta excéntrico, sin relevancia después de haber pasado medio siglo. Para algunos es sólo un religioso asiático con muy poco entendimiento de la política real, y sin apreciación alguna sobre la necesidad de las acciones militares en tiempos de crisis. Existen incluso aquellos que acusan a Gandhi de ser el responsablede varios desastres, como si él fuera omnipotente.
Yo no comparto los puntos de vista de esos detractores que descartan a Gandhi como irrelevante para el mundo moderno. Al mismo tiempo, sin embargo, es necesario reconocer que Gandhi fue capaz de cometer errores, y que además tenía limitaciones.
Es importante resaltar las formas en que el pensamiento y las acciones de Gandhi tienen una relevancia duradera para personas, grupos y políticas, no sólo en la India sino también en otras partes del mundo.
Este trabajo es un breve examen de cómo las enseñanzas de Gandhi resultan aplicables para el mundo moderno. Comienza con un repaso de algunas influencias en el pensamiento y las acciones de Gandhi, provenientes de otras partes del mundo. Pasa entonces a revisar brevemente sus concepciones acerca del poder político. El foco se desvía entonces a las contribuciones permanentes del pensamiento y la acción de Gandhi para nosotros hoy en día. Finalmente, explora las áreas de potencial aplicación política de la lucha noviolenta que puedan ser relevantes para el futuro.

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ÍNDICE
Introducción. ..................................................................................... 5
Capítulo primero
¿Qué nos dice la Biblia acerca de la violencia? ................................. 7
Capítulo segundo
Aportes del Corán ............................................................................ 23
Capítulo tercero
Teoría de la No-violencia activa (Ahimsa) ...................................... 33
Capítulo cuarto
Estrategia de la No-violencia activa ................................................ 63
Capítulo quinto
Tácticas de la No-violencia activa ................................................... 97
Anexo pedagógico (y político) ...................................................... 123
Conclusiones. ................................................................................. 127
INTRODUCCIÓN
Las causas sociales ocupan un lugar que varía de época en época dentro de las prioridades políticas o administrativas. En general podemos afirmar que son relegadas y atendidas de una manera poco humana a través de las oficinas de todo tipo donde reina la burocracia.
Los individuos afectados por esta situación están desunidos, cada cual lucha si puede con sus armas, quejas muchas veces sin efecto social, demandas sin respaldo, sin opinión pública. Otros muchos han abandonado cualquier lucha porque han sufrido el fracaso de sus intentos previos. A veces la edad no se presta ya para movimientos. La pobreza es otro obstáculo. Las fuerzas de la represión o del orden (¡!) son siempre mejor equipadas psicológica y materialmente que los demandantes.
Cuando se dice que debemos recurrir a la No-violencia, en general la población entiende la promoción de un estado social en el que no habría ya violencia. Ciertamente la violencia podría reducirse cuando apliquemos las estrategias y las tácticas de la lucha noviolenta, pero la violencia es remplazada por otras acciones que Gandhi también llamaba guerra sin armas.
La No-violencia no es una respuesta en oposición a la violencia. Es decir, no viene a contrarrestar de manera inmediata la violencia. La No-violencia muchas veces persigue los mismos objetivos que mucha violencia originada en el sufrimiento y la injusticia. La Noviolencia es acción a favor de la verdad y contra la injusticia. Es lucha. Escribiré la palabra No-violencia con mayúscula porque es tomado como antonomasia de una actitud que además cambia de sentido dentro de esta filosofía.
En vez de vencer la injusticia con acciones violentas que son generalmente ineficaces, recurrimos a otro modo de actuar que sí alcanza el objetivo de eliminar las injusticias porque crea una nueva cultura.
La No-violencia se ofrece como la opción y casi puedo afirmar, en este momento de la historia de la humanidad, como la única opción para defender los derechos propios y ajenos y para promover el desarrollo de los individuos. Otro resultado será la mejora de los sistemas de atención a la sociedad que deberán corregir los malos manejos ante la presión eficaz de ciudadanos preparados y convencidos del valor de sus métodos.
La No-violencia es acción: hay que repetirlo tantas veces como sea necesario porque el "no" que no hemos podido eliminar de la palabra nos hace pensar en una ausencia y de ahí a saltar a la ausencia de acción sólo hay un paso que fácilmente la mayoría ha brincado por comodidad o por miedo.
La No-violencia es acción, es lucha, es la lucha de los pobres que no tienen más armas que su inteligencia y su propio cuerpo. También es necesario subrayar que esta acción se lleva a cabo con el cuerpo.
La palabra muchas veces miente, el cuerpo nunca. Hay un momento en el debate o en el diálogo en que las palabras vuelan, los oficios enviados producen otros oficios de respuesta, luego es preciso poner el cuerpo por delante.
Es lucha de los pobres porque no es posible adquirir armas como las que utilizan los poderosos, pero es ausencia de armas mortíferas por otra razón más importante. El hombre tiene dignidad y esta dignidad debe ser respetada. La violencia que hiere y mata no respeta la dignidad de la persona. La No-violencia que no pega, que no abofetea, que no hiere, que no mata mantiene al adversario en una posición digna para que sea posible dialogar y, el día de mañana, seguir siendo colaboradores de causas comunes encontradas en el debate y la resistencia.

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Descripcion
"El arte de amargarse la vida", a través de historietas, viñetas, cuentos, ejemplos literarios y refranes, nos ofrece la oportunidad de reconocer nuestro estilo personal frente a determinadas situaciones. Es un libro de lectura sencilla y compleja a la vez, puede ser leído como un relato de historietas o proporcionar una oportunidad expléndida para reflexionar sobre los procedimientos por los que una persona va construyéndose una vida desdichada. Su lenguaje ágil, irónico y paradójico nos provoca a veces la risa y en otras ocasiones nos confronta con los modos en que estamos contribuyendo a nuestra propia infelicidad.
Paul Watzlawick (Austria, 1921) estudió filosofía, filología y psicología. Es miembro fundador del Mental Research Institute de Palo Alto, California.
¿Quién no ha convertido alguna vez los sucesos cotidianos en insoportables y los eventos triviales en desmesurados? Amargarse la vida es muy fácil. Pero desarrollar el arte de amargarse la vida de manera sistemática y consistente demanda cierto aprendizaje, muchas veces inconsciente y, las más, de manera consciente.
En principio, todos queremos ser muy felices. Watzlawick nos invita a descubrir las causas por las cuales hacemos de los sucesos ordinarios y frecuentes de la vida enormes montañas repletas de angustia: «Sé fiel a ti mismo», es decir, sólo tu opinión es la correcta. «No tardarás en descubrir que el mundo va de mal en peor», porque el hecho mismo de que te sugieran algo será motivo de rechazo. «Ver el pasado con un filtro» propiciará que el aspirante a la vida amarga sólo contemple la juventud perdida, edad de oro que se fue para no volver.
La trama de fondo se ancla en la explicación de los juicios que usualmente efectuamos acerca de la conveniencia o disconveniencia de los eventos que ocurren a nuestro alrededor. El libro, recién llegado a México, anima a ser creadores de nuestra propia felicidad y dejar de construir la desdicha.
ÍNDICE
Nota del editor
Prólogo
Introducción
Sobre todo esto: sé fiel a ti mismo..
Cuatro ejercicios con el pasado
1. La sublimación del pasado
2. La mujer de Lot
3. El vaso de cerveza fatal
4. La llave perdida o «más de lo mismo»
Rusos y americanos
La historia del martillo
Los guisantes en la mano
El hombre que espantaba elefantes
Autocumplimiento de las profecías
Cuidado con la llegada
Si me amases de veras, comerías ajo de buen agrado
«Sé espontáneo»
Si alguien me quiere, no está en su cabal juicio
«El hombre debe ser noble, dispuesto a ayudar y bondadoso»
Esos extranjeros mentecatos
La vida como juego
Epílogo
Índice bibliográfico
PROLOGO
El nuevo libro de Paul Watzlawick se puede leer medio en broma y medio en serio. Es posible que el lector encuentre en este libro algo de sí mismo, a saber, su propio estilo de convertir lo cotidiano en insoportable y lo trivial en desmesurado.
Además, aun cuando el autor no lo confiese en ninguna parte, este libro constituye una única y extensa «prescripción sintomática», un doble vínculo terapéutico muy al estilo del denominado «Grupo de Palo Alto».
El psicoterapeuta o asistente seguramente sabrán leer entre las líneas de estas páginas maliciosas mucho material que tiene un significado directo para el diálogo terapéutico: metáforas, viñetas, chistes, anécdotas socarronas y otras formas de hablar del «hemisferio derecho», que son infinitamente más eficaces que las interpretaciones solemnes y graves de las actitudes erróneas de los humanos.
PRÓLOGO
En el corazón de Europa hubo una vez un gran imperio. Lo formaban tantas y tan diversas culturas, que no siempre podía alcanzarse una solución razonable para un problema cualquiera y el absurdo resultaba ser el único camino viable de la vida. Sus habitantes -los austrohúngaros, como el lector ya habrá sospechado- llegaron a ser proverbiales, no por su inhabilidad en enfrentarse de un modo razonable con los problemas más simples, sino por su habilidad en conseguir lo imposible de algún modo casi por descuido. Inglaterra, como dice un proverbio, siempre pierde la batalla menos la única decisiva; Austria siempre pierde la batalla menos la única desesperanza. (No es de extrañar que desde entonces la máxima condecoración militar se reserve para oficiales que arrebatan la victoria de las garras de una derrota con alguna acción que está en crasa contradicción con el plan general de batalla.)
El gran imperio se ha convertido en una pequeña región, pero el absurdo ha quedado en el concepto de vida de sus habitantes, y el autor de estas páginas no es ninguna excepción. Para ellos, la situación es desesperada, pero no seria.
INTRODUCCIÓN
«¿Qué puede esperarse de un hombre? Cólmelo usted de todos los bienes de la tierra, sumérjalo en la felicidad hasta el cuello, hasta encima de su cabeza, de forma que a la superficie de su dicha, como en el nivel del agua, suban las burbujas, déle unos ingresos que no tenga más que dormir, ingerir pasteles y mirar por la permanencia de la especie humana; a pesar de todo, este mismo hombre de puro desagradecido, por simple descaro, le jugará a usted en el acto una mala pasada. A lo mejor comprometerá los mismos pasteles y llegará a desear que le sobrevenga el mal más disparatado, la estupidez más antieconómica, sólo para poner a esta situación totalmente razonable su propio elemento fantástico de mal agüero. Justamente, sus ideas fantásticas, su estupidez trivial, es lo que querrá conservar...»
Estas palabras proceden de la pluma de un hombre, que Friedrich Nietzsche consideraba el más grande de los psicólogos de todos los tiempos: Feodor Mijailovich Dostoievski. En realidad sólo dicen, bien que en un tono más elocuente, lo que la sabiduría popular sabe desde siempre: no hay nada más difícil de soportar que una serie de días buenos.
Ya es hora de acabar con los milenarios cuentos de viejas que presentan la felicidad, la dicha, la buena fortuna como objetivos apetecibles. Demasiado tiempo se ha tratado de convencernos -y lo hemos creído de buena gana de que la búsqueda de la felicidad al fin nos deparará felicidad.
Lo gracioso del caso es que el concepto de felicidad ni siquiera puede definirse. Así, por ejemplo, en septiembre de 1972, los oyentes de la serie séptima de la emisión de noche de radio Hessen fueron testigos de la discusión, sorprendente sin duda, sobre el tema «¿qué es felicidad» en la que cuatro representantes de distintas ideologías y disciplinas no lograron ponerse de acuerdo sobre el significado de este concepto aparentemente tan claro, a pesar de los esfuerzos de un moderador sumamente razonable (y paciente).
En realidad, no deberíamos sorprendernos de ello. «¿En qué consiste la felicidad? Sobre esta cuestión, las opiniones siempre fueron dispares», leemos en un ensayo del filósofo Robert Spaemann sobre la vida feliz (22): «289 pareceres contó Terencio Varrón, y Agustín abunda en este sentido. Todos los hombres quieren ser felices, dice Aristóteles.» Y luego Spaemann se refiere a la sabiduría de una historia judía, que narra de un hijo que manifiesta a su padre su deseo de casarse con la señorita Katz. «El padre se opone, porque la señorita Katz no aporta nada. El hijo replica que sólo será feliz si se casa con la señorita Katz. El padre le dice: "Ser feliz, ¿y de qué te servirá esto?"»
La literatura universal ya debería habernos inspirado desconfianza. Desgracias, tragedias, catástrofes, crímenes, pecados, delirios, peligros, éstos son los temas de las grandes creaciones. El Infierno de Dante es incomparablemente más genial que su Paraíso; lo mismo puede decirse del Paraíso perdido de Milton, a su lado, el Paraíso reconquistado es francamente soso; la caída de Jedermann (Hofmannsthal) arrastra, en cambio, los angelitos que al fin le salvan, causan un efecto ridículo; la primera parte de Fausto conmueve hasta las lágrimas, la segunda hasta el bostezo.
No nos hagamos ilusiones: ¿qué seríamos o dónde estaríamos sin nuestro infortunio? Lo
necesitamos a rabiar, en el sentido más propio de esta palabra.
Nuestros primos de sangre caliente en el reino animal no tienen más suerte que nosotros; basta ver los efectos monstruosos de la vida en el zoológico: aquellas soberbias criaturas son protegidas contra el hambre, el peligro, la enfermedad (incluso contra la caries dental) y se las convierte en el equivalente a los neuróticos y psicóticos humanos.
Nuestro mundo en peligro de anegarse en una inundación de recetas para ser feliz, no puede esperar más tiempo a que le echemos un cable de salvación. No puede permanecer más tiempo la competencia en estos mecanismos y procesos bajo el dominio celosamente custodiado de la psiquiatría y psicología.
El número de los que se las arreglan con su propia desdicha como mejor saben y pueden, quizás parezca relativamente considerable. Pero es infinitamente mayor el número de los que en este menester precisan consejo y ayuda. A ellos se dedican las páginas siguientes a modo de manual de iniciación.
Hay que añadir que a este propósito altruista le corresponde un significado político. Como los directores de un zoológico en dimensiones reducidas, en grandes dimensiones, los Estados también se han impuesto la tarea de configurar la vida de los ciudadanos de modo que ésta, desde la cuna hasta la tumba, sea segura y chorreante de felicidad. Pero esto sólo es posible mediante una educación sistemática del ciudadano que le haga incompetente en la sociedad. Por esta razón, en todo el mundo occidental, los gastos públicos para política sanitaria y social aumentan de año en año en proporción siempre mayor. Como señaló Thayer , entre 1968 y 1970, estos gastos se dispararon en los EE.UU. en un 34 %, de 11 a 14 mil millones de dólares. De las estadísticas más recientes de la República Federal de Alemania se desprende que sólo los gastos públicos para la salud ascienden cada día a 450 millones de marcos, lo que supone un aumento treinta veces mayor respecto de 1950. En este mismo país hay diez millones de enfermos y el ciudadano normal toma a lo largo de su vida 36000 comprimidos. Imaginémonos por un momento qué pasaría si este curso ascendente se detuviese o retrocediese. Se derrumbarían ministerios gigantescos, sectores enteros de la industria se declararían en quiebra y millones de hombres irían al paro.
El presente libro pretende aportar una pequeña contribución, pero consciente y responsable, para que se evite esta catástrofe.
El Estado necesita con tanto empeño que el desamparo y la desdicha de su población aumente de continuo, que esta tarea no puede confiarse a los ensayos bien intencionados de unos ciudadanos aficionados. Como en todos los sectores de la vida moderna, también aquí se precisa una dirección pública. Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende, no basta tener alguna experiencia personal con un par de contratiempos.
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PRÓLOGO A LA EDICIÓN REVISADA*
Este libro no tuvo nunca la pretensión de llegar a ser popular. El hecho de que lo sea satisface indudablemente al autor, pero lo turba. Porque un libro como éste, que es una colección de inconexas y harto comprimidas reflexiones sobre la vida spiritual, puede ser fácilmente mal comprendido. No es posible evitar toda mala inteligencia repasando el texto, añadiendo unas palabras de explicación acá y allá y corrigiendo expresiones que acaso sean poco exactas para quien lo toma todo al pie de la letra.
Para hacer un libro como éste perfectamente claro habría que volverlo a escribir desde el principio hasta el fin. En lugar de esto, el autor ha hecho sólo unas correcciones menores y ahora se contenta con poner sobre aviso al lector.
Lector, ten cuidado. No te apresures mucho al leer este libro. No formes en seguida Zonclusiones ni des un contexto teológico propio a los pasa/es en que el autor hace una afirmación que acaso no esté completamente explicada. Suspende tu juicio, si quieres, hasta haber ajustado tal afirmación con el resto del libro. No hay en él intento de ser sistemático, pero un capítulo tiende a corregir otro. Lo que se dice de la soledad debe entenderse a la luz de lo que se dice de la unión de todos los hombres en Cristo.
Lo que se dice de la renunciación en la última parte del libro no debe hacerte olvidar lo dicho al principio acerca de la naturaleza.
Ante todo, recuerda que en este libro el autor habla de las cosas espirituales desde el punto de vista de la experiencia más bien que en los concisos términos de la teología dogmática o la metafísica. En religión, como en la vida natural, el lenguaje de la experiencia y el lenguaje del dogma o de la ciencia pueden ser a veces puestos.
Aunque todo el mundo está enterado de que el sol no se levanta, decimos que se levanta; y aunque nos damos cuenta de que no baja, nos sorprendemos diciendo: “El sol desciende.” Si digo que el sol se levanta, ¿debo ser condenado por los astrónomos?
Así, también, en la vida mística (como bien lo saben todos los que han leído a los místicos cristianos) propendemos a hablar de que el alma queda “anonadada” en la experiencia de Dios, de modo que “cesa de existir” y “Dios solo queda”. No hay que tomar esto literalmente, como una afirmación científica, del mismo modo que no se nos
debe entender al pie de la letra cuando decimos que “el sol se levanta”. No es literalmente cierto que el alma “deje de existir” en la oración mística, pero su
actividad está absorbida tan completamente en la actividad de Dios que, hasta donde
llega la experiencia, es igual que si dejara completamente de existir, pues pierde
toda noción de existencia separada. Dei mismo modo, cuando pones una vela bajo la luz del sol, puedes decir que la vela “no da ya ninguna luz”, porque su luz se pierde en la del sol. Pero un científico con los adecuados instrumentos podría hallar la luz de la vela...
Muchas de las cosas que se dicen en este libro podrían ser dichas mucho mejor por algún otro y ya lo han sido por los santos. El autor ha intentado hablar de ellas en el lengua/e de los hombres de nuestro tiempo e insiste en que su más ferviente deseo es el de ser entendido, en todas sus afirmaciones, a la luz de la doctrina católica. Si hay algo en estas páginas que no pueda conciliarse con la enseñanza de la Iglesia, debe considerarse como automáticamente suprimido.
NOTA DEL AUTOR
Este libro pertenece a la clase de los que se escriben casi automáticamente en un monasterio. Quizá es ésta una de las razones por las que se escriban relativamente pocos de esta clase. Existe demasiada pasión y demasiada violencia física en el mundo
para que los hombres quieran reflexionar mucho acerca de la vida interior y su significado. Sin embargo, como la vida interior y la contemplación son las cosas que
más necesitamos (hablo sólo de la contemplación que surge del amor a Dios), la clase
de consideraciones escritas en estas páginas debería ser algo de que todos, y no sólo
los monjes, tuviesen gran avidez en nuestro tiempo. Por esto creo que un volumen de
pensamientos, ideas y aforismos, más o menos inconexos, acerca de la vida interior, no necesita particular justificación o excusa, aunque esta clase de libros haya llegado a ser desusada.
Si el lector necesita que le recuerden que existe una larga tradición de tales escritos, puede consultar Pensées de Pascal, las Cautelas y Avisos de San Juan de la
Cruz, las “Meditationes” de Guigo el Cartujano o, sin ir tan lejos, la Imitación de Cristo. Pero, como mencionar tales nombres parecería sugerir una comparación con la obra de grandes hombres que el autor jamás osaría imitar, simplemente los menciona
para justificar la publicación de lo que no es más que una colección de notas y reflexiones personales.
Éstos son pensamientos que habrían podido ocurrírsele a cualquier monje cisterciense; presentáronse a ratos perdidos y fueron anotados cuando hubo ocasión de hacerlo, sin orden ni especial ilación. Aquí han sido ordenados y algo desarrollados cuando pareció necesario detallar un poco. No abarcan todos los tensas de la vida interior. Por el contrario, mucho se da por su puesto. Todo lo enseñado en el Evangelio de Cristo y la Regla de San Benito, todo lo aceptado por la tradición católica acerca de
la autodisciplina del ascetismo cristiano, se da por entendido y no hay intento de
apologética sobre estos puntos ni ningún otro. Mucho de lo que se dice aquí tiene su
origen y justificación en los escritos de los cistercienses del siglo XII, especialmente los
de San Bernardo de Claraval, que es quien hizo más por formar la espiritualidad de la
orden contemplativa a que pertenece el autor. Pero los que conocen la obra de San
Juan de la Cruz verán que prácticamente todo lo que aquí se dice acerca de la oración
contemplativa sigue líneas marcadas por el carmelita español. Así, pues, este libro no pretende ser revolucionario, ni siquiera especialmente original. Esperamos sinceramente que no contenga una línea que sea nueva para la tradición católica ni
una sola palabra que pueda dejar perplejo a un teólogo ortodoxo.
Y he aquí por qué este libro habría podido ser escrito por cualquier monje. Expresa las preocupaciones que están más o menos en el espíritu de todos los contemplativos, descontando diferencias de temperamento y personalidad. No tiene en vista otro fin o ideal que aquello que, según muchos teólogos, debería ser el ordinario cumplimiento de una vida cristiana de gracia, y par lo tanto todo lo que se dice aquí puede ser explicado a cualquiera, no sólo en el monasterio, sino también en el inundo.
Tampoco pretende el libro ser una obra de arte. Prácticamente cualquier otro con los mismos intereses habría podido escribirlo mucho mejor. El hecho de haber sido este autor quien lo ha escrito no crea gran diferencia en uno u otro sentido, ni para bien ni, esperémoslo, para mal. Pues éste pertenece a la clase de libros que producen un efecto que no es ni puede ser controlado por ningún autor humano. Si, de algún modo, puedes conseguir leerlo en comunión con el Dios en cuya presencia fue escrito, te interesará y probablemente sacarás de él algún fruto, más por Su gracia que por los esfuerzos del autor. Pero si no puedes leerlo en estas condiciones, sin duda el libro será por lo menos una novedad.
LA POESÍA DE THOMAS MERTON: CREACIÓN,
CRÍTICA Y CONTEMPLACIÓN Por Sonia Petisco Martínez
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FRAGMENTOS ESCOGIDOS DE THOMAS MERTON, MONJE CISTERCIENSE
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INTRODUCCIÓN A LA FIGURA DE THOMAS MERTON: PREMISAS Y PROMESAS DEL HUMANISMO CRISTIANO
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EDITH STEIN Y THOMAS MERTON: VÍA DE HOLOCAUSTO EN UN MUNDO VIOLENTO
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Thomas Merton: Un monje compasivo, un hombre paradójico
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Monje trapense, poeta y escritor sobre espiritualidad cristiana y monástica, que, a lo largo de su vida, se interesó por temas de mística y otras tradiciones religiosas, defendió el compromiso social y político del monje contemplativo y se relacionó, mediante una prolija correspondencia con pensadores y autores espirituales de su tiempo (1915-1968)
“Si quieres saber quién soy yo,
no me preguntes dónde vivo,
o lo que me gusta comer, o cómo me peino;
pregúntame, más bien, por lo que vivo,
detalladamente,
y pregúntame
si lo que pienso
es dedicarme a vivir plenamente
aquello para lo que quiero vivir.
A partir de estas dos respuestas,
puedes determinar la identidad de cualquier persona”
(My argument with the Gestapo. New Directions , New York 1975 pp. 160-161)

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ATEOS Y JUDÍOS
CONVERTIDOS
A LA FE CATÓLICA
Nihil Obstat
P. Fortunato Pablo
Prior Provincial Agustino Recoleto
Imprimatur
Mons. José Carmelo Martínez
Obispo de Cajamarca (Perú)
ÁNGEL PEÑA O.A.R.
LIMA – PERÚ 2005
ÍNDICE GENERAL
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE: EL ATEÍSMO
Convertidos.
Agustín María Schowaloff. Illemo Camelli.
Charles de Foucauld. Lecompte de Noüy.
Joergensen. Eva Lavallière. Charles Nicolle.
Henri Ghéon. Huymans. Evelyn Waugh.
Peter Wust. Daniel Rops.
Leonard Cheshire. Fred Copeman. Adolfo Retté.
Takashi Nagaï. Giovanni Papini.
Jacques Maritain. Maria Meyer-Sevenich. Alberto Leseur.
Paul Claudel. Martin Bormann. Regina García.
Ignace Lepp. Alexis Carrel. García Morente.
Pieter van der Meer. María Benedicta Daiber.
Douglas Hyde. Dorothy Day. Svetlana Stalin.
André Frossard. Sergio Peña y Lilio. Sandra Elam.
Janne Haaland Matlary. Vladimiro Roca. Narciso Yepes.
Leonardo Mondadori. Vittorio Messori.
SEGUNDA PARTE: EL JUDAÍSMO
Convertidos.
Hermann Cohen. Teodoro de Ratisbona.
Alfonso María de Ratisbona. Henri Bergson.
Edith Stein. Max Jacob. Raphael Simon.
Kenneth Simon. René Schwob. Jean Jacques Bernard.
Eugenio Zolli. Karl Stern. Bernard Nathanson. Jeri Westerson.
Jean Marie Lustiger. Martin Barrack. José Cuperstein.
Sr. Mary of Carmel. Reflexiones.
TERCERA PARTE: CONSIDERACIONES
La ciencia. ¿Existe Dios? Experiencia de Dios.
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
La conversión es un encuentro personal con Cristo, en el que se compromete
toda la persona y toda la vida futura. Eso supone dejar muchos valores, muchas cosas
preciosas por otras que se descubre que son mejores. A veces, supone un proceso
mental largo y doloroso en el que hay que reajustar todos los valores y esquemas
mentales con los que uno ha vivido tranquilamente durante años. Con frecuencia, se dan muchos casos de personas que llegan a convencerse de la verdad de la fe católica, pero no son capaces de renunciar a sus comodidades y seguridades.
Convertirse, en una palabra, puede significar dejarlo todo y comenzar una vida
nueva, lo que da un poco de miedo, sobre todo, cuando uno ya ha llegado a la madurez,
y es más difícil cambiar de vida. Por eso, para convertirse hace falta mucha dosis de fe y de confianza en Dios para dar el salto al vacío sin importar el qué dirán, sino queriendo obedecer la voluntad de Dios. Porque llevar una doble vida y disimular las propias ideas religiosas sería un martirio del corazón y una infidelidad a Dios.
Ciertamente, la fuerza de Dios y su gracia son poderosas para poder superar
todas las dificultades. Por eso, hay muchos que, a pesar de todo, se arriesgan y se
convierten, aunque este paso, en algunos casos, requiere años de reajuste y de
convencimiento gradual.
Evidentemente, cada conversión es un caso particular. No hay dos conversiones
iguales. En algunos casos, la irrupción de Dios es de un modo excepcional y milagroso.
Las personas se convierten instantáneamente. En otros el proceso es lento y doloroso.
Por ejemplo, André Frossard se convierte milagrosamente al sentir una oleada de amor
al entrar en una capilla del barrio latino de París. Manuel García Morente siente la
presencia de Jesús en su habitación y es capaz de dejarlo todo y hacerse sacerdote como lo hizo Alfonso de Ratisbona, Herman Cohen y otros muchos.
Pero a Paul Claudel le costó cuatro años el dar el paso definitivo. A Bernard
Nathanson le costó varios años de conversaciones con el Padre O’Connor y lo mismo a
Eugenio Zolli o a Karl Stern.
La pregunta es: ¿Por qué no se convierten todos o, al menos, la mayoría de los
no católicos? ¿Por qué hay, por el contrario, católicos que se cambian a otras religiones?
Ciertamente que la falta de fe y de conocimiento de la fe católica puede llevar a
actitudes negativas y a renegar de la fe verdadera por ignorancia o falta de vivencia
personal. Pero otros muchos no se convierten, porque no ven un buen testimonio en los
católicos comunes y corrientes.
Nietzsche decía: Me gustaría que los cristianos tuvieran más pinta de haber sido
salvados. Por supuesto que eso no es ni debe ser una excusa válida para los que deben
convertirse, pero lo cierto es que el mensaje cristiano no brilla con toda su intensidad en el mundo. Además, hay muchos prejuicios arraigados, que tienen mucho peso sobre todo en los jóvenes. Muchos de estos prejuicios son fruto de una tradición racionalista, que ha querido crear un mundo sin Dios. Existe un anticlericalismo evidente en algunos países, que condiciona las opiniones de muchos, especialmente de los jóvenes. Se emplean argumentos contra el cristianismo y contra la Iglesia, sacando siempre a relucir el tema de las Cruzadas, Galileo, la Inquisición o la conquista de América. Estos anticlericales crean anticuerpos a través de los medios de comunicación social e influyen en la sociedad. Sin embargo, Dios tiene sus caminos y, aunque muchos no quieran verlos, de vez en cuando, suscita conversiones de gente importante, que no se pueden ocultar.
En este libro presentaremos testimonios de conversiones de ateos y judíos a la fe
católica. En el libro Regresando a casa hemos escrito sobre convertidos de otras
iglesias cristianas. Ojalá que la lectura de este libro nos ayude a valorar nuestra fe católica y a amar a Cristo con todo nuestro corazón.

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Carlos Mesters oc
MARIA, LA MADRE DE JESUS
Contenido:
1.- Entusiasmo por la Virgen, Nuestra Señora
Ser de Dios y del pueblo
La imagen de María es pobre y sencilla
2.- Los tres retratos que la Virgen nos conservó
de la Madre de Jesús.
Primer retrato: María era de Dios
Segundo retrato: María era del pueblo
Tercer retrato: María se reúne en oración
3.- ¡Ave, María, llena de gracia!
La vida de Nazaret
La vida en familia
La vida de los “pobres de Dios”
“Dios está contigo, María”
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti”
María, Madre y Virgen, retrato del pueblo de Dios
4.- La lucha entre la Mujer y el Dragón de Maldad
El nacimiento de Jesús
Herodes y los magos
Las dos señales en el cielo: la mujer y el dragón.
Dios interviene a favor de la vida
5.- La historia de María continúa hasta hoy
Víspera de Navidad: Embarazada de Jesús
Navidad: Dio a luz un niño
Belén: Puso al niño en un pesebre
La huida a Egipto: Herodes continúa matando niños
La estrella de Belén: Los magos ofrecen sus dones
Nazaret: El niño crecía y estaba sujeto a sus padres
Al pie de la cruz: “Ahí tienes a tu madre”
Pascua: La extraña fuerza de la Resurrección
6.- El homenaje del pueblo a la Madre de Jesús
Los nombres que el pueblo dio a María
Las fiestas del pueblo en honor de la Virgen María

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El Hombre que fue Jueves, G. K. Chesterton
Por Luisfer Romero Calero, en 14 de Julio de 2007
A todas luces, Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) es uno de los novelistas más infravalorados de la literatura universal. Su influencia en la literatura anglosajona es omnipresente, sin embargo, no ha gozado de la popularidad y de la aceptación que debiera, sobretodo porque se tiende a pensar que El Hombre que fue Jueves es su única novela. Si bien es la más representativa, el conjunto de la obra de Chesterton es tan considerable y llamativo que resula imposible no pasar por alto El Hombre Eterno, Ortodoxia, El Hombre que Sabía Demasiado, o su excelente biografía sobre Charles Dickens.
Mereció los elogios de escritores como Aldous Huxley, Clive Staples Lewis, Martin Amos, Anthony Burgess, Franz Kafka, Orson Welles, José Luis Borges o Gabriel García Márquez, entre otros muchos.
Quizá lo que aleja a Chesterton del público en general es su importante temática religiosa, muy visible por ejemplo en El Hombre Eterno, de claro ámbito teocrático y en concreto católico. Sin embargo, El Hombre que fue Jueves se limita a ser una sátira político-socio-económica. A Chesterton le encantaban las paradojas, y de hecho esta novela es una paradoja en sí.
Contado en clave humor finísimo y brillante, se relatan las andanzas del policía Gabriel Syme, que se infiltra en una red pseudo-terrorista donde todos los cabecillas poseen el nombre de un día de la semana. Gracias a su soltura y su increíble oratoria, entre sarcástica y removedora de la conciencia, se convierte rápidamente en Jueves.
Con un ritmo fluido y un estilo narrativo asombroso, el enjambre de conspiraciones, traiciones y demás elementos de intriga, Gabriel Syme va descubriendo que todos los demás “días” son a su vez infiltrados en el grupo terrorista, todo ello en medio de un pensamiento ambiguo sobre los deseos del pueblo, que se mueve entre la quimera de la anarquía y la resignación ante la arbitrariedad del gobierno.
La novela es muy visual e impactante. Algunas escenas son descritas y creadas con un talento pocas veces visto, ni que decir que tiene un espíritu de innovación arrollador, y más si tenemos en cuenta que fue escrito en 1907. No sólo por lo ya comentado, sino porque al relato, ciertamente un thriller moderno, se le complementa un ambiente onírico y surrealista y unas citas verdaderamente inolvidables, constituyendo una obra indispensable.
Pretende ser una comedia de suspense alegórica, donde todo es un símbolo, incluidos los personajes, los diálogos y los escenarios, de forma que llegamos a un final que bien podría ser de ciencia ficción, sin perder la dinámica del libro, repleta de metafísica, juegos de palabras, y una profunda observación sobre la vida, a caballo entre la revolución de pensamiento y el optimismo más utópico, que la hace muy agradable de leer.
Imprescindible, para todo tipo de lectores, sea cual sea su forma de pensar, o frecuencia de lectura. Engancha a más no poder, y lo mejor de todo: al terminar el libro, es de obligación quedarse horas dándole vueltas a lo leído, y llegar a conclusiones personales esbozando una sonrisa.

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Calderón de la Barca
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) es el autor que polariza, con Lope de Vega, las dos etapas del teatro español de la Época de Oro. Calderón lleva a su culminación estilización y la se encuentra en el sistema establecido por Lope. Representa el orden, la intensificación dentro de la comedia. Desde sus obras iniciales él una espléndida habilidad técnica. Calderón modificó muchos aspectos de la comedia lopesca. Destacó al protagonista hasta erigirlo en centro y motor de toda la acción. Los restantes personajes y la trama quedan subordinados a él. Esta supremacía del protagonista, trae como consecuencia una intensificación del elemento subjetivo que encuentra su expresión dramática en el soliloquio. En Lope de Vega el monólogo expresaba el sentimiento del personaje y su función era, ante todo, lírica. El soliloquio calderoniano nos devela los conflictos íntimos del personaje. El protagonista de Calderón es, antes que emotivo, reflexivo y se vuelca en su interior para considerar sus preguntas e, indagando entre las respuestas posibles, hallar aquella que le satisfaga. El personaje no se deja ganar por el desorden y la confusión que le rodean. Busca siempre con claridad mental la razón última y satisfactoria. Son personajes razonadores que se debaten entre los grandes opuestos universales: la luz y las tinieblas, el mal y el bien, la locura y la razón, la vida y la muerte, el cuerpo y el alma, el destino y la libertad. La influencia de la formación del autor en el Colegio Imperial de los jesuitas parece decisiva en este aspecto de su obra.
Calderón comenzó a escribir muy joven para los corrales, hacia 1620, pero después su producción se dedicó a los teatros cortesanos y a partir de 1640, con la inauguración del coliseo del Buen Retiro, toda su obra fue estrenándose allí, excepto los autos sacramentales.
El teatro del Buen Retiro fue construido por el arquitecto florentino Cosimo Lotti, con todos los adelantos que imperaban en los teatros italianos y austriacos. Contaba con proscenio y telón de boca y una complicada tramoya que permitía efectos nunca imaginables en los corrales públicos. La pared posterior podía abrirse, quedando a la vista los hermosos jardines que circundaban el palacio. Las posibilidades que le ofrecía este teatro le permitieron a Calderón concebir obras de complicada escenografía y sorprendentes efectos teatrales. Con su labor, Calderón se convirtió en el dramaturgo más famoso del reinado de Felipe iv.
Calderón escribió más de ciento veinte comedias y más de setenta autos sacramentales, número considerable, aunque pequeño si se le compara con su antecesor Lope.
El teatro de Calderón presenta dos tendencias principales que no se suceden en el tiempo, sino que coinciden a lo largo de su producción: un estilo cercano al de Lope de Vega, que el dramaturgo somete a revisión para dar mejor su visión del mundo y su concepto del arte teatral, y un estilo más personal en el que elabora nuevas formas: sus obras religiosas, filosóficas y mitológicas y sus autos sacramentales. En ellas es primordial el factor ideológico y la complejidad de la tramoya escénica.
Al primer grupo pertenecen las comedias de capa y espada, deudoras de las de Lope de Vega y Tirso de Molina, pero en las que destacan la estilización, la mayor complicación argumental y por debajo de su aparente intención de divertir solamente, un propósito ético muy claro. Entre ellas se deben citar La dama duende y Casa con dos puertas, mala es de guardar, compuestas ambas en 1629.
Dentro del tema tradicional del honor, Calderón escribió algunas obras que sorprendieron a sus contemporáneos y a la crítica posterior por la rigidez ideológica de la que hacen gala. Modernamente estas verdaderas tragedias se han interpretado como una crítica velada a los conceptos bárbaros sobre el tema, vigentes en la España de Calderón. El médico de su honra (1635) y A secreto agravio secreta venganza (1636) representan muy bien este grupo.
Dentro del tema de la lucha de los villanos contra el abuso dé poder, se encuentra una de las obras maestras del autor, El alcalde de Zalamea (1636?), parece que inspirada en una del mismo nombre atribuida a Lope.
En la segunda manera, dentro de la categoría de obras religiosas, debemos resaltar La devoción de la cruz (1623-1625), El príncipe constante (1629) y El mágico prodigioso (1637), consideradas como tres de las obras maestras del autor. En el orden de las filosóficas, La vida es sueño (1635), su comedia más famosa y una de las mejores también, y La hija del aire (hacia 1636), en las que plantea el dilema destino-libre albedrío, cuestión que como hemos visto, era de candente actualidad.
En las comedias mitológicas, Calderón resulta el mejor cultivador del género en toda la Época de Oro. En ellas, escritas en su mayoría después de 1650, la música, la poesía y los recursos escenográficos se integran en una unidad perfecta. Deben señalarse La púrpura de la rosa (1660), sobre la historia de Venus y Adonis, como el inicio de la ópera española y El laurel de Apolo (1657) como el comienzo del género de la zarzuela. En todas estas obras, Calderón actualiza las leyendas clásicas con abundantes alusiones contemporáneas y hasta presenta, en alguna de ellas, como Céfalo y Pocris, una versión farsesca del mito, como hará mucho tiempo después la opereta francesa con música de Offenbach.
Calderón es el gran autor del auto sacramental. El reconocimiento de sus contemporáneos determinó, que a partir de 1649 hasta su muerte fuera su autor exclusivo en las fiestas del Corpus de Madrid. Esta fecha divide los autos del poeta en dos épocas. Los del primer período, en el que escribe dos de sus más notables, El gran teatro del mundo (¿1633?) y La cena de Baltasar, son más breves y sencillos. Los de la segunda época utilizan un gran aparato escénico y una complejidad teológica mayor en el contenido. A esta etapa corresponden La vida es sueño (1673), de igual nombre que la comedia, Los encantos de la culpa (1649) y A tu prójimo como a ti (¿l657?).
Los autos sacramentales de Calderón continuaron representándose después de su muerte hasta que, en la segunda mitad del siglo xviii (1765), se prohibieron estos espectáculos por el gobierno, presionado por los nuevos gustos artísticos del neoclasicismo y preocupado por algunas concepciones religiosas y alegóricas que habían proliferado entre los continuadores del gran poeta.

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Descripción:
La originalidad de su planteamiento, el acertado estilo literario y la agudeza de su autor, hacen de este título uno de los más apreciados y brillantes de Lewis.
El libro está compuesto por un conjunto de cartas breves que un demonio ya anciano escribe a un demonio joven -su sobrino- para enseñarle el oficio de tentar a los humanos. A través de esa correspon-dencia se van planteando importantes cuestiones que afectan a la vida de todos.
Lewis describe con gran acierto las corrientes de pensamiento, las costumbres y hábitos de vida más extendidos en el mundo actual, y alterna esa descrip-ción con una crítica certera. Sus novedosos razona-mientos se exponen en un estilo ingenioso y ameno, muy atractivo para el lector medio.

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En este libro de escaso tamaño se aborda el paulatino declive de los Derechos Humanos. Para apoyar la vigencia y horizontalidad de estos derechos en todas las culturas, religiones y filosofías, Lewis aporta numerosas citas de pensadores de todos los continentes y épocas, los cuales nos iluminan para poder extraer esa unidad de pensamiento que sólo puede ser achacada a la inspiración divina.
Descripción DEL LIBRO:
En este libro clásico, breve pero intenso, C.S. Lewis reflexiona sobre la sociedad, la naturaleza y el reto de la educación. Con su prosa genial y aguda, expone una de las mejores defensas de la objetividad de la ley natural y de la moralidad que se han escrito, al tiempo que advierte contra las inhumanas consecuencias de eliminarlas de la familia, la escuela y la civilización.
Denunciado el subjetivismo y el cientificismo que imperan también en nuestros días, y proponiendo una visión positiva del hombre y de la ciencia, este profético libro sigue ofreciendo un diagnóstico inigualable sobre la crisis de la cultura.

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Descripción:
«Nuestro proceso de crecimiento debe valorarse por lo que ganamos, no por lo que perdemos. No haber desarrollado el gusto por lo realista es un rasgo infantil en el mal sentido de la palabra; haber perdido el gusto por los prodigios y las aventuras no es más digno de celebración que haber perdido los dientes, el cabello, el paladar y, por último, las esperanzas. ¿Por qué se habla tanto de los defectos de la inmadurez y tan poco de los de la senilidad?»
C. S. Lewis
Desde su publicación en 1961 este pequeño ensayo sobre La experiencia de leer no ha dejado de ser reeditado al punto de convertirse en un clásico. En él propone C. S. Lewis un «experimento» que procede al revés de lo que es habitual en la crítica literaria: «juzgar la literatura a partir de cómo es leída», no de una clasificación entre «buenos» y «malos» libros, sino entre «buenos» y «malos» lectores. Los hábitos de lectura y los prejuicios asociados a ellos, las distintas maneras de leer y las distintas satisfacciones -ciertas o ilusorias, desinteresadas o egoístas- que cada cual obtiene de la experiencia, son sometidas a un análisis entusiasta y heterodoxo, que consigue exponer con humor, amenidad y brillantez, sin necesidad de caer en el oscurantismo terminológico, la idea primordial de que «cualquiera que sea el valor de la literatura, éste sólo se verifica cuando hay buenos lectores que la leen». El lector al que todo le parece «lento», el que busca «verdades» sobre la vida, o el que lee tan sólo para darse un baño de prestigio son algunos de los modelos a los que pasa revista este ensayo, imprescindible para todo aquel que ame los libros, y aún hoy novedoso y singular.

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Breve biografía de C.S. LEWIS
C.S. Lewis Clive Staples Lewis nació en Irlanda en 1898. Durante un año
estudió en el Malvern College, continuando luego su educación
privadamente. Obtuvo tres primeras calificaciones en Oxford y fue
Fellow y Tutor en el Magdalen College entre 1925 y 1954. En este año
obtuvo la cátedra de Literatura Medieval y Renacentista en Cambridge.
Fue un profesor notable, muy popular entre sus alumnos; ejerció
influencia perdurable en ellos.
Lewis fue ateo por muchos años. En Surprised by jov describe así su
conversión: "Cedí en 1929, mientras estaba en Trinity, y acepté que
Dios era dios... Quizás fui el más afligido y reticente converso de toda
Inglaterra". Esta experiencia lo ayudó a comprender no sólo la apatía,
sino también la activa falta de voluntad para aceptar la religión y, en
tanto escritor cristiano —dotado de una inteligencia excepcionalmente
brillante y lógica y de un estilo lúcido y vivo—, resultó sin par. The
Problem of Pain, The Screwtape Letters, Mere Christianity, The Four
Loves y el postumo Prayer: Letters to Malcolm son sólo algunos de sus
best-sellers. Escribió también deliciosos libros infantiles y algo de ciencia
ficción; además, numerosas obras de crítica literaria. Millones de
personas conocen sus libros en todo el mundo. Murió el 22 de
noviembre de 1963, en su casa de Oxford.
Descripción del libro
Este libro de C. S. Lewis, que el propio autor subtituló como ” un sueño” es una fantasía literaria plena de significado y de modernidad. El nervio del relato es una crítica demoledora a los planteamientos vitales del “todo vale”.
El gran divorcio es el que se producirá inevitablemente entre el bien y el mal, porque, como se afirma en el propio libro: “El mal puede ser anulado, pero no puede evolucionar hasta convertirse en bien. El tiempo no lo enmienda”.

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Descripción:
El dolor es un misterio universal e inevitable que sobrecoge y desconcierta al ser humano. Con frecuencia se proponen fórmulas más o menos anestésicas -resignación pasiva, escapismo, anulación de la voluntad-, pero que en ningún caso resuelven las preguntas que todo hombre se hace: ¿Qué sentido tiene el sufrimiento? ¿Cómo se armoniza la realidad dolorosa con la bondad divina?
Lewis se sumerge en El problema del dolor para extraer esperanza con las armas que le han ganado el aprecio de sus lectores: estilo directo, sentido práctico y el poder de convicción de los hechos.Ç
Este libro trata del problema del dolor enfocado desde un punto de vista cristiano: cómo puede entenderse. Los capítulos tratan de la omnipotencia y la bondad divina, la maldad humana, la caída del hombre, el dolor humano, el dolor animal, el infierno y el cielo.
PREFACIO
Cuando el señor Ashley Sampson me sugirió que escribiera este libro, pedí que se me permitiera hacerlo en forma anónima; pues, si decía lo que realmente pensaba acerca del dolor, me vería obligado a hacer afirmaciones que suponen tal fortaleza, que resultarían ridículas si se supiera de quién provenían. Mi petición fue rechazada porque el anonimato sería incongruente con esta serie de libros. Sin embargo, el señor Sampson me señaló que podía escribir un prólogo explicando que, en la práctica, yo no era capaz de vivir de acuerdo a mis principios; y así, ahora me encuentro abocado a esta empresa fascinante. Debo confesar de inmediato, usando las palabras de Walter Hilton, que a lo largo de estas páginas "estoy tan lejos de sentir realmente lo que digo, que no me queda más que ansiar lo fervientemente y clamar por misericordia" (1). Sin embargo, y precisamente por eso, hay algo que no se me puede reprochar; nadie puede decir, "¡Se burla de las llagas el que nunca recibió una herida!" (2), ya que jamás, ni por un instante, me he encontrado en un estado de ánimo en que, el solo imaginarme un sufrimiento serio, me pareciera algo menos que intolerable. Si existe un hombre que esté a salvo del peligro de menospreciar a este adversario... ese hombre soy yo. Debo agregar, también, que la única finalidad de este libroes resolver el problema intelectual que surge ante el sufrimiento. Jamás he caído en la insensatez de considerarme calificado para la tarea superior de educar en fortaleza y paciencia, ni tengo nada que ofrecer a mis lectores, aparte del convencimiento de que —al vernos enfrentados al dolor— un poco de valentía ayuda más que mucho conocimiento; un poco de comprensión, más que mucha valentía, y el más leve indicio del amor de Dios, más que todo lo demás.
Si un teólogo lee estas páginas, se dará cuenta con facilidad que son obra de un laico y de un aficionado. A excepción de los dos últimos capítulos, en que hay partes claramente especulativas, he creído repetir doctrinas antiguas y ortodoxas. Si alguna parte del libro es original", entendiéndose por esto último algo nuevo o no ortodoxo, lo es contra mi voluntad y producto de mi ignorancia. Escribo, por supuesto, como laico de la Iglesia de Inglaterra; sin embargo, he intentado expresar sólo aquello que sea aceptado por todos los cristianos bautizados y en comunión con su fe.
Como éste no es un trabajo erudito, no me he preocupado mayormente de remitir las ideas o citas a sus fuentes originales, de no ser éstas fácilmente recuperables. Cualquier teólogo podrá notar con facilidad qué y cuan poco he leído
C. S. LEWIS
Magdalen College, Oxford, 1940
1. WALTER HILTON. Scala Perfectionis.
2. Nota trad. WILLIAM SHAKESPEARE. Romeo y Julieta, II, 2

Material Didáctico para Ciencias Sociales, Geografía e Historia (ESO)
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INDICE LIBRO
Introducción 5
Relación con el curriculum 6
Información previa y glosario para el profesorado 7
Mapa del mundo 8
Sección I
Interdependencia y Globalización 9
Actividad 1: Interdependencia 9
Actividad 2: La globalización 10
Actividad 3: Las protestas sociales 13
Sección II
Un campo de juego desigual: el comercio y la OMC 15
Actividad 1: Reglas de oro 15
Actividad 2: ¿Quién dicta las reglas en la OMC? 16
Actividad 3: La cadena comercial 22
Actividad 4: La Pobreza, la Agricultura y el Comercio 24
Sección III
Empresas Transnacionales (ETN): ¿quién gana, quién pierde, quién elige? 27
Actividad 1: Empresas Transnacionales (ETN): ¿Libres como el aire? 27
Actividad 2: Zapatillas deportivas –¿Quién paga, quién gana?– 31
Actividad 3: El juego del poder 32
Actividad 4: Códigos de conducta 33
Actividad 5: ¡A escribir! 35
Anexo 36
Vínculos comerciales en el mundo 36
Materiales y contactos 37

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DESCARGAR REFLEXION DEL PREMIO NOBEL AMARTYA SEN : Tagore y la India
DESCARGA LIBRO: EL JARDINERO
DESCARGA LIBRO: LA COSECHA
PUBLICACION DE LA UNESCO: RABINDRANATH TAGORE
El peregrinar hacia Dios en la obra de Rabindranath Tagore . Por Leda Pilello
SERVIR
"Dormía, y soñaba
que la vida era alegría.
Desperté, y vi
que la vida era servicio.
Serví, y vi
que el servicio era alegría."
Rabindranath Tagore (1861-1941): Pintor, Humanista, Patriota y Educador.
Rabindranath Tagore fue poeta y filósofo indio que se esmeró por lograr una mejor interpretación entre las civilizaciones occidental e hindú, pues entendía que el este y el oeste no son enemigos y que pueden entenderse.
Se llamaba en bengalí Ravindranatha Thakura.
Nació en Calcuta en 1861. Se dedicó a escribir desde niño y a los 17 años publicó su primer libro. En 1878, estudió Derecho en Inglaterra y luego regresó a su país.
Escribió poesías, novelas, cuentos, y obras de teatro, y también compuso muchas canciones populares. Escribió en lengua bengalí literatura impregnada de religiosidad, amor por la naturaleza y la tierra.
Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1913.
En 1915 fue nombrado caballero por el rey Jorge V, título al que renunció después de la matanza de Amritsar en 1919, cuando tropas británicas mataron a 400 manifestantes indios.
Muchas de sus obras fueron traducidas al español por Zenobia Camprubí, secundada por su marido, el famoso escritor Juan Ramón Jiménez.
En 1929 se inclinó también por la pintura.
Fundó en su propiedad bengalí en 1901 la escuela Santiniketan, para la enseñanza de filosofías orientales y occidentales. En 1921 se convirtió en la Universidad Internacional Visva-Bharati.
Recorrió el mundo brindando conferencias.
Pensamientos de Rabindranath Tagore:
"Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás fuera la verdad".
"Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas".
Entre sus principales obras se pueden citar:
El Rey y la Reina
Malini
El Asceta
El Cartero del Rey
La Luna Nueva
El Jardinero
La cosecha
Chitra
Pájaros Perdidos
Morada de Paz
La Hermana Mayor
Ofrenda Lírica

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LAS VOCES DE LA DEMOCRACIA
ASÍ HABLAN LOS GRANDES POLÍTICOS
Mahatma Gandhi
No hay salvación posible para la India
y otros discursos
prólogo de Jesús Ferrero
Prólogo
Un animal político nacionalista con una vida difícil
JESÚS FERRERO
Asombra la densidad existencial de la vida de Gandhi y la mucha energía que supo extraer casi siempre de su flaqueza. Mohandas Karamchand Gandhi (más tarde apodado Mahatma -«gran alma»-por el poeta Rabindranath Tagore), nació en Porbandar, localidad costera del Noroeste de la India, en el seno de una familia de la casta vaisia o de los comerciantes. Su padre era ministro local y su madre, Putlibai, era una mujer muy devota de la secta pranami, que intentaba fundir elementos hinduistas y mahometanos con una idea de Dios de carácter absoluto que influiría poderosamente en su hijo.
Gandhi fue un niño débil y terco, además de un estudiante mediocre que faltaba con frecuencia a clase. Para agravar el problema, fue desposado a los trece años con una adolescente, Kasturbhai, que había vivido en casa de sus padres en calidad de doméstica y que no sabía leer. El mismo Gandhi contaría más tarde que sus años de vida conyugal con su primera mujer estuvieron marcados por la lujuria obsesiva, extenuante, y por su desinterés por los estudios: apenas iba a clase. Era además un esposo celoso y dominante, siguiendo la tradición hindú y, como cuenta en su Autobiografía, no dejaba a Kasturbhai salir de casa sin su permiso y la mantenía «prácticamente encarcelada». Actitud de Gandhi que fue creando un hondo malestar entre los dos.
Kasturbhai era de naturaleza independiente y soportaba mal las presiones de su marido. Los problemas conyugales y morales se acentuaron para Gandhi cuando, tres años después, su padre falleció mientras él estaba haciendo el amor con Kasturbhai, a la que había despertado con malas maneras para que se prestase a aliviar sus deseos. Para Gandhi fue como un mazazo en mitad de la cabeza y a partir de ese momento se intensificaron sus malas relaciones con la sexualidad y los placeres de la carne y empezó a germinar en él otra pasión: la de la castidad, que se convertiría más tarde en uno de los elementos fundamentales de su severa moralidad.
En 1887 se traslada a Londres y un año después ingresa como estudiante en el Inner Temple, donde a duras penas se irá familiarizando con la vida inglesa hasta el punto de pretender convertirse en un gentleman durante un breve período, en el que empezó a fumar y a comer carne, renunciando a la dieta vegetariana que había heredado de sus padres.
De regreso a la India, no acierta a ubicarse y sus primeros movimientos como abogado resultan erráticos y torpes, provocando la burla y el desprecio de sus colegas. Todo eran problemas en la vida de Gandhi cuando la compañía naviera Dada Abdulla & Co. le ofreció un puesto en Sudáfrica como asesor, y fue así como Gandhi cambió una vez más de residencia dejando en la India a su esposa y sus dos hijos.
En Sudáfrica comienza una larga etapa donde se adiestrará como animal político, donde llevará a cabo una actividad desbordante y mortificante a favor de los derechos de los emigrantes indios, y donde llegará a estar cuatro veces encarcelado.
TRAS UNA DE SUS NUMEROSAS ESTANCIAS EN PRISIÓN, Gandhi fue liberado en 1931 para que participara en la Conferencia de Londres en que debía tratarse la independencia de su país. En la foto, el líder indio a su llegada al puerto de Folkestone (Reino Unido) en 1931.
Tras su época sudafricana, comenzará su etapa de Gran Padre de la India y la cristalización de lo que podría llamarse ideología gandhiana, caracterizada por la confluencia de principios hinduistas, cristianos y mahometanos. Los elementos hinduistas partían del Bhagavad Cita, los cristianos de los cuatro evangelios y de la obra de Tolstoi El reino de Dios está dentro de ti, y los mahometanos de el Corán. A todo ello hay que añadir dos obras muy recientes en aquel tiempo: Hasta esto último de Ruskin y La desobediencia civil de Henry David Thoreau.
Como ideólogo fue tan arcaico como lo pudo ser el mismo Tolstoi al final de su vida, y tenía en la mente una India conformada por miles y miles de pequeñas aldeas (muy próximas a la «aldea ideal» concebida por Tolstoi) autosuficientes, fraternas, sufrientes y a la vez felices, con un régimen económico próximo a la cooperativa y que habría de influir más tarde en las comunas hippies.
En la India volvió a estar cuatro veces en la cárcel, y en dos ocasiones consiguió que sus adversarios cambiasen de actitud y estableciesen con él pactos razonables gracias a sus ayunos y al temor que provocaba en sus amigos y sus enemigos su posible muerte. Lo que equivale a decir que fue el inventor de la politización del ayuno: lo que se ha dado en llamar huelga de hambre.
Asusta advertir lo mucho que Gandhi castigó su cuerpo, al que consideraba un pudridero que había que purificar incesantemente. Sus ayunos fueron al principio una forma de mortificación, y sólo más tarde se convirtieron en un arma política que le ganó el fervor de las masas hambrientas, obligadas a ayunar por necesidad y no exactamente por amor a Dios y deseo de purificación.
Sus dietas podían dejar estupefacto a cualquiera y pasaba temporadas en las que sólo consumía dátiles y cacahuetes. Pero los dátiles y los cacahuetes son nutrientes muy poderosos. ¿Qué pensar de las temporadas en que no comía nada? Sabemos que el ayuno reduce el azúcar y las vitaminas y que altera profundamente la conciencia, conduciéndola a estados más extremos que los que deparan algunas drogas, y también sabemos que pueden provocar una gran distorsión y hasta una pérdida del principio de realidad. No parece que el ayuno extremo sea la mejor disciplina para alcanzar el equilibrio entre la mente y el cuerpo, y no siempre Gandhi estaba equilibrado y a menudo obligaba a todos los que le rodeaban a participar de las decisiones que había tomado en momentos de «iluminación», haciendo a veces gala de una tiranía y una testarudez aniquiladoras.
Todo lo dicho no ha de hacernos olvidar que, más que un santón, un gurú, un místico o un profeta, Gandhi fue un político que supo utilizar la religión hindú (y la cristiana a través de Tolstoi) para llevar a cabo sus fines en relación estrecha con la consecución de la independencia de la India, sometida hasta entonces al Imperio británico. Pocos son los discursos de Gandhi que no destilan nacionalismo químicamente puro y si hubo en él un humanismo, incluso un humanismo de aire occidental y cristiano, fue en realidad un humanismo de circuito cerrado, circunscrito a las fronteras de la India: de un humanismo nacionalista, podríamos decir, asentado en la India ancestral y milenaria. Todo ello explica mejor que ninguna otra teoría las contradicciones de Gandhi y el hecho de que en Sudáfrica se ocupase de las injusticias que se cometían con los emigrantes indios ignorando las que se podían cometer con los negros, más clamorosas y sangrantes. Y es ahí también donde Gandhi más se diferencia de los grandes maestros con los que absurdamente se le ha querido comparar, ya que los grandes maestros siempre han rechazado un humanismo de circuito cerrado, haciendo hincapié en la universalidad del hombre y en sus posibles deberes y derechos más que en su pertenencia a una determinada tribu de la Tierra.
Pero si despojamos a Gandhi de su aura mística y su apariencia ascética y piadosa y lo vemos como un animal político, y lo fue en un altísimo grado, entonces tendremos que reconocer que sus movimientos fueron muy hábiles y bastante afortunados, a pesar de sus muy torpes principios como orador y como hombre público. Pero qué duda cabe de que a costa de esfuerzo, voluntad y valor (como le ocurriera a Demóstenes) Gandhi consiguió templar su espíritu para poder dirigirse a las masas en sus discursos, algunos de ellos pronunciados en momentos clave (como el que antecedió a la «marcha de la sal»),y donde observamos, además de una claridad de principios meridiana, un coraje civil fuera de toda duda. Pocos hombres estaban tan preparados como Gandhi para morir, y quizá por eso murió como él quería y como había profetizado: acribillado a balazos por un fanático mientras invocaba a su dios: ¡Hai Rama!

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El método de Encuesta como estrategia de aprendizaje. Una experiencia concreta en la formación inicial del profesorado
UNIVERSIDAD DE GRANADA
DEPARTAMENTO DE DIDÁCTICA Y ORGANIZACIÓN ESCOLAR
TESIS DOCTORAL
MARIA ISABEL RODRÍGUEZ PERALTA
Presentación
El método de Encuesta, como estrategia de aprendizaje. Una experiencia concreta en la formación inicial del profesorado es una investigación estructurada en tres partes. La primera profundiza en las raíces históricas el método de Encuesta. La segunda se detiene en la fundamentación teórica del método de Encuesta. Y la tercera parte se centra en la investigación didáctica, propiamente dicha. La investigación se llevó a acabo durante el curso 2004 -2005, en los cursos de primero de Magisterio, dentro la asignatura de Didáctica General. Esta experiencia se enmarca en la Escuela Diocesana de Magisterio, 'La Inmaculada', adscrita a la Universidad de Granada.
En esta investigación didáctica aplicamos el método de Encuesta como una estrategia de aprendizaje. Para ello se elaboran una serie de Encuestas Pedagógicas, que nos permiten cubrir dos aspectos importantes; por un lado la asimilación de los contenidos didácticos propios de la asignatura y por otro lado, desarrollar los objetivos del método de Encuesta, es decir, ver - juzgar - actuar.
Esta investigación va precedida de un proyecto que presentamos en la 'suficiencia investigadora' en junio de 2003 titulado: Educación socio-política en Tomás Malagón: el método de encuesta como método de aprendizaje. La presente investigación es fruto de una prolongación de la suficiencia investigadora que defendimos en su día.
De la mano de Tomás Malagón llegamos a Guillermo Rovirosa, y ello nos ha permitido llegar a las raíces históricas de plan sistemático de Encuestas...

INDICE DE LIBROS A DESCARGAR
El Apoyo Mutuo
La conquista del pan
El Estado
La Moral Anarquista
Las Prisiones
A los jóvenes
La Ley y la Autoridad
Campos, fábricas y talleres
Pincha aqui para leer el Testimonio de Pedro Kropotkin: (De Príncipe en Rusia, a prisionero en las cárceles del Zar)
Carlos Díaz.
Carta a Lenin de Piotr Kropotkin
El día 21 de diciembre de 1920 el anarquista ruso Piotr Kropotkin, retornado a Rusia desde su exilio londinense después de la caída de la autocracia zarista, escribió la presente carta a Vladimir Ilich Ulianov Lenin, líder de partido bolchevique y principal dirigente del nuevo Estado soviético. En su misiva, el viejo revolucionario pedía a los comunistas un trato justo y respetuoso para los prisioneros políticos, convencido de que traicionar la coherencia entre fines y medios, clave en el ideario libertario, arrastraría a la revolución soviética a caer en los mismos abusos que Kropotkin y Lenin habían sufrido bajo el reinado de Nicolás II. La guerra que por entonces enfrentaba a los milicianos anarquistas ucranianos de Nestor Majno y a los soldados del ejército blanco de Piotr Wrangel no impedía a Kropotkin pedir un trato humano, y por lo tanto revolucionario, para sus más feroces enemigos.
Dmitrov, 21 de diciembre de 1920
Respetable Vladimir Illich:
Ha aparecido la noticia, en los diarios Izvestia y Pravda que da a conocer la decisión del gobierno soviético de tomar como rehenes a algunos miembros de los grupos de Savinkov y Cherkov del partido socialdemócrata, del centro táctico nacionalista de los guardias blancos, y a oficiales de Wrangel, para que, en caso de que sea cometido un intento de asesinato contra 108 líderes de los soviets, sean "exterminados sin piedad" tales rehenes.
¿Es que realmente no hay nadie cerca de usted que recuerde a sus camaradas y les persuada de que tales medidas representan un retorno al peor periodo de la Edad Media y de las guerras religiosas, y es totalmente decepcionante de gente que se ha echado a cuestas la creación de la sociedad en consonancia con los principios comunistas? Cualquier persona que ame el futuro del comunismo no puede lanzarse a lograrlo con tales medidas.
¿Es posible que nadie le haya explicado lo que realmente es un rehén? Un rehén es aprisionado no por castigo a algún crimen. Es detenido para chantajear al enemigo con su muerte. "Si ustedes matan a uno de los nuestros, nosotros mataremos a uno de los suyos". Pero, ¿no es esto la misma cosa que conducir al prisionero cada mañana hasta el cadalso y regresarlo a la celda, diciéndole: "Espera un poco más, todavía no"?
¿Y no comprenden sus camaradas que esto es equivalente a una restauración de la tortura para los rehenes y sus familias?
Espero que nadie me diga que la gente en el poder se interesa tan poco por las vidas. Hoy en cita aún entre los reyes hay algunas personas que contemplan la posibilidad del asesinato como una "ocupación azarosa". Y los revolucionarios, por su lado, asumen la responsabilidad de defenderse a sí mismos ante las Cortes que atentan contra su vida. Luisa Michel eligió este camino. O rechazan el juicio y son perseguidos, como Malatesta y Voltairine de Cleyre.
Aún los reyes y los papas han rechazado tan bárbaro método de autodefensa como lo es el de tomar rehenes. ¡Cómo pueden los apóstoles de una nueva vida, y los arquitectos de un nuevo orden social dotarse de tales medios de defensa contra sus enemigos! ¿Tendrá que considerarse esto como un signo de que ustedes consideran su experimento comunista fallido y que no están salvando tanto a ese sistema tan querido para ustedes, sino salvándose ustedes mismos?
¿No se dan cuenta sus camaradas de que ustedes, comunistas, a pesar de los errores que hayan cometido están trabajando para el futuro, y que por lo mismo, no debían realizar su trabajo en forma tan cercana a lo que fue el terror primitivo? Ustedes deberían saber que precisamente estos actos, realizados por revolucionarios en el pasado, han hecho de las nuevas realizaciones comunistas algo tan difícil de lograr.
Pienso que deben tomar en cuenta que el futuro del comunismo es más precioso que sus propias vidas. Y me alegrarla que con sus reflexiones renuncien a este tipo de medidas.
Con todo y estas muy serias deficiencias, la revolución de Octubre ha traído un enorme progreso. Ha demostrado que la revolución social no es imposible, cosa que la gente de Europa Occidental ya habla empezado a pensar. Y que, a pesar de sus defectos está trayendo algún progreso en dirección a la igualdad.
¿Por qué entonces golpear a la revolución empujándola a un camino que la lleva a su destrucción, sobre todo por defectos que no son inherentes al socialismo o al comunismo, sino que representa la supervivencia del viejo orden y de los antiguos efectos destructivos de la omnívora autoridad ilimitada?
Con camaradería y afecto.
Piotr Kropotkin
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