JULIAN GÓMEZ DEL CASTILLO 
PROMOTOR DE MILITANTES CRISTIANOS POBRES



En el 8º aniversario de su muerte, recordamos a Julián que fue testigo, militante cristiano y converso enamorado de Cristo, de la Iglesia y de los pobres de la Tierra, promotor de militantes cristianos.


Miles de personas se han beneficiado de los cientos de miles de kilómetros que hizo por España e Iberoamérica alentando la vida solidaria, especialmente desde los cursillos apostólicos y sociopolíticos dedicados a plantear la vida cristiana en toda su amplitud: conversión y revolución. 


En su vida puso en marcha realidades en las que sobre los pilares de la fidelidad a Cristo, la Iglesia y los pobres, defendió la solidaridad, la autogestión y la primacía de la persona humana, y así nacieron la editorial ZYX, el Movimiento Cultural Cristiano (MCC) y en sus últimos años el Partido Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIN).

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SABIDURÍA
DE UN POBRE

Eloi Leclerc








El nombre del franciscano francés Eloi Leclerc quedará unido para siempre a su obra más leída y celebrada: "Sabiduría de un pobre", traducida en todo el mundo, con múltiples ediciones. No se trata de una biografía de San Francisco, sino un acercamiento al sufrimiento interior del Santo en un momento muy concreto de su vida: cuando las enfermedades y la crisis de crecimiento de la Orden por él fundada lo introduce en una noche oscura de despojamiento y purificación. El estilo ágil, sencillo y agradable del libro invita a saborear con calma cada una de sus páginas. Aquí te ofrecemos el prefacio, en el que el autor nos ofrece las claves de lectura.


Prefacio

            La palabra más terrible que haya sido pronunciada contra nuestro tiempo es quizá ésta: “Hemos perdido la ingenuidad.” Decir eso no es condenar necesariamente el progreso de las ciencias y de las técnicas de que está tan orgulloso nuestro mundo. El progreso es en sí admirable. Pero es reconocer que este progreso no se ha realizado sin una pérdida considerable en el plano humano. El hombre, enorgullecido de su ciencia y de sus técnicas, ha perdido algo de su simplicidad.
            Apresurémonos a decir que no había solamente candor y simplicidad en nuestros padres. El cristianismo había asumido la vieja sabiduría campesina y natural nacida al contacto del hombre con la tierra. Había, sin duda, todavía mucho más de tierra que de cristianismo en muchos de nuestros mayores. Más de pesadez que de gracia. Pero el hombre tenía entonces raíces poderosas.
            Los impulsos de la fe, como las fidelidades humanas, se apoyan sobre adhesiones vitales e instintivas particularmente fuertes. Y no estaban de ningún modo sacudidas o enervadas. El hombre participaba del mundo, ingenuamente.
            Al perder esta “ingenuidad”, el hombre ha perdido también el secreto de la felicidad. Toda su ciencia y todas sus técnicas le dejan inquieto y solo. Solo ante la muerte. Solo ante sus infidelidades y las de los otros, en medio del gran rebaño humano. Solo en los encuentros con sus demonios, que no le han desertado. El algunas horas de lucidez el hombre comprende que nada, absolutamente nada, podrá darle una alegre y profunda confianza en la vida, a menos que recurra a una fuente que sea al mismo tiempo una vuelta al espíritu de infancia. La palabra del Evangelio no ha aparecido jamás tan cargada de verdad humana: “Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos.”
            En este camino que conduce al espíritu de infancia, un hombre tan simple y tan pacificado como San Francisco de Asís tiene algo que decirnos. Algo crucial y decisivo. Este santo de la Edad Media nos está asombrosamente próximo. Parece haber sentido y comprendido nuestro drama de antemano, él que escribía: “Salve, Reina Sabiduría, que Dios te salve con tu hermana la pura simplicidad.” Sentimos demasiado claro que no puede haber sabiduría para nosotros que somos tan ricos en ciencia sin una vuelta a la pura simplicidad. Pero ¿quién mejor que el pobre de Asís puede enseñarnos lo que es la pura simplicidad?
            Es la sabiduría de San Francisco lo que se propone evocar en este libro: su alma, su actitud profunda ante Dios y ante los hombres. No hemos tratado de escribir una biografía. Sin embargo, nos hemos atenido a la fidelidad. Una fidelidad menos literal, menos interior, más profunda que la del simple relato histórico. Se puede abordar una vida como la de San Francisco desde el exterior intentando penetrar en el alma del santo poco a poco, a partir de los hechos. Este proceso es normal y siempre necesario. Pero cuando se ha hecho esto y se ha llegado a sí a penetrar algo en su riqueza interior, se puede intentar expresarla y hacer sensible esta plenitud. Y puede ser que entonces se deba recurrir a un modo de expresión más parecido al arte que a la historia propiamente dicha, si no se quiere traicionar la riqueza percibida. Con este cuidado de fidelidad, más espiritual que literal, hemos procurado hacer sensible al lector la experiencia franciscana bajo su doble aspecto. Por un lado, esta experiencia rezuma sol y misericordia. Por otra parte, se hunde en la noche de los grandes desnudamientos. Estos dos aspectos son inseparables. La sabiduría del pobre de Asís, por muy espontánea y radiante que nos parezca, no ha escapado a la ley común: ha sido fruto de la experiencia y de la prueba. Ha madurado lentamente en un recogimiento y despojamiento que no han cesado de profundizarse con el tiempo.
            Este despojo llegó a su cumbre en la crisis gravísima  que sacudió a la Orden y que sintió él mismo de una manera extremadamente dolorosa. En el relato que se va a leer se ha procurado expresar la actitud profunda de San Francisco a lo largo de esta dura prueba. El descubrimiento de la sabiduría se ha inscrito para él en una experiencia de salvación, de salvamento, a partir de una situación de pobreza: “Salve, Reina Sabiduría, que Dios te salve.” Francisco ha comprendido que la sabiduría misma tiene necesidad de ser salvada, que no puede ser más que una sabiduría de salvación.
            El punto de la crisis que va a ser evocada fue, ya se sabe, el desarrollo rápido de la Orden y la entrada masiva de clérigos en la comunidad de hermanos. Esta situación nueva presentaba un difícil problema de adaptación.  Los hermanos, en número de seis mil, no podían vivir ya en las mismas condiciones que cuando eran una docena. Por otra parte, nacían necesidades nuevas en el seno de la comunidad, por el hecho de la presencia de numerosos hombres instruidos. Una adaptación del ideal primitivo a las nuevas condiciones de existencia se imponía. San Francisco tenía perfecta conciencia de ello. Pero se daba cuenta también que entre los hermanos que reclamaban esta adaptación muchos eran empujados por un espíritu que no era el suyo. Ninguno más consciente que él de la originalidad de su ideal. Se sentía responsable de esta forma de vida que el Señor mismo le había revelado en el Evangelio. Era preciso, sobre todo, no traicionar esta inspiración primera y divina. Además, se debía evitar el tropezar con las legítimas susceptibilidades de sus primeros compañeros; estas almas simples no dejarían de turbarse por innovaciones inconsideradas. La adaptación se presentaba, pues, como una tarea delicada. Pedía mucho discernimiento, tacto y también lentitud. Estas condiciones no fueron respetadas. Los vicarios generales, a quienes Francisco había confiado el gobierno de la Orden durante su estancia en Oriente, desplegaron una actividad intempestiva. Quemaron etapas. Resultó una crisis muy grave que hubiese podido llegar hasta la ruptura.

            Esta crisis fue para Francisco una prueba terrible. Tuvo el sentimiento de fracaso. Dios le esperaba allí. Fue una suprema purificación. Con el alma desgarrada, el pobre de Asís avanzó hacia una desposesión de sí completa y definitiva. A través de la turbación y de las lágrimas iba por fin a llegar a la paz y la alegría. Al mismo tiempo salvaba a los suyos, revelándoles que la forma más elevada de la pobreza evangélica es también la más realista: aquella en que el hombre reconoce y acepta la realidad humana y divina en toda su dimensión. Era el camino de salvación para su orden: ésta, en lugar de aislarse en una especie de protestantismo 

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El Papa en el encuentro Mundial de los Movimientos Populares: 
Luchar contra las causas estructurales de la pobreza





Ciudad del Vaticano, 28 octubre 2014 (VIS).
-El Santo Padre se ha reunido  en el Aula del Sínodo con los participantes en el encuentro Mundial de los Movimientos Populares (27 al 29 de octubre), organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz en colaboración con la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y con los líderes de varios movimientos.
El Papa ha hablado del término solidaridad, ''una palabra que no cae bien siempre -ha dicho- yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de Ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares''.
Asimismo ha recordado que este encuentro no responde a una ideología ya que los movimientos no trabajan con ideas sino con realidades. ''No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos -ha continuado-. Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista''.
''Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte.... Esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. Si al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el denominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocación de valores''.
Francisco ha mencionado el problema de la desempleo y ha añadido que ''todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha''.
El Pontífice también ha mencionado el tema de la paz y la ecología. ''No puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta... la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios no ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud''.
''Pero ¿por qué en vez de eso nos acostumbramos a ver como se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? ¡Porqué en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa! ¡Porque se rinde un culto idolátrico al dinero! ¡Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia, a mí que me importa lo que le pasa a otros mientras yo defienda lo mío. Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado''.
Ante todo esto ha destacado que ''los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas''.
El Papa ha acentuado la importancia de caminar juntos y ha finalizado recordando que ''los movimientos populares expresan las necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal''.

Análisis y perspectivas 2014: Precariedad y Cohesión Social

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Sólo el 34,3% de los españoles vive sin carestías esenciales, según Cáritas

Un 40,6% se va hundiendo en la precariedad, el 24,2% sufre ya exclusión moderada



“En vez de reformar el capitalismo, como se prometió al comienzo de la crisis, lo que se está intentando es revitalizarlo. Se quiere salir de la crisis por el mismo camino que la provocó. No hemos aprendido. Como sociedad y como mundo estamos suspendidos”. Con este espíritu ha resumido este martes el secretario general de Caritas Española, Sebastián Mora, los desastres de la crisis, una hora después de analizar el último informe de la Fundación FOESSA, el séptimo en cincuenta años, sobre la exclusión y el desarrollo en España.
Los datos son demoledores e incontestables, producto de siete años de trabajo a cargo de 90 investigadores de 30 universidades. Nunca antes se había realizado una encuesta tan exhaustiva sobre la realidad social del país. Mora alzó la voz, además, en un momento de especial desolación por los casos de corrupción que, dijo, “roban la esperanza a la gente”.
Todo va a peor en materia de bienestar social y de calidad de vida. He aquí una muestra: sobre 35 indicadores sociales clásicos (educación, vivienda, sanidad, empleo, cultura, movilidad, pensiones, etc.), sólo el 34,3% de los españoles vive con normalidad, sin estar afectado por carestías esenciales, mientras que un 40,6% se va hundiendo en la precariedad, el 24,2% sufre ya exclusión moderada y el 10,9% está en severa marginalidad. Por comparar por arriba, hace solo seis años no tenían problema la mitad de los españoles (50,2%). La crisis, resume Mora, no está afectando por igual y se ceba en los más pobres, mientras que muchos ricos no solo no la están padeciendo, sino que incluso han mejorado sus rentas y la calidad de sus vidas.
Pese a la frialdad de los números, el informe FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), con casi 700 páginas y otras 70 de resumen y conclusiones, es un mazazo para quienes, desde sus responsabilidades políticas o económicas, predican optimismos o reivindican soluciones para volver al pasado. “Soy muy crítico con el ámbito político, con el ámbito económico y también autocrítico con el ámbito social. Pero no repartamos culpas. Exijamos soluciones. La crisis no es causa, sino consecuencia de unas políticas y de una economía que mucho antes de 2007 generaban enormes bolsas de exclusión social y de pobreza”, sentencia Sebastián Mora.
Es curioso que las conclusiones de FOESSA ofrecen cifras menos pesimistas que las oficiales, en algunos aspectos. Pero son datos de escalofrío, irrefutables. A finales de 2013, había en España 11.746.000 personas en situación de exclusión, es decir uno de cada cinco ciudadanos. Hablar de exclusión es decir que son personas sin empleo, sin sanidad, sin vivienda, sin nada. Y nada es nada, casi siempre, aunque la terminología al uso define esa circunstancia como de “exclusión severa”. Muchos de esos ciudadanos llevan así desde hace tiempo: dos de cada tres ya estaban en esa situación antes de la crisis.

No es un informe catastrofista, sino de futuro
Sebastián Mora
Secretario general de Caritas Española
La precariedad, según constata el informe patrocinado por Caritas, afecta a ámbitos como la viviendo o la salud. De los 11,7 millones de excluidos, el 77,1% padece exclusión del empleo, el 61,7% de la vivienda y el 46% de la salud. Un tercio de los jóvenes viven en hogares excluidos. Es "la generación hipotecada", en palabras de los expertos de FOESSA.
Explicado esta mañana por su coordinador, Francisco Lorenzo, a su vez secretario general de la Fundación FOESSA, este séptimo informe no pretende ni quiere ser “neutral", porque, como señaló Mora, a lo largo de sus 700 páginas cuestiona el modelo social español, la actual distribución de la renta, los procesos de exclusión, el mercado de trabajo, el estado del bienestar y el modelo de sociedad que surgirá tras la crisis. Por cierto, de las conclusiones, muy sombrías, y de las causas, no se salva nadie pues el ámbito de análisis alcanza a gobiernos del PSOE y del PP, como antes señaló a gobiernos de la UCD y de la dictadura franquista. El primer informe FOESSA data de 1967. "Analizamos con distintos gobiernos, partidos y contextos políticos, y nunca hemos faltado a nuestra responsabilidad con la realidad. Nosotros solo nos debemos a la realidad de los más pobres", subrayó Mora.
Añadió: "No es un informe catastrofista, sino de futuro, desde la realidad de los que más sufren. El crecimiento económico, por sí solo, no genera equidad. Estamos ante una crisis de modelo social, no ante unos vaivenes económicos. En época de bonanza también se ha generado pobreza y exclusión. Los datos son elocuentes: antes de la crisis ya había muchos, demasiados, excluidos".
El informe se presenta la víspera del congreso sobre Exclusión y desarrollo social en España, convocado para el resto de esta semana por Cáritas. Las sesiones se desarrollan desde mañana en el Colegio Mayor Guadalupe, en Madrid, con la participación de expertos nacionales e internacionales.

COLECCIÓN  DE LIBROS DE ERNESTO SÁBATO

 Sabato, Ernesto - Ensayos ineditos.pdf
 Sabato, Ernesto - Heterodoxia.pdf
 Sabato, Ernesto - Hombres y engranajes.pdf
 Sabato, Ernesto - La resistencia.pdf
 Sabato, Ernesto - Uno y el Universo.pdf
 Sabato, Ernesto - Sobre heroes y tumbas.pdf
 Sabato, Ernesto - El tunel.pdf



El escritor argentino Ernesto Sábato, fallecido a los 99 años, pronunció durante su vida numerosas frases que dan cuenta de sus reflexiones ante la evolución del mundo, la vejez y la globalización, entre otras temáticas. Destacamos algunas a continuación:

- «Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte». (Diálogos con Jorge Luis Borges)

- «Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás».

- «Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables».

- «El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse».

- «A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización».

- «¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena». (Uno y el universo)

- «Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar». (Uno y el universo)

- «Se discute si Dalí es auténtico o farsante. Pero ¿tiene algún sentido decir que alguien se ha pasado la vida haciendo una farsa?».

- «¿Por qué no suponer, al revés, que esa continua farsa es autenticidad? Cualquier expresión es, en definitiva, un género de sinceridad». (Uno y el universo)

- «El presente engendra el pasado». (Uno y el universo)

- «El oficio -en el arte-, consiste en que no se lo advierta». (Uno y el universo)

- «¿O será uno de esos seres solitarios y a la vez temerosos que sólo resisten la soledad con la ayuda de ese gran enemigo de los fantasmas, reales o imaginarios, que es la luz?». (Sobre héroes y tumbas)

- «Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano». (Antes del fin)

«Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa». (Ensayo La Resistencia).

ANTES DEL FIN.
 Ernesto Sábato


PALABRAS PRELIMINARES DEL LIBRO


Vengo acumulando muchas dudas, tristes dudas sobre el contenido de  esta especie de testamento que tantas veces me han inducido a publicar; he decidido finalmente hacerlo. Me dicen: “Tiene el deber de terminarlo, la gente joven está desesperanzada, ansiosa y cree en usted; no puede defraudarlos”. Me pregunto si merezco esa confianza, tengo graves defectos que ellos no conocen, trato  de  expresarlo  de  la  manera  más delicada, para no herirlos a ellos,  que necesitan tener fe en algunas personas, en medio de este caos, no  sólo en este país sino en el mundo  entero. Y la manera más delicada es decirles, como a menudo he escrito, que no esperen encontrar en este  libro mis verdades más atroces;  únicamente las encontrarán en mis ficciones, en esos bailes siniestros de enmascarados que, por eso, dicen o revelan verdades que no se animarían a confesar a cara descubierta. También los grandes carnavales de otros tiempos eran como un vómito colectivo, algo esencialmente sano, algo que los dejaba de nuevo aptos para soportar la vida, para sobrellevar la  existencia, y hasta he llegado a pensar que si Dios existe, está enmascarado. 

Sí, escribo esto sobre todo para los adolescentes y jóvenes, pero también para los que, como yo, se acercan a la muerte, y se preguntan para qué y por qué hemos vivido y aguantado, soñado, escrito, pintado o, simplemente, esterillado sillas. De este modo, entre negativas a escribir estas páginas finales, lo estoy haciendo cuando mi yo más profundo, el más misterioso e irracional, me inclina a hacerlo. Quizás ayude a encontrar un  sentido de trascendencia en este mundo plagado de horrores, de traiciones, de envidias; desamparos, torturas y genocidios. Pero también de pájaros que levantan mi ánimo cuando oigo sus cantos, al amanecer; o cuando mi vieja gatita viene a recostarse sobre mis rodillas; o cuando veo el color de las flores, a veces tan minúsculas que hay que observarlas desde muy cerca. 

Modestísimos mensajes que la Divinidad nos da de su existencia. Y no sólo a través de las inocentes criaturas de la naturaleza sino, también, encarnada en esos héroes anónimos como aquel pobre hombre que, en el incendio de una villa miseria, tres  veces entró a una casilla de chapas donde habían quedado encerrados unos chiquitos —que los padres habían dejado para ir al trabajo— hasta morir en el último intento. Mostrándonos que no todo es miserable, sórdido y sucio en esta vida, y que ese pobre ser anónimo, al igual que esas florcitas, es una prueba del Absoluto

Ernesto Sábato


 Momentos estelares de la Humanidad  
STEFAN ZWEIG



RESUMEN DEL LIBRO

Éste es probablemente el libro más famoso de Stefan Zweig. En él lleva a su cima el arte de la miniatura histórica y literaria. Muy variados son los acontecimientos que reúne bajo el título de ?Momentos estelares?: el ocaso del imperio de Oriente, en el que la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453 adquiere s u signo más visible; el nacimiento de ?El Mesías? de Händel en 1741; la derrota de Napoleón en 1815; el indulto de Dostoievski momentos antes de su ejecución en 1849; el viaje de Lenin hacia Rusia en 1917... «Cada uno de estos momentos estelares?escribe Stefan Zweig con acierto?marca un rumbo durante décadas y siglos», de manera que podemos ver en ellos unos puntos clave de inflexión de la historia, que leemos en estas catorce miniaturas históricas con la fascinación que siempre nos produce Zweig.



Stefan Zweig
(Austria, 1881-1942)

Escritor y pacifista austriaco, famoso sobre todo por sus biografías. Nació en Viena, en cuya Universidad estudió. A raíz del estallido de la I Guerra Mundial, Zweig se convirtió en un ardiente pacifista y se trasladó a Zurich, donde podía expresar sus opiniones. En su primera obra importante, el poema dramático Jeremías (1917), denunciaba apasionadamente lo que él consideraba como la locura suprema de la guerra. Después de la guerra Zweig se estableció en Salzburgo y escribió biografías, por las que se hizo famoso, narraciones y novelas cortas y ensayos. Entre estas obras destacan: Tres maestros (1920), estudios sobre Honoré de Balzac, Charles Dickens y Fedor Dostoievski y La curación por el espíritu (1931), donde da cuenta de las ideas de Franz Anton Mesmer, Sigmund Freud y Mary Baker Eddy. El ascenso del nazismo y el antisemitismo en Alemania llevó a Zweig, que era judío, a huir a Gran Bretaña en 1934. Emigró a los Estados Unidos en 1940 y después a Brasil en 1941, donde se suicidó llevado por un sentimiento de soledad y fatiga espiritual. Como escritor, Zweig se distinguió por su introspección psicológica. Omitiendo detalles no esenciales, fue capaz de hacer sus biografías tan entretenidas como una novela. Los últimos escritos importantes de Zweig incluyen las biografías Erasmus de Rotterdam (1934) y María Estuardo (1935), la novela

ÁFRICA EN LA MIRADA
Ryszard Kapuscinski 
Fotografías 1962-2000


ENLACE PARA DESCARGAR LIBRO

Con motivo de la entrega del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2003 al periodista polaco Ryszard Kapuscinski, la APE organizó una exposición de 75 fotografías de Kapuscinski tomadas en África entre 1962 y 2000.
Kapuscinski en la entrega del Premio Príncipe de Asturias


LA RESISTENCIA 
Ernesto Sábato




RESEÑA


El libro de la Resistencia escrito por Sábato es una reflexión profunda sobre la vida. Un recorrido por los tiempos antiguos y por los tiempos modernos que a los seres humanos les toca vivir.

Nos llama a valorar la vida del hombre y de los otros seres humanos.

Habla de resistir al individualismo, al capitalismo, al culto de sí mismo, a la incomunicación, al sometimiento y a la masificación, a la competencia feroz y a la falta de comunicación.

Él piensa que el ser humano puede resistir y puede salir de esta profunda crisis en las que estamos envueltos porque siempre el hombre puede volver a renacer.

El libro está dividido en cinco cartas y un epílogo.

Primera carta: LO PEQUEÑO Y LO GRANDE

En este capítulo reflexiona sobre las cosas cotidianas, sobre las cosas sencillas que dejamos de valorar, una buena caminata, la floración de un aromo, las flores, los perfumes.
Algo que lo afecta es el ruido. El hombre necesita expresarse de mil formas.
Habla de la fidelidad o traición a lo que sentimos como un destino o vocación.

Segunda carta: LOS ANTIGUOS VALORES:

Habla en este capitulo de los antiguos valores y de la importancia y el respeto a ceremonias como la muerte, el casamiento y el bautismo.

La vida de los hombres se centraba en los valores espirituales como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad.

La vida de los hombres carece de ocio, pero el ocio bien entendido, como descanso de una jornada laboral, o distracción en cosas que nos gustan.-

Antiguamente la gente tenía menos libertad pero mucho más responsabilidad.


Tercera carta: ENTRE EL BIEN Y EL MAL:

Habla sobre los viejos y el maltrato y la poca estima que les tenemos.

Se refiere al respeto que existía hacia los padres. Habla del cambio radical que debe haber en la educación, de la filosofía de Ghandi y termina haciendo un paralelismo entre el bien y el mal, sintetizando que el amor como el verdadero acto creador es siempre la victoria del bien sobre el mal.

Cuarta carta: LOS VALORES DE LA COMUNIDAD:

En este capitulo se refiere al quiebre de la cultura occidental, dictaduras totalitarias, enajenación del hombre, destrucción del medio ambiente, la neurosis colectiva y la histeria generalizada.

La ciencia que iba a solucionar los problemas del hombre en forma positiva, terminó siendo usada como un arma mortal.

Habla de una crisis en la concepción del mundo, en su totalidad.

Critica la competencia, por no tener un sentido comunitario y si individualista.

Quinta carta: EL VÉRTIGO:

El vértigo, entendido como velocidad, el desenfreno, el ritmo acelerado, el pánico. El hombre viviendo en este ritmo se convierte en un ser autómata, pero tiene una esperanza, siempre puede salir de las crisis.

Hay que defenderse, no asfixiarse, no perder la libertad, ni los buenos pequeños momentos compartidos.

Epilogo: LA DECISIÓN Y LA MUERTE:

Sàbato hace referencia al valor de la vida, a dejar pasar el tiempo pero vivirlo plenamente, a sostenernos en los valores espirituales y sostiene que hay que ser fieles a nuestro destino.

Hay momentos que siente que es el momento final y después sucede que aparecen ciertas cosas que renuevan su esperanza y que no todo está perdido.

Marca la diferencia entre aceptar, que es respetar al otro y resignarse, que es un sentimiento cobarde.

Siente que la muerte está cerca de él pero la toma con comprensión y se alimenta de los buenos momentos y las buenas personas que pasaron por su vida.

Reseña: Claudia Vidal


EL TÚNEL
ERNESTO SÁBATO 





El túnel de Ernesto Sabato:

Es una de las grandes novelas sudamericanas de este siglo, cuyos ecos recogieron pronto en Europa Graham Greene y Camus. El relato, montado en los recursos de la novela policial, desarrolla un personaje que revela su psicología introspectiva e impone al lector un análisis de la desesperanza. El protagonista, Juan Pablo Castel, persigue inútilmente lo inalcanzable, que no es sino el regreso a la infancia, simbolizada en la ventana de un cuadro, motivo reiterado largamente en la narración.



Ryszard Kapuściński 


Ébano





He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego, a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos.
De manera que éste no es un libro sobre África, sino sobre algunas personas de allí, sobre mis encuentros con ellas y el tiempo que pasamos juntos. Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos «África». En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe.
R. K.




Kapuscinski, un viajero en busca de la verdad



Su amor al periodismo no ocultaba, sin embargo, su tristeza al ver en agonía una profesión a la que él consideraba la más hermosa de todas.


Por Javier Reverte, periodista y escritor
(ABC, 27/01/07)


DURANTE los últimos siete años, cuando le descubrí y comencé a leer sus libros, Kapuscinski ha sido uno de mis mejores amigos. Un amigo, por cierto, al que nunca conocí personalmente. Porque no es preciso estrechar la mano de un escritor al que amas para que se convierta en un ser íntimamente ligado a tí. En mi librería, hay un anaquel que sobrepasa el tiempo: es el de mis amigos. Y ahí están Cervantes y Shakespeare, Homero y Camus, Quevedo y Conrad, y desde luego, Kapuscinski, todos tan vivos como cuando caminaban el mundo. Estuve a punto de encontrarme dos veces con el gran polaco, pero fallaron los intermediarios. Casi lo prefiero, porque tal vez me hubiese decepcionado al comparar su persona con su escritura o porque, de suceder al contrario, esto es, comprobar que se parecía a lo que decía, que apariencia y ser significaban para él la misma cosa, hoy estaría llorando con desconsuelo.

Siendo como era un grandísimo escritor, se definía con modestia como un reportero y decía que, para él, el periodismo, el reporterismo y la literatura venían a ser la misma cosa. En el fondo, esa humildad ocultaba una ironía: Kapuscinski sabía muy bien que vivimos tiempos de «géneros revueltos» y que las fronteras entre los géneros literarios se han desdibujado o se han borrado por completo. Como él decía: «A mi entender, se están afianzando nuevas formas de expresión literaria». Y ponía como ejemplo ese monumental libro de Lévi-Strauss que es «Tristes Trópicos», en donde se mezclan el diario, el ensayo, el reportaje y el estudio antropológico.

No he conocido muchos periodistas que amasen tanto su profesión como él la amaba, si acaso mis amigos Manu Leguineche y el desaparecido Félix Ortega, ni que manifestase con tanto orgullo ante los demás su condición de reportero. Repetía a menudo una frase de un maestro suyo, un periodista polaco que se llamaba Marian Brandys: «¿Sabéis?, este oficio nuestro es como un billete de lotería con premio». Pero él lo practicaba a la manera que intuyó el poeta W. H. Auden lo que era un buen reportero: un auténtico demócrata, el que escucha la voz de los otros, se preocupa por su suerte y habla con los humillados de igual a igual. Ahí radicaba el humanismo que destilan los escritos de Kapuscinski: en dar voz a los que no pueden hablar, en situarse siempre al lado de los parias de la Tierra y hacerlo sin adscribirse políticamente a nada ni a nadie, tan sólo a la libertad.

Un periodista peruano que asistió como reportero hace unos años a la famosa marcha del subcomandante Marcos desde Chiapas a México D.F., me contaba una anécdota singular. Cuando aquella multitud en marcha alcanzó la Plaza del Zócalo, en el centro de la capital, el subcomandante subió a un balcón para arengar a sus seguidores. Según me dijo el peruano, en aquella tribuna rebelde acompañaban a Marcos algunos progresistas europeos de relieve, Manuel Vázquez Montalbán, Danielle Mitterrand, José Saramago y Joaquín Sabina, entre otros cuantos. Abajo, entre la gente, recorriendo los grupos con su cuaderno de notas, fisgoneaba un tal Ryszard Kapuscinski.

Su amor al periodismo no ocultaba, sin embargo, su tristeza al ver en agonía una profesión a la que él consideraba la más hermosa de todas. Los jóvenes estudiantes de información que pueblan las universidades de hoy, deberían de leer esa lección que componen los textos recogidos en el tomo «Los cínicos no sirven para este oficio». Kapuscinski estaba convencido de que una profesión nacida con el noble fin de buscar la verdad había degenerado en la búsqueda de la banalidad y del espectáculo. Y lo lamentaba con no fingida amargura. «Ahora, los periodistas -escribió en otro libro, el “Lapidarium IV”- tratan su trabajo en los medios sólo como una ocupación temporal, hallada por casualidad, y no como base de un ambicioso plan para el futuro. Hoy son periodistas, mañana trabajan en una agencia de publicidad y pasado mañana, finalmente, se convierten en corredores de bolsa». Y concluía su ácido retrato del periodismo actual: «El descubrimiento de que la información es un negocio muy rentable ha causado un enorme flujo de grandes capitales hacia el imperio de los medios. Los buscadores de la verdad de antaño, a menudo idealistas, han sido sustituidos en las cimas del poder del mundo mediático por hombres de negocios que nada tienen que ver con el periodismo».

Era un gran viajero al que le gustaba repetir una frase de una obra de Strindberg: «No tengo casa, sólo tengo una maleta». Sabía que, para comprender a los otros y para intentar dar sentido al caos que domina el mundo, era necesario viajar sin compañía. «Se escribe poesía estando solo -dijo- y también hay que estar solo durante el viaje». Y refiriéndose a las penosas condiciones en que, a menudo, se echan mundo adelante los viajeros solitarios, escribía: «Si no fuera por la pasión, no hay ningún motivo para viajar en las condiciones en que lo hace».

En particular, yo admiro su libro «Ébano», quizás porque los escenarios africanos, en los que transcurre la obra, me son tan queridos como a Kapuscinski. Durante décadas, el reportero escribió sobre guerras, golpes de estado, hambrunas, violencia, miseria y desolación en el continente negro. Pero en «Ébano» pareció dejar de lado la cara amarga de África y buscó su rostro más hermoso. Es un libro impregnado de un profundo lirismo que se aleja del periodismo e ingresa en los territorios de «los géneros revueltos», con una luminosidad cegadora. Refiriéndose a un parque natural, escribe: «Todo parecía increíble, inverosímil. Como si uno asistiera al nacimiento del mundo, a ese momento particular en que ya existen el cielo y la tierra, cuando ya hay agua, vegetación y animales salvajes, pero aún no han aparecido Adán y Eva. Y precisamente aquí se contempla ese mundo recién nacido, un mundo sin el hombre y por lo tanto sin el pecado».

Ha muerto pronto el maestro, dejando pendientes algunas clases


UN MUNDO FELIZ,
 DE ALDOUS HUXLEY


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Un mundo feliz es un clásico de la literatura de este siglo. Con ironía mordiente, el genial autor inglés plasma una sombría metáfora sobre el futuro, muchas de cuyas previsiones se han materializado, acelerada e inquietantemente, en los últimos años. La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peor es vaticinios: triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje...


La crisis financiera. 
Guía para entenderla y explicarla
 Juan Torres

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Uno de los aspectos fundamentales de la actual crisis económica, aunque no la única, es su vertiente financiera. Con el libro "La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla", los economistas Juan Torres y Alberto Garzón desentrañan perfectamente las implicaciones que tiene el funcionamiento del sistema financiero capitalista actual a la hora de forzar y acelerar una crisis económica de cada vez mayores dimensiones. Si bien como ICEA no compartimos algunos de los enfoques o soluciones que se plantean entendemos que este trabajo sirve para complementar el entendimiento de lo que estamos viviendo. El propio autor en la introducción se expresa de esta forma:

"La crisis que estamos viviendo es la más seria del último siglo. El capitalismo basura de la especulación financiera generalizada ha hecho saltar por los aires el empleo y la estabilidad macroeconómica, ya de por sí precarios en los últimos años de predominio neoliberal. Los dirigentes políticos no tienen alternativas, los banqueros (verdaderos y directos causantes de la crisis) tratan de evadir sus responsabilidades mientras utilizan las billonarias ayudas que reciben de los estados para sanear en la medida en que pueden sus balances. Los ciudadanos asisten perplejos al aumento vertiginoso del desempleo, a las quiebras de empresas y al incremento de la deuda.


Y, mientras tanto, las izquierdas permanecen prácticamente ausentes. Unas, silenciosas por torpeza o complicidad. Otras, silenciadas porque no han sido capaces de empoderar a los ciudadanos. Y todas, divididas, confusas y sin ser capaces de tomar con firmeza la iniciativa para informar, formar y movilizar a los millones de personas que cargan los efectos de la crisis sobre sus espaldas. Esto ocurre en gran parte porque las izquierdas han descuidado en los últimos decenios la práctica unitaria y la formación y el diseño de alternativas capaces de aglutinar a los movimientos sociales, a las organizaciones, sindicatos, partidos y personas individuales en una gran oleada de rebeldía y respuesta al neoliberalismo.

Los perjudicados de todo esto son los millones de trabajadores y desempleados, mujeres y hombres desamparados que, sin representación político social y fragmentados, no pueden enfrentar al dominio neoliberal más que su resignación, frustración y sufrimiento.

La tarea que tienen por delante las izquierdas no es poca ni fácil. Pero si hay algo que está claro es que hay que empezar por analizar con rigor la situación, por denunciar sin descanso lo que está ocurriendo y por ofrecer a la sociedad alternativas que se puedan tocar con la mano, que no solo sean cantinelas ni el recurso al viejo nominalismo que a nada conduce."

La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla es un libro con fines divulgativos escrito por Juan Torres López en colaboración con Alberto Garzón Espinosa, y que incluye prólogo de Pascual Serrano. El libro trata de divulgar de la forma más sencilla y resumida posible lo que está pasando en la economía mundial, y su intención es dotar de herramientas útiles a aquellas personas que estén interesadas en poder entender y explicar la crisis actual. Está editado por ATTAC-España, y se distribuye gratuitamente en formato PD
F.



LIBROS Y ARTÍCULOS DE  VON BALTHASAR

1. DESCARGAR LIBRO :LA RESURRECCION COMO ACCIÓN Y REVELACCIÓN TRINITARIA EN VON BALTHASAR


 2. DESCARGAR LIBRO DE VON BALTHASAR :¿POR QUÉ SOY TODAVÍA CRISTIANO?


3. DESCARGAR LIBRO: LA VERDAD ES SINFÓNICA


4. DESCARGAR LIBRO DE VON BALTHASAR :Ser como niños Una compilación de textos. Citas de la inmensa obra del teólogo suizo.


5.  DESCARGAR LIBRO: La metafísica de Hans Urs von Balthasar, Jesús Villagrasa, L.C.. 





Hans Urs von Balthasar

Hans Urs von Balthasar nació en Lucerna (Suiza) en 1905. Realizó estudios de música, filología germánica y filosofía en Viena, Berlín y Zurich. En 1929 entró en la Compañía de Jesús. En su formación teológica son decisivas las relaciones con Erich Przywara y Karl Barth, pero sobre todo destacan dos encuentros en particular: con Henri de Lubac, su maestro en teología, y con Adrienne von Speyr, junto a la que comenzó una experiencia de vida religiosa centrada en una visión trinitaria de la vida cristiana y en una presencia activa en el mundo. Al mismo tiempo funda y dirige la editorial Johannes Verlag, que se propone publicar los escritos de los Padres de la Iglesia y de algunos teólogos que situaron como centro de su reflexión a Cristo. Su pensamiento teológico está dominado por la idea de que sólo el amor es creíble. Sobre este fundamento von Balthasar construyó su vasta obra teológica cuya forma más acabada se encuentra en la trilogía Gloria, Teodramática y Teológica. En reconocimiento a su persona como punto de referencia para toda la teología católica, fue nombrado cardenal por el papa Juan Pablo II pocos días antes de su muerte, acaecida el 26 de junio de 1988.


DAVID COPPERFIELD 








DAVID COPPERFIELD 




David Copperfield es una novela escrita por Charles Dickens y publicada por primera vez en 1850.

Al igual que el resto de sus obras (a excepción de cinco de ellas), esta novela fue publicada en capítulos mensuales. Muchos elementos de la novela hacen referencia a la propia vida de Dickens, siendo probablemente la más autobiográfica de todas sus obras. Así también, el mismo Dickens señaló en un prólogo de la novela "de todos mis libros, éste es el que más me gusta", y luego "como muchos padres, tengo un hijo preferido, un hijo que es mi debilidad; este hijo se llama David Copperfield".



RESUMEN



La historia trata de la vida de David Copperfield desde su infancia hasta la edad adulta. David nació en Inglaterra alrededor de 1820. El padre de David muere antes de que nazca, y cerca de siete años más tarde, su madre contrae matrimonio con el Sr. Murdstone. A David le desagrada su padrastro y siente lo mismo por la hermana del Sr. Murdstone, Juana, quien pronto pasa a vivir en la misma casa. El Sr. Murdstone critica a David por retrasarse en sus estudios. En uno de estos altercados, David lo muerde y luego es enviado lejos a una escuela de pensionados, Salem-House, con un director despiadado, el Sr. Creakle. Aquí se hace amigo de James Steerforth y Tommy Traddles quien, en un verdadero estilo dickensiano, desaparece y vuelve a aparecer más adelante.

David regresa a casa en las vacaciones para enterarse que su madre ha tenido un hijo. Luego que David regresa a Salem-House, su madre fallece y David debe regresar a casa inmediatamente. El Sr. Murdstone lo envía a trabajar a una fábrica en Londres en donde es dueño en parte. La horrible realidad existente en ese lugar refleja la propia experiencia de Dickens como trabajador en una fábrica de betún. El propietario de donde ahora reside David, Wilkins Micawber, es enviado a prisión por deudas, luego de haber ido a la quiebra, y David escapa de la fábrica.


Camina todo el trayecto desde Londres hasta Dover, para encontrar a su único pariente conocido - su excéntrica Tía Betsy Trotwood - quien acepta criarlo, a pesar de la visita del Sr. Murdstone en un intento de recuperar la custodia de David. La tía de David le cambia el nombre a Trotwood Copperfield, acortado a "Trot", y durante el resto de la novela es llamado de esa forma. El efecto de poseer dos nombres es dividir los personajes secundarios de acuerdo a cuándo y a través de quién ellos lo llegaron a conocer.



La historia sigue a David mientras crece hacia la edad adulta, y es alegrada por muchos personajes bien conocidos que entran, abandonan, y vuelven a aparecer en su vida. Éstos incluyen: la fiel empleada Pegotty, la familia de ésta, y la pequeña huérfana Emily que vive con ellos y encanta al joven David; su romántico pero autosuficiente amigo de escuela, Steerforth, quien seduce y deshonra a Emily, desencadenando la mayor tragedia de la novela; y la hija de su casero e ideal "ángel en la casa", Agnes Wickfield, que se convierte en su confidente. Los dos personajes más familiares son el Sr. Wilkins Micawber, quien estaba constantemente endeudado y alguna vez fuera el mentor de David; y Uriah Heep, el empleado fraudulento y tortuoso, cuyos delitos son descubiertos con la ayuda de Micawber. Micawber es descrito como un personaje bien dispuesto, incluso cuando el autor deplora su ineptitud para las finanzas; y Micawber, tal como el propio padre de Dickens, es puesto por poco tiempo en prisión por deudas.



En un estilo típico de Dickens, los personajes principales obtienen lo que se merecen, y pocos hilos narrativos se dejan en vilo. El Sr. Pegotty transporta a Emily a una nueva vida en Australia; acompañando a estos dos personales centrales están la Sra. Gummidge y los Micawber. Todos finalmente encuentran seguridad y felicidad con sus nuevas vidas en Australia. David primero se casa con la hermosa pero ingenua Dora Spenlow, pero ella muere luego tras sucumbir a una enfermedad letal durante el comienzo de su matrimonio. Luego David realiza cierta búsqueda espiritual para luego contraer matrimonio y hallar la verdadera felicidad con Agnes, quien ha estado enamorada de él en secreto. Llegan a tener varios hijos, incluidas una hija llamada en honor a su tía y otra llamada Dora.

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