AUTOBIOGRAFÍA
LA HISTORIA
DE MIS EXPERIMENTOS
CON LA VERDAD

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Pocos personajes históricos despiertan un interés tan universal como el de este extraordinario caudillo de la paz, que fue el llamado MAHATMA (Alma Grande) GANDHI, líder del movimientode independencia de la India y organizador de la resistencia civil contra la dominación inglesa. Nacido en Porbandar en 1869, de familia humilde, se licenció en Derecho y sufrió diversas condenas por sus campañas políticas. En 1931 representó a la India pn la Conferencia de la Tabla Redonda, celebrada en Londres. Fue asesinado en 1948, después de padecer innumerables persecuciones. Frente al lenguaje de las armas, su pacífico temple utilizó tan sólo una rueca para hilar. Su figura agrandada por el discurrir del tiempo es reflejo de una gran voluntad, un fino y estricto sentido de la justicia y de la libertad, que cual perfume que embriaga, se descubre y admira a lo largo de las densas páginas de ésta su Autobiografía.


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"Vendrán generaciones, puede ser, que difícilmente crean que un hombre como este caminó alguna vez en carne y sangre sobre la tierra."

-Albert Einstein

La fortaleza de la verdad (satyagraha) guió los rumbos de Gandhi tanto durante sus primeras luchas en Africa del Sur como en toda la epopeya emancipadora de la india, a la par de  la no violencia (ahimsa). Su proyecto era la liberación socio -político-económico-cultural (swaraj, o libertad). Pero fue todavía más lejos y bautizó su enorme desafío de justicia  como sarvodaya. Un sinónimo de "bienestar para todos". Este otro término por él inventado unía dos palabras sánscritas: sarva (que significa "todo") y udaya (que quiere decir "elevamiento", bienestar o prosperidad) Hoy podríamos traducir como BIEN COMÚN que es muy diferente al llamado "interés general" .

 Decía: "Se trata de valores humanos, de un desarrollo individual siempre consistente con su uso para el desarrollo de la sociedad; la promoción del altruismo en el grado más elevado; la integración del individuo con la sociedad; 
el elevamiento de la sociedad humana entera hacia el plano más alto de la existencia donde el amor y el trato limpio jueguen papeles cruciales: tales son las características predominantes de sarvodaya".

Muchos de los que suelen denominarse hoy "no violentos" en las tribunas proselitistas, ni siquiera conocen los desafíos profundos de ese ideal.


Un estadounidense, David Henry Thoreau, y un ruso, león Tolstoi, fueron importantes inspiradores de la monumental tarea emprendida por Gandhi en su amor, su devoción y su entrega a la causa de la justicia suprema







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No violencia es norma de conducta


La no violencia no es una virtud monacal orientada a procurar la paz interna y a garantizar la  salvación individual, sino una norma de conducta necesaria para vivir en sociedad, pues garantiza el  respeto a la dignidad humana y permite que progrese la causa de la paz, sobre la base de los anhelos más fervorosos de la humanidad.

La finalidad suprema del hombre es discernir a Dios: todas sus actividades políticas, sociales y religiosas deben tender a este fin último. Concretamente, es preciso consagrarse' directamente al  servicio de los demás, pues el único medio de hallar a Dios es salir a su encuentro en su creación y no formar con ella más que una sola cosa.
Muy poco sabe el mundo lo mucho que mi llamada grandeza depende de las incesantes labores y de los sufrimientos de silenciosos trabajadores, hombres y mujeres, devotos, eficientes y puros



LA MAS BELLA HISTORIA DEL MUNDO 


Reeves ; Rosnay; Coppens; Simonnet, 


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¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Adónde vamos? Son las únicas preguntas que vale la pena plantear. Hasta ahora sólo la religión y la filosofía ofrecían respuestas. Hoy también la ciencia tiene una opinión: ha reconstruido la historia del mundo.


Hay una misma evolución que, desde hace quince mil millones de años, empuja a la materia a organizarse, del Big Bang a la inteligencia. Descendemos de los monos, de las bacterias y también de las galaxias. Los elementos que componen nuestro cuerpo son los que antaño fundaron el universo.

Este es el primer relato completo de nuestros orígines, a la luz de los conocimientos más modernos. El universo, la vida, el hombre: tres actos de una misma epopeya contados en un diálogo clarificador. ¿Qué había antes? ¿Cómo la vida ha nacido de lo inanimado? ¿Va a proseguir esa evolución? ¿Es compatible con la fe? Sí, sin duda es la historia más bella del mundo. Porque es la nuestra.

Una historia que nos cuentan tres grandes científicos y a la par grandes divulgadores, sabiamente interrogados por el periodista Dominique Simonnet: el astrofísico Hubert Reeves, el biólogo Joël de Rosnay y el paleoantropólogo Yves Coppens.


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Prólogo
 Acto 1 - El universo 
Escena 1.El caos
Escena 2. El universo se organiza
Escena 3. ¡Tierra!

Acto 2 - La vida
 Escena 1. La sopa primitiva
Escena 2. La vida se organiza
Escena 3. La explosión de las especies

Acto 3 - El hombre
Escena 1.La cuna africana
Escena 2. Nuestros antepasados se organizan
Escena 3. La conquista humana

Epílogo



Padre Tadeusz Dajczer
El Misterio de la Fe
Meditaciones sobre la Eucaristía

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http://site.paracletepress.com/samples/exc-elmisteriodelafe1-20.pdf


Índice
Prólogo del Cardenal Stanislaw Dzwisz
Arzobispo Metropolitano de Cracovia. . . . . . . . . . . . . vii

Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

Parte I
La fe que expresa respeto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Tu participación es un camino. . . . . . . . . . . . . . . . . 14
Como el hijo pródigo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
Como telón de fondo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
Cuando Dios está lo más cerca posible. . . . . . . . . . 32

Parte II
El sacramento del momento presente. . . . . . . . . . . 45
En la búsqueda del Dios Escondido. . . . . . . . . . . . . 54
La Eucaristía engendradora de sacerdotes. . . . . . . 61

Parte III
El silencio interior. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Olas aglomeradas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
La fe “toca” a Dios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
“Maestro—¿dónde vives?”. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94

Parte IV
Por contraste. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105
Me das todo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114
Sólo te tengo a ti. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
Fascinarse con ese amor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123






LA POESÍA DE THOMAS MERTON: CREACIÓN,
CRÍTICA Y CONTEMPLACIÓN Por Sonia Petisco Martínez


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FRAGMENTOS ESCOGIDOS DE THOMAS MERTON, MONJE CISTERCIENSE
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INTRODUCCIÓN A LA FIGURA DE THOMAS MERTON: PREMISAS Y PROMESAS DEL HUMANISMO CRISTIANO
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EDITH STEIN Y THOMAS MERTON: VÍA DE HOLOCAUSTO EN UN MUNDO VIOLENTO

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HA RESUCITADO
Poemas de Tomás Merton

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NO A LA GUERRA
TOMAS MERTON

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Monje trapense, poeta y escritor sobre espiritualidad cristiana y monástica, que, a lo largo de su vida, se interesó por temas de mística y otras tradiciones religiosas, defendió el compromiso social y político del monje contemplativo y se relacionó, mediante una prolija correspondencia con pensadores y autores espirituales de su tiempo (1915-1968)



“Si quieres saber quién soy yo,
no me preguntes dónde vivo,
o lo que me gusta comer, o cómo me peino;
pregúntame, más bien, por lo que vivo,
detalladamente,
y pregúntame
si lo que pienso
es dedicarme a vivir plenamente
aquello para lo que quiero vivir.
A partir de estas dos respuestas,
puedes determinar la identidad de cualquier persona”

(My argument with the Gestapo. New Directions , New York 1975 pp. 160-161)




REVOLUCIÓN DESDE ABAJO, DESCENSO REVOLUCIONARIO:LA POLÍTICA ESPIRITUAL DE
DOROTHY DAY.

Autor: Daniel Izuzquiza

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La capacidad de oponerse a las adulaciones ideológicas de su tiempo para así elegir la búsqueda de la verdad y abrirse al descubrimiento de la fe es testimoniada por otra mujer de nuestro tiempo, la estadounidense Dorothy Day. En su autobiografía confiesa abiertamente que ha caído en la tentación de resolver todo con la política, adhiriéndose a la propuesta marxista: "Quería ir con los manifestantes, ir a la cárcel, escribir, influenciar a otros y dejar mi sueño al mundo. ¡Cuánta ambición y cuánta búsqueda de mí misma había en todo esto!"
El camino hacia la fe en un ambiente así secularizado era particularmente difícil, pero la Gracia obra, como ella misma subraya: "es cierto que sentí más frecuentemente la necesidad de ir a la iglesia, de arrodillarme, de poner mi cabeza en oración. Un instinto ciego, se podría decir, porque no era consciente de rezar. Pero iba, me ponía en la atmósfera de oración…" Dios la ha conducido a una adhesión consciente a la Iglesia, en una vida dedicada a los desheredados.


Dorothy Day, profeta del pacifismo para la Iglesia Católica



Dorothy Day y El Trabajador Católico entraron en aguas desconocidas en el catolicismo de E.U. con una dedicación pública al pacifismo del Evangelio y las específicas posturas tomadas contra guerra. Si no usamos las armas del espíritu, negándonos a nosotros mismos, y tomamos nuestra cruz y seguimos a Jesús, muriendo con El y resucitando con El, los hombres seguirán peleando, y frecuentemente de los más altos motivos, creyendo que están peleando guerras defensivas por justicia y en defensa propia contra presentes o futuras agresiones.´
Uno de los obsequios más grandes de Dorothy Day a la Iglesia Católica y a los Estados Unidos fue su reunión de recursos bíblicos y teológicos católicos para establecer el pacifismo y objeción de conciencia contra guerra como una legítima postura para católicos y para los Estados Unidos. 

Hoy esta no es solamente una enseñanza de Dorothy Day. Los Obispos Católicos de E.U. 


afirmaron el pacifismo y objeción o protesta de conciencia como una expresión legítima de fe católica en su pastoral de paz de 1983, El Reto de Paz, dando crédito a Dorothy Day. El Concilio del Vaticano II insistío que la objeción de conciencia era una opción para católicos en el documento Gaudium et Spes (79:3) y el mismo documento condenaba el bombardeo de ciudades y civiles (80:3). Estas citaciones estaban también incluídas en el Catecismo de la Iglesia Católica en Números 2311 y 2314. Declaraciones papales recientes han fortalecido esta enseñanza.

Un nuevo libro editado por Anne Klejment y Nancy L. Roberts, Pacifismo católico en los Estados Unidos: la influencia de Dorothy Day y el movimiento del Trabajador Católico (Praeger, 1996), explora el desarrollo del pacifismo de Dorothy y sus sostenes teólogicos y establece su influencia significante en la historia del catolicismo estaoudinense. El libro documenta como la teología moral de pacifismo desarrollada dentro del movimiento del Trabajador Católico socorrió a católicos que buscaban una base en su fe para su pacifismo, y actualmente llevó a una renovación radical del catolicismo mismo.

El reconocimiento de los orígenes llevada a cabo por Dorothy Day y Peter Maurin, junto con los sacerdotes-teólogos que los ayudaban, hizo disponible enseñanzas de los Padres de la Iglesia, teología de otros tiempos de historia católica, historias de santos que practicaban la no-violencia, y reflexión y explicaciones bíblicas apoyando la posición de que el seguir el Sermón de la Montaña no es una imposibilidad romántica, sino una verdadera opción para católicos en el mundo de hoy.


Experiencia en la I Guerra Mundial

Antes de su conversión al catolicismo, Dorothy Day era en gran parte participante del movimiento socialista anti-Guerra Mundial I. Ella participaba en demostraciones contra el envolvimiento de E.U. organizado por socialistas, y ella fue golpeada, aunque accidentalmente, por la policía. El periódico socialista, The Masses, donde Dorothy era una reportera, tomó una posición pacifista. Anne Klejment reporta que este periódico fue cerrado por el jefe de correo local, quien se rehusó a "mandar cualquer cosa por correo que el considerara traicionera."

Dorothy, desde esta temprana fecha, no confiaba ni en métodos de educación ni legislación para atraer al mundo a trabajar por la paz y justicia, observando que el sentar la propia energía en política, "llena con pactos secretos" suprimió un cambio genuíno. Ella prefería confiar en la acción directa de la gente común.
Durante y después de la II Guerra Mundial muchos progresivos y activistas se convirtieron en activistas políticos; Dorothy no se unió a ellos, sino que estaba buscando un camino más profundo para su vida.


Empieza el Trabajador Católico

Cinco años después de que Dorothy Day se convirtió en católica, ella aun estaba buscando una manera de reunir su catolicismo y sus preocupaciones sociales, incluyendo el pacifismo, el cual había sido una gran parte de su vida. En Washington, D.C., el 8 de diciembre de 1932, cubriendo una marcha de hambre para la revista Commonweal, ella fue a la cripta de la aun no terminada Basílica de la Inmaculada Concepción y rezó para que ella pudiera encontrar una manera de usar sus talentos dentro de la Iglesia para servir a los pobres y ayudar a los trabajadores.

Cuando ella regresó a su departamento en Nueva York, Dorothy encontró a Peter Maurin esperándola. Peter había leído sus artículos en Commonweal y América, y estaba convencida de que ella era la persona que podría implementar su programa de un periódico, casas de hospitalidad, aclaración de pensamiento y universades agrónomas, todas basadas en la doctrina social de la Iglesia y personalismo cristiano. Peter tenía una vista radical de crear una orden social justa usando la "dinamita" del catolicismo tradicional.


El pacifismo del Trabajador Católico empieza

Peter Maurin apoyaba el compromiso básico pacifista de Dorothy como una católica y era el ingeniero del reconocimiento de los orígenes. Arthur Sheehan nos dice en su libro, Peter Maurin: alegre creyente (Hanover House, 1959) que Peter había dejado Francia para ir a Canadá por la interrupción constante de su vida por la requerida participación en las reservas después de servicio militar. Al irse a Canadá él era parte de la tradición después continuada durante la Guerra de Vietnam.

El movimiento del Trabajador Católico y el periódico El Trabajador Católico empezaron en 1933. Poco después, Dorothy anunció en el periódico que delegados del Trabajador Católico asistirían al congreso de los Estados Unidos contra la guerra y que representarían el "pacifismo católico." Con este anuncio, por primera vez tuvimos pacifismo católico en los Estados Unidos.

Los autores del Pacifismo Católico en los Estados Unidos describen como Dorothy incorporó ideas de la enseñanza católica en su posición pacifista. Ella recordaba frases del Catecismo de Baltimore (tan recientemente estudiado para su conversión), tales como "todos los seres humanos que comparten la gracia de Dios son templos del Espíritu Santo." El Trabajador Católico presentaba artículos durante los años treinta por el Papa Pio XI, quien vigorosamente atacaba el nacionalismo como una fuente de guerra. Uno podía comprender como el Trabajador Católico y sus trabajadores se entristecieron por su muerte y publicaron encabezamientos grandes acerca de la muerte de su amado Papa.
Klejment y Roberts denotan como después Dorothy encontró inspiración en la encíclica Mystici Corporis (1943) del Papa Pio XII con sus hermosas enseñanzas acerca de los lazos de unidad entre los miembros, actuales y potenciales, del Cuerpo Místico de Cristo, sobre quien no se deben arrojar bombas.

Los autores nos dicen que ella "distinguía en el Trabajador Católico entre falso y verdadero pacifismo, el primero usando armas espirituales tradicionales como oración y recepción de los sacramentos para resistir activamente el mal." Dorothy llegó hasta decir, "Si no vamos a usar nuestras armas espirituales, armémonos y preparémonos, por todos medios. Editoriales en el Trabajador Católico de 1939 exhortaron a todas las casas del Trabajador a rezar el rosario diario por la paz--no por victoria. Los Trabajadores Católicos iban a Misa diario y oraban los Vía Crucis en las iglesias parroquiales por la paz.

Varios autores describen la calidad penitencial del pacifismo del Trabajador Católico, que enfatizaba "el principio espiritual que la penitencia y sufrimiento voluntario que hicieran los individuos, y ofrecieran por el bien de otros, podría efectuar cambios más allá de la vida del individuo haciendo la penitencia."
Los autores siempre enfatizan que Dorothy situó su pacifismo dentro de la visión del personalismo cristiano de Maurin, "donde la decisión es responsabilidad del individuo y no era dependiente de circunstancias históricas" y la profunda creencia que existía un poder más allá de la historia--Jesucristo. La visión de fe dio a Dorothy fuerza y esperanza para una larga dedicación. Los editores de este libro recuerdan al lector que "Como una joven radical secular, Day estaba abrumada por que la Izquierda no hacía ninguna diferencia. Pero como una católica radical, los muchos dones espirituales que ella recibía de su fe renovada incitaba perseverancia y fortaleza en su oposición a la guerra."

Dorothy Day y El Trabajador Católico entraron en aguas desconocidas en el catolicismo de E.U. con una dedicación pública al pacifismo del Evangelio y las específicas posturas tomadas contra guerra. Dado a la historia de anti-catolicismo en los Estados Unidos y la acusación de que lealtad al Papa era tracionero, había sido difícil para muchos católicos, muchos de los cuales eran inmigrantes, el estar contra la opinión de la mayoría en su país, aun esto significara ir a la guerra. Este deseo de ser aceptados había creado un casi superpatriotismo en los católicos de E.U. para probar su lealtad a los Estados Unidos.

Dorothy tomó posturas nada populares en un testimonio profético que causó una servera pérdida en el movimiento del Trabajador Católico, donde oposición dentro del movimiento causó el cierre de la mayoría de las casas. Ella basaba su pacifismo y su postura contra la conscripción en artículos sobre el Sermón de la Montaña, llamándolo "El manifiesto cristiano." Ella incitaba a individuos que acogieran el evangelio de paz, en oposición al estado cuando lo requería la conciencia, y aun pedía a los trabajadores que no trabajaran en la industria de armamento (Vean la foto del Obispo Matthiesen en esta edición) o en cualquier trabajo que no reforzara el bien común. Con sus fuertes raíces espirituales y teológicas, Dorothy, a través de El Trabajador Católico facilitaba la formación de conciencias de mucha gente tocante a la guerra y la paz.

La guerra civil española

Junto con conocidos escritores como Jacques Maritain, George Bernanos y Emmanuel Mounier, Dorothy tomó una posición neutral tocante a la guerra civil española. Porque las fuerzas anti-Franco indiscriminadamente mataron tantos sacerdotes y hermanas, hubo una tremenda protesta entre los católicos de E.U. contra las fuerzas republicanas.

Dorothy publicó el comentario de Emmanuel Mounier tocante a la guerra en 1936 para ayudar a la gente a entender su posición. "La revolución por el orden es una que los verdaderos cristianos deben hacer, pero no será una simple revuelta, ni explosión de violencia desenfrenada. Empezará solamente desde el momento en que un número de cristianos se presentarán a vivir su cristianismo socialmente por una manera de re-conversión. Que lejano está este ideal de la actual tragedia en España donde muchos católicos comprometen a la Iglesia al atarla a una causa política que no le pertenece, mientras en venganza furiosa las hordas roban, queman y matan todo lo que ante su ojos representa religión."


II Guerra Mundial

La II Guerra Mundial se luchaba como la guerra para terminar todas las guerras. La guerra no era popular, hasta el bombardeo de Pearl Harbor en Hawaii. Entonces muchos que habían estado contra la guerra cambiaron; ellos encontraron la oposición de Dorothy a la II Guerra Mundial no solo incomprensible, sino inperdonable.
Durante la Segunda Guerra Mundial, como después con la Guerra de Vietnam, ella abrió las páginas de El Trabajador Católico, no solamente a los pacifistas, sino también a los teólogos que usaban la doctrina de guerra justa para llegar a conclusiones pacifistas.

Las condiciones para una guerra justa elaborada por teólogos como San Agustín y Sto. Tomás de Aquino eran: La guerra debe ser declarada por una autoridad competente. Debe haber una causa justa para hacer guerra; es decir, algo mal que debe ser corregido o que estaría bien defender. El Papa Pio XII agregó que dado a la creciente destrucción de armas nucleares, la guerra no se podría hacer moralmente, excepto como un acto de defensa propia. El uso de armas no debe producir males y desórdenes más graves que el mal que se tiene que eliminar. La guerra se debe llevar a cabo solo como un último medio después de que todos los medios de paz se hallan eliminado. Una guerra se puede hacer legítimamente solamente si su propósito es obtener un final justo.

En lugar de abandonar la teoría de guerra justa, Dorothy la usó para condenar todas las guerras modernas a la luz de la tecnología de destrucción masiva.

Padre John Hugo le dijo a Dorothy Day que obtuviera una teología de no-violencia. El le escribió a ella, "Sin duda el pacifismo es bien claro para tí; pero luego tú no has tratado de expresarlo doctrinalmente. Si no superias teología, probablemente sería más simple hacer una solución. Sin embargo la decisión debe estar basada en doctrina. El pacifismo debe ser precedido de la verdad, o no puede existir para nada." El Trabajador Católico publicó muchos artículos por el Padre Hugo y otro teólogos, como Mons. Barry O`Toole de la Universidad Católica de América.


El Trabajador Católico y el FBI

J. Edgar Hoover, antes el jefe de la FBI, no tenía dudas acerca de Dorothy Day. Aun antes de la II Gueraa Mundial él insistía que la colocaran en detención custodial (carcel) en el evento de una emergencia nacional.
Esa orden nunca se llevó a cabo. Solamente podemos hacer conjeturas de los oficiales del FBI, que eran frecuentemente católicos irlandeses y aun ex-seminaristas, no podían detener a alguien que se oponía a la guerra porque ella comulgaba diariamente.

Uno se puede imaginar la confusión de los agentes del FBI al escuchar a Dorothy y Peter hablar de ser pacifistas por su catolicismo--o no podían resistir el dar contribuciones para los pobres que venían al Trabajador Católico. El libro de Arthur Sheehan documenta conversaciones como estas en las casas de hospitalidad del Trabajador Católico de Nueva York.
Dorothy tenía la protección del Cardenal Spellman, quien nunca se opuso o la condenó. El sabía mejor que condenar a una santa.

El impacto de Dorothy Day en el pacifismo católico se aclaró para los autores como jóvenes después de la II Guerra Mundial cuando conocieron a Jim Clark, un antiguo capitán del departamento de bomberos de Nueva York, que se había convertido en un pacifista debido a la influencia de Dorothy Day.

Cuando los autores visitaron a Martha Miller en el Trabajador Católico de Nueva York décadas después, se sorprendieron de encontrar al Padre Jim Clark celebrando allí la Misa semanal.
La explicación por la II Guerra Mundial
Los Trabajadores no consideraban la II Guerra Mundial como una aberración o simplemente una reacción al mal del Nazizmo, sino una parte de una realidad histórica que incluía lo que pasaba en Alemania después de la I Guerra Mundial, al igual como capitalistas "deseosos de obtener una ganancia del negocio de armamentos." Los autores citan el editorial de Dorothy en 1939, "Nosotros tenemos la culpa de la nueva guerra en Europa," donde se ponía la culpa sobre los hombros de todos, por "su materialismo, su avaricia, su nacionalismo idólatra...por su subjeción despiadada de otro país." Los autores denotan que esto no es un simple "apaciguamiento envuelto en teología católica," sino un llamado por una transformación fundamental del mundo económico y orden social.

El argumento de que la II Guerra Mundial se peleó para salvar a los judios y por eso era una guerra buena no satisfacía a Dorothy Day, que simplemente respondió que no salvó a los judios, como está claro por los números de judios incinerados.

Durante la guerra los Estados Unidos se rehusó a aceptar aun aqeullos judios que eran refugiados legales (90% de las cuotas no se llenaron) por miedo de sobrecargar el mercado de la mano de obra.

Uno se pregunta porque Rolf Hochhuth (que escribió "El Diputado") nunca escribió un drama acerca del Presidente Roosevelt y el Congreso de E.E.U.U., presentándolos como apretándose las manos preocupándose por los judios que escapaban los campos de muerte y vinieran a los Estados Unidos a sobrecargar el mercado de trabajo. Es un poco extraño que Hochhuth, que escribió otros libros considerados como tonterías totales (e.g., que Winston Churchill ordenó la muerte del General Siborski de Polonia) y desde ese tiempo nunca más ha sido considerado seriamente como un historiador, podía escribir calumnias contra Pio XII que siguen siendo citadas hasta ahora. Dorothy defendió a Pio XII y frecuentemente lo citaba en el nombre de la paz y pacifismo.

El fin de la II Guerra Mundial, presentada como una guerra para acabar con todas las guerras, produjo, no la paz que se esperaba, sino la guerra fría y una constante amenaza de guerra con armas nucleares.

A través de su valiente postura durante la II Guerra Mundial y guerras después, Dorothy dio a los hombres y mujeres católicos una opción de paz que ellos antes no habían tenido. En el futuro jóvenes católicos no podrán ser presionados a dar sus vidas en guerras para "hacer paz." Ellos están apoyados por la Iglesia en tomar una postura contra guerra.


El Trabajador Católico, Gandhi, y no-violencia activa

Las grandes ideas de Gandhi sobre la no-violencia activa y su atractivo a las masas grandes de gente oprimida ofrecieron mucho en términos de atención al mundo por pacifistas. Sin embargo, no era automaticamente claro exactamente que significaba esto para diferentes grupos que adoptaban la idea y que tan compatibles serían todas estas interpretaciones con el movimiento del Trabajador Católico y su perspectiva ética y religiosa.

Pacifismo católico en los Estados Unidos demuestra como los Trabajadores Católicos evaluaron acciones por otros grupos con los que ellos consideraban reunir sus fuerzas en la luz de la enseñanza católica. El Trabajador Católico declaró que aun algunos de los que abogaban por la no-violencia activa tomaban sus posiciones de un individualismo que podrá equivocarse en poner la libertad completa como su fin definitivo.

Esta búsqueda de la libertad sin límites era "contrario a una comprensión propiamente católica de moralidad objetiva y el propósito de la libertad humana."

Los Trabajadores Católicos sí adoptaron la no-violencia de Gandhi en su resistencia activa e la incorporaron en su desarrollo de la teología de pacifismo católico, aun sugeriendo que ella podría aplicarse a la teoría de guerra juesta como uno de los métodos pacíficos que se deben atentar antes de declarar la guerra.


Guerra de Vietnam

La influencia del Trabajador católico durante la Guerra de Vietnam se explora en detalle en Pacifismo Catolico en los Estados Unidos, igual que se impactó en lo que vino a ser llamado ultra-resistencia, con Daniel y Philip Berrigan y después los activistas Plowshares (rejas del arado).

Dorothy Day objetaba a la Guerra e Vietnam mucho antes de que fuera popular (1954) hacerlo. Ella citaba los santos como Theodore Venard, un mártir misionero en Indochina que objetaba como un hombre francés al imperialismo francés, cuyo sucesor ella veía en E.E.U.U.

Después de la Guerra de Vietnam algunos Trabajadores Católicos estaban tan preocupados acerca de los asuntos de guerra y paz y la amenaza nuclear que ellos limitaron su enfoque a las actividades antiguerra. Klejment y Roberts recuerdan a los lectores que a pesar de su dedicación por su vida entera al pacifismo y la no-violencia, esto no era así para Dorothy Day: "Aun la duración larga de la Guerra de Vietnam y la escalación de militancia del movimiento antiguerra no transformaron al Trabajador Católico en un grupo por una sola causa.


Profundo escepticismo del Evangelio--Juan Pablo II

El Papa Juan Pablo II ha podido llevar la discusión teológica de guerra y paz más allá de un desacuerdo entre la doctrina de pacifismo y guerra justa. William Portier nos dice, "Mientras deja la puerta abierta un poco para la seria posibilidad de "intervención humanitaria," el Papa parece estar poseído al mismo tiempo de un profundo escepticismo que viene del Evangelio tocante usar la fuerza como un medio de obtener justicia. Este escepticismo es evidente en su oposición a la Guerra del Golfo y su extrema incertidumbre de urgir intervención internacional militar en Bosnia." (Washington, D.C.: Communio, Primavera 1996.

En la encíclica El Evangelio de la Vida, el Papa Juan Pablo meciona sus dudas acerca de la guerra igual que lo hizo acerca de la pena de muerte y denota Portier que él sienta entre las señas de esperanza a muchos niveles de opinión pública que existe una nueva sensibilidad aun más opuesta a la guerra.

El Papa Juan Pablo, hablando sobre guerra y usando el simbolismo de Isaías de el león y el cordero, razonó que los mandamientos y las bienaventuranzas deben existir juntas. Esto resulta en un correspondiente realismo evangélico, "lo cual nos reta a que recemos sinceramente cuando pidamos ser librados de la guerra, o cuando digamos que Jesús está sufriendo entre la gente en Bosnia o que, porque El ha venido al mundo, la guerra no es inevitable."

En la víspera de la Guerra del Golfo en muy publicadas cartas al President Bush y Hussein, el Santo Padre les rogó a ellos que reconocieran la inutilidad de recurrir a la guerra. Entre el 2 de agosto de 1990 y marzo 1991, el Papa condenó la guerra 56 veces.

Portier nota que junto con Gaudium et Spes y el Catecismo de la Iglesia Católica, si el Papa no está diciendo, "Guerra no mas," ha llegado muy cerca de eso.


El Reto

Nunca ha habido tanta conversación acerca de paz y justicia que en el mundo católico de hoy en día en todos los niveles. Pero no hay paz y no hay justicia.

En 1965 a Dorothy Day se le pidió un católico pacifista que escribiera un manifiesto pacifista claro, teorético, y lógico, notando que ninguna hasta la fecha había aparecido de su mano. Ella respondió en palabras que aun hoy son tan apropiadas como lo eran cuando ella las escribió:
"Yo no puedo escribir otra cosa que no sea esta: Si no usamos las armas del espíritu, negándonos a nosotros mismos, y tomamos nuestra cruz y seguimos a Jesús, muriendo con El y resucitando con El, los hombres seguirán peleando, y frecuentemente de los más altos motivos, creyendo que están peleando guerras defensivas por justicia y en defensa propia contra presentes o futuras agresiones."

Con la esperanza de que cuando haya más literatura disponible acerca de Dorothy, más gente se una a ella en su peregrinación.
Que el número de gente sea una multitud.

Trabajador Católico de Houston, Vol. XVII, No. 7, diciembre 1997
http://www.cjd.org/espanol/period/pacifism.html

Autor: Por Marcos y Luisa Zwick - Revista Id y Evangeliza- Fecha:2003-06-02





LA FUERZA DE AMAR. 
MARTIN LUTHER KING






Martin Luther King

(Atlanta, 1929 - Memphis, EE UU, 1968) Pastor baptista estadounidense, defensor de los derechos civiles. Hijo de un ministro baptista, Martin Luther King estudió teología en la Universidad de Boston. Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial que vivían los negros de su país, y en especial los de los estados sureños.

Convertido en pastor baptista, en 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama. Muy pronto dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura de Mahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau. Al poco de llegar a Montgomery organizó y dirigió un masivo boicot de casi un año contra la segregación en los autobuses municipales.


La fama de Martin Luther King se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense, primero a través de la Southern Cristian Leadership Conference y más tarde del Congress of Racial Equality. Asimismo, como miembro de la Asociación para el Progreso de la Gente de Color, abrió otro frente para lograr mejoras en sus condiciones de vida.

En 1960 aprovechó una sentada espontánea de estudiantes negros en Birmingham, Alabama, para iniciar una campaña de alcance nacional. En esta ocasión, Martin Luther King fue encarcelado y posteriormente liberado por la intercesión de John Fitgerald Kennedy, entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, pero logró para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.

En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes cuando encabezó una gigantesca marcha sobre Washington, en la que participaron unas doscientas cincuenta mil personas, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos. Él y otros representantes de organizaciones antirracistas fueron recibidos por el presidente Kennedy, quien se comprometió a agilizar su política contra el segregacionismo en las escuelas y en la cuestión del desempleo, que afectaba de modo especial a la comunidad negra.

No obstante, ni las buenas intenciones del presidente, quien moriría asesinado meses más tarde, ni el vigor ético del mensaje de King, Premio Nobel de la Paz en 1964, parecían suficientes para contener el avance de los grupos nacionalistas de color contrarios a la integración y favorables a la violencia, como Poder Negro, Panteras Negras y Musulmanes Negros. La permeabilidad de los colectivos de color, sobre todo de los que vivían en los guetos de Nueva York y de otros estados del norte, a la influencia de estos grupos violentos, ponía en peligro el núcleo del mensaje de King, el pacifismo.

En marzo de 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Selma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery. La lucha de Martin Luther King tuvo un final trágico: el 4 de abril de 1968 fue asesinado en Memphis por James Earl Ray. Mientras se celebraban sus funerales en la iglesia Edenhaëser de Atlanta, una ola de violencia se extendió por todo el país. Ray, detenido por la policía, se reconoció autor del asesinato y fue condenado con pruebas circunstanciales. Años más tarde se retractó de su declaración y, con el apoyo de la familia King, pidió la reapertura del caso y la vista de un nuevo juicio.


TENGO UN SUEÑO

Tengo el sueño de que un día mis hijos vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por su valor como personas.

Tengo un sueño, hoy.

Sueño que un día el estado de Alabama, cuyo gobernador se llena ahora la boca con palabras como intervención y anulación de los derechos, se transformará en un lugar donde los niños y las niñas negros podrán estrechar sus manos con los niños y las niñas blancas, y caminarán juntos como hermanos y hermanas.

Tengo un sueño, hoy. He soñado que un día, los valles ascenderán, las montañas y colinas se allanarán, lo agreste se tornará suave, lo torcido se enderezará y la gloria del Señor será revelada para que todos los hombres la contemplen unidos.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la esperanza con la que retorno al sur, la fe con la que seremos capaces de extraer de la montaña de la desesperación una roca de esperanza. Con ella sabremos transformar las desavenencias y discordias de nuestro país en una armoniosa sinfonía de hermandad. Es la fe que nos permitirá trabajar juntos, orar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos y luchar juntos por la libertad, con la certidumbre de que un día seremos libres.

Ese será el día en que todos los hijos de Dios podrán cantar con nuevo significado: "Es a ti, mi país, dulce tierra de libertad, a quien canto. Tierra donde mis padres murieron, orgullo del peregrino, desde cada extremo de tus montañas deja que resuene la libertad".

Y si América, rica ha de ser una gran nación, así tendrá que suceder.
¡Deja que la libertad resuene desde las portentosas colinas de New Hampshire!
¡Deja que la libertad resuene desde las firmes montañas de Nueva York!
¡Deja que la libertad resuene sobre los intrincados picachos de California!
Pero no sólo eso: ¡deja que la libertad resuene desde las Stone Mountain de Georgia!

Deja que la libertad resuene desde cada ladera y cada madriguera del Mississippi. Desde cada extremo de tus montañas, deja que la libertad resuene.

Cuando permitamos que la libertad resuene, cuando la proclamemos desde cada pueblo y cada aldea, desde cada ciudad y cada estado, entonces podremos marchar decididos hacia ese día en que todos los hijos de Dios, blancos y negros, judíos y gentiles, protestantes y católicos, seremos capaces de unir nuestras manos y cantar las palabras de aquel antiguo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! ¡Gracias a Dios Todopoderoso, somos libres al fin!"

1963




CREDO POR LA PAZ

Hoy, en la noche del mundo, con la esperanza de la Buena Nueva, afirmo con audacia mi fé en el porvenir de la Humanidad.

Rechazo la idea de que en las actuales circunstancias las personas estén incapacitadas para hacer una Tierra mejor.

Rechazo la opinión de quienes consideran que las personas están de tal manera prisioneras en la noche sín estrellas de la guerra y el racismo, que nunca podrá llegar a ser realidad la aurora luminosa de paz y fraternidad.

Rechazo la predicción según la cual los pueblos descenderán uno tras otro por el torbellino del militarismo hasta el infierno de la destrucción atómica.

Creo que la verdad y el amor sín condiciones tendrán efectivamente la última palabra, pues la vida -aunque provisoriamente derrotada- es siempre más fuerte que la muerte.

Creo firmemente que aun en medio de las bombas que estallan y los cañones que truenan, permanece la esperanza de un mañana luminoso.

Tengo el coraje de creer que un día todos los habitantes de la Tierra tendrán sus tres comidas por día para la vida de su cuerpo, educación y cultura para la salud de su espíritu, igualdad y libertad para la vida de sus corazones.

Creo igualmente que un día toda la humanidad reconocerá en Dios la fuente del amor, que la bondad salvadora y pacífica será algún día la Ley, que el lobo y el cordero reposarán juntos, que toda persona se sentará bajo su higuera en su propia viña y que nadie tendrá motivo para tener miedo.

Creo firmemente que obtendremos la victoria.




Algunos pensamientos de Luther King

La vida de Martin Luther King está plagada de testimonios, discursos y frases de las reflejamos las siguientes:

"Rechazo la opinión de quienes consideran que las personas están de tal manera prisioneras en la noche sín estrellas de la guerra y el racismo, que nunca podrá llegar a ser realidad la aurora luminosa de paz y fraternidad".

"Creo igualmente que un día toda la humanidad reconocerá en Dios la fuente del amor, que la bondad salvadora y pacífica será algún día la Ley, que el lobo y el cordero reposarán juntos, que toda persona se sentará bajo su higuera en su propia viña y que nadie tendrá motivo para tener miedo."


“Tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las acciones de la gente perversa si no de los pasmosos silencios de la gente buena. “

“Quien acepta el mal sin protestar realmente está cooperando con él”

“La resistencia no-violenta no está en contra de los opresores, sino de la opresión.”

“Este principio se convirtió en la luz que guiaría nuestro movimiento. Cristo proporcionaba el espíritu y la motivación, y Gandhi el método”


"Pódeis hacer lo que queráis, pero nosotros seguiremos amándoos...Metednos en las cárceles y aún así os amaremos. Lanzad bombas contra nuestras casas, amenazad a nuestros hijos y, por dificil que sea,os amaremos también...
Pero llegará un día en que conquistaremos vuestro corazón y vuestra conciencia y de este modo nuestra victoria será doble."

Martin Luther King



SEMILLAS DE CONTEMPLACION. 
THOMAS MERTON




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PRÓLOGO A LA EDICIÓN REVISADA*

Este libro no tuvo nunca la pretensión de llegar a ser popular. El hecho de que lo sea satisface indudablemente al autor, pero lo turba. Porque un libro como éste, que es una colección de inconexas y harto comprimidas reflexiones sobre la vida spiritual, puede ser fácilmente mal comprendido. No es posible evitar toda mala inteligencia repasando el texto, añadiendo unas palabras de explicación acá y allá y corrigiendo expresiones que acaso sean poco exactas para quien lo toma todo al pie de la letra.

Para hacer un libro como éste perfectamente claro habría que volverlo a escribir desde el principio hasta el fin. En lugar de esto, el autor ha hecho sólo unas correcciones menores y ahora se contenta con poner sobre aviso al lector.
Lector, ten cuidado. No te apresures mucho al leer este libro. No formes en seguida Zonclusiones ni des un contexto teológico propio a los pasa/es en que el autor hace una afirmación que acaso no esté completamente explicada. Suspende tu juicio, si quieres, hasta haber ajustado tal afirmación con el resto del libro. No hay en él intento de ser sistemático, pero un capítulo tiende a corregir otro. Lo que se dice de la soledad debe entenderse a la luz de lo que se dice de la unión de todos los hombres en Cristo.

Lo que se dice de la renunciación en la última parte del libro no debe hacerte olvidar lo dicho al principio acerca de la naturaleza.
Ante todo, recuerda que en este libro el autor habla de las cosas espirituales desde el punto de vista de la experiencia más bien que en los concisos términos de la teología dogmática o la metafísica. En religión, como en la vida natural, el lenguaje de la experiencia y el lenguaje del dogma o de la ciencia pueden ser a veces puestos.

Aunque todo el mundo está enterado de que el sol no se levanta, decimos que se levanta; y aunque nos damos cuenta de que no baja, nos sorprendemos diciendo: “El sol desciende.” Si digo que el sol se levanta, ¿debo ser condenado por los astrónomos?
Así, también, en la vida mística (como bien lo saben todos los que han leído a los místicos cristianos) propendemos a hablar de que el alma queda “anonadada” en la experiencia de Dios, de modo que “cesa de existir” y “Dios solo queda”. No hay que tomar esto literalmente, como una afirmación científica, del mismo modo que no se nos
debe entender al pie de la letra cuando decimos que “el sol se levanta”. No es literalmente cierto que el alma “deje de existir” en la oración mística, pero su
actividad está absorbida tan completamente en la actividad de Dios que, hasta donde
llega la experiencia, es igual que si dejara completamente de existir, pues pierde
toda noción de existencia separada. Dei mismo modo, cuando pones una vela bajo la luz del sol, puedes decir que la vela “no da ya ninguna luz”, porque su luz se pierde en la del sol. Pero un científico con los adecuados instrumentos podría hallar la luz de la vela...

Muchas de las cosas que se dicen en este libro podrían ser dichas mucho mejor por algún otro y ya lo han sido por los santos. El autor ha intentado hablar de ellas en el lengua/e de los hombres de nuestro tiempo e insiste en que su más ferviente deseo es el de ser entendido, en todas sus afirmaciones, a la luz de la doctrina católica. Si hay algo en estas páginas que no pueda conciliarse con la enseñanza de la Iglesia, debe considerarse como automáticamente suprimido.


NOTA DEL AUTOR

Este libro pertenece a la clase de los que se escriben casi automáticamente en un monasterio. Quizá es ésta una de las razones por las que se escriban relativamente pocos de esta clase. Existe demasiada pasión y demasiada violencia física en el mundo
para que los hombres quieran reflexionar mucho acerca de la vida interior y su significado. Sin embargo, como la vida interior y la contemplación son las cosas que
más necesitamos (hablo sólo de la contemplación que surge del amor a Dios), la clase
de consideraciones escritas en estas páginas debería ser algo de que todos, y no sólo
los monjes, tuviesen gran avidez en nuestro tiempo. Por esto creo que un volumen de
pensamientos, ideas y aforismos, más o menos inconexos, acerca de la vida interior, no necesita particular justificación o excusa, aunque esta clase de libros haya llegado a ser desusada.

Si el lector necesita que le recuerden que existe una larga tradición de tales escritos, puede consultar Pensées de Pascal, las Cautelas y Avisos de San Juan de la
Cruz, las “Meditationes” de Guigo el Cartujano o, sin ir tan lejos, la Imitación de Cristo. Pero, como mencionar tales nombres parecería sugerir una comparación con la obra de grandes hombres que el autor jamás osaría imitar, simplemente los menciona
para justificar la publicación de lo que no es más que una colección de notas y reflexiones personales.

Éstos son pensamientos que habrían podido ocurrírsele a cualquier monje cisterciense; presentáronse a ratos perdidos y fueron anotados cuando hubo ocasión de hacerlo, sin orden ni especial ilación. Aquí han sido ordenados y algo desarrollados cuando pareció necesario detallar un poco. No abarcan todos los tensas de la vida interior. Por el contrario, mucho se da por su puesto. Todo lo enseñado en el Evangelio de Cristo y la Regla de San Benito, todo lo aceptado por la tradición católica acerca de
la autodisciplina del ascetismo cristiano, se da por entendido y no hay intento de
apologética sobre estos puntos ni ningún otro. Mucho de lo que se dice aquí tiene su
origen y justificación en los escritos de los cistercienses del siglo XII, especialmente los
de San Bernardo de Claraval, que es quien hizo más por formar la espiritualidad de la
orden contemplativa a que pertenece el autor. Pero los que conocen la obra de San
Juan de la Cruz verán que prácticamente todo lo que aquí se dice acerca de la oración
contemplativa sigue líneas marcadas por el carmelita español. Así, pues, este libro no pretende ser revolucionario, ni siquiera especialmente original. Esperamos sinceramente que no contenga una línea que sea nueva para la tradición católica ni
una sola palabra que pueda dejar perplejo a un teólogo ortodoxo.

Y he aquí por qué este libro habría podido ser escrito por cualquier monje. Expresa las preocupaciones que están más o menos en el espíritu de todos los contemplativos, descontando diferencias de temperamento y personalidad. No tiene en vista otro fin o ideal que aquello que, según muchos teólogos, debería ser el ordinario cumplimiento de una vida cristiana de gracia, y par lo tanto todo lo que se dice aquí puede ser explicado a cualquiera, no sólo en el monasterio, sino también en el inundo.

Tampoco pretende el libro ser una obra de arte. Prácticamente cualquier otro con los mismos intereses habría podido escribirlo mucho mejor. El hecho de haber sido este autor quien lo ha escrito no crea gran diferencia en uno u otro sentido, ni para bien ni, esperémoslo, para mal. Pues éste pertenece a la clase de libros que producen un efecto que no es ni puede ser controlado por ningún autor humano. Si, de algún modo, puedes conseguir leerlo en comunión con el Dios en cuya presencia fue escrito, te interesará y probablemente sacarás de él algún fruto, más por Su gracia que por los esfuerzos del autor. Pero si no puedes leerlo en estas condiciones, sin duda el libro será por lo menos 
una novedad.





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OTRO ENLACE DE DESCARGA (PDF)

DEL DIARIO de ANA FRANK


La pregunta es comprensible, pero hasta el momento nadie ha sabido formular una respuesta satisfactoria. De verdad, ¿por qué en Inglaterra construyen aviones cada vez más grandes, bombas cada vez más potentes y, por otro lado, casas normalizadas para la reconstrucción del país? ¿Por qué se destinan a diario miles de millones a la guerra y no se reserva ni un céntimo para la medicina y los pobres? ¿Por qué la gente tiene que pasar hambre, cuando en otras partes del mundo hay comida en abundancia, pudriéndose? ¡Dios mío?, ¿por qué el hombre es tan estúpido?

Yo no creo que la guerra sea solo cosa de grandes hombres, gobernantes y capitalistas. ¡Nada de eso! Al hombre pequeño también le gusta; si no, los pueblos ya se habrían levantado contra ella. Es que hay en el hombre un afán de destruir, un afán de matar, de asesinar y ser una fiera, mientras toda la Humanidad, sin excepción, no haya sufrido una metamorfosis, la guerra seguirá haciendo estragos, y todo lo que se ha construido, cultivado y desarrollado hasta ahora quedará truncado y destruido, para luego volver a empezar.”




Antes del fin
Ernesto Sabato


Antes del fin es la historia de un joven nacido en la pampa, que emprende con éxito una carrera altamente especializada en el mundo científico, para luego, abandonarla por la literatura y el arte, en un gesto valeroso y retador. Es también la historia de un hombre rebelde, afín desde muy pronto al anarquismo y a la izquierda revolucionaria. Antes del fin, constituye el legado esencial de un gran escritor para las generaciones que le suceden. Ernesto Sabato fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Su obra narrativa consiste en tres novelas: El túnel, Abaddón el exterminador y Sobre héroes y tumbas, considerada la mejor novela argentina del siglo XX y una de las obras cumbre de la literatura latinoamericana. Además, ha escrito ensayos sobre la condición humana: Uno y el Universo, Hombres y engranajes, El escritor y sus fantasmas, Apologías y rechazos, entre otros. Fue el segundo argentino galardonado con el Premio Miguel de Cervantes (1984), luego de Jorge Luis Borges (1979). Sabato es uno de los mayores escritores argentinos.

COLECCIÓN  DE LIBROS DE ERNESTO SÁBATO

 Sabato, Ernesto - Ensayos ineditos.pdf
 Sabato, Ernesto - Heterodoxia.pdf
 Sabato, Ernesto - Hombres y engranajes.pdf
 Sabato, Ernesto - La resistencia.pdf
 Sabato, Ernesto - Uno y el Universo.pdf
 Sabato, Ernesto - Sobre heroes y tumbas.pdf
 Sabato, Ernesto - El tunel.pdf


El escritor argentino Ernesto Sábato, fallecido a los 99 años, pronunció durante su vida numerosas frases que dan cuenta de sus reflexiones ante la evolución del mundo, la vejez y la globalización, entre otras temáticas. Destacamos algunas a continuación:

- «Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte». (Diálogos con Jorge Luis Borges)

- «Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás».

- «Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables».

- «El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse».

- «A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización».

- «¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena». (Uno y el universo)

- «Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar». (Uno y el universo)

- «Se discute si Dalí es auténtico o farsante. Pero ¿tiene algún sentido decir que alguien se ha pasado la vida haciendo una farsa?».

- «¿Por qué no suponer, al revés, que esa continua farsa es autenticidad? Cualquier expresión es, en definitiva, un género de sinceridad». (Uno y el universo)

- «El presente engendra el pasado». (Uno y el universo)

- «El oficio -en el arte-, consiste en que no se lo advierta». (Uno y el universo)

- «¿O será uno de esos seres solitarios y a la vez temerosos que sólo resisten la soledad con la ayuda de ese gran enemigo de los fantasmas, reales o imaginarios, que es la luz?». (Sobre héroes y tumbas)

- «Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano». (Antes del fin)

«Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa». (Ensayo La Resistencia).


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EL ARTE DE AMARGARSE LA VIDA. 

PAUL WATZLAWIK

Descripcion

"El arte de amargarse la vida", a través de historietas, viñetas, cuentos, ejemplos literarios y refranes, nos ofrece la oportunidad de reconocer nuestro estilo personal frente a determinadas situaciones. Es un libro de lectura sencilla y compleja a la vez, puede ser leído como un relato de historietas o proporcionar una oportunidad expléndida para reflexionar sobre los procedimientos por los que una persona va construyéndose una vida desdichada. Su lenguaje ágil, irónico y paradójico nos provoca a veces la risa y en otras ocasiones nos confronta con los modos en que estamos contribuyendo a nuestra propia infelicidad.

Paul Watzlawick (Austria, 1921) estudió filosofía, filología y psicología. Es miembro fundador del Mental Research Institute de Palo Alto, California.
¿Quién no ha convertido alguna vez los sucesos cotidianos en insoportables y los eventos triviales en desmesurados? Amargarse la vida es muy fácil. Pero desarrollar el arte de amargarse la vida de manera sistemática y consistente demanda cierto aprendizaje, muchas veces inconsciente y, las más, de manera consciente.

En principio, todos queremos ser muy felices. Watzlawick nos invita a descubrir las causas por las cuales hacemos de los sucesos ordinarios y frecuentes de la vida enormes montañas repletas de angustia: «Sé fiel a ti mismo», es decir, sólo tu opinión es la correcta. «No tardarás en descubrir que el mundo va de mal en peor», porque el hecho mismo de que te sugieran algo será motivo de rechazo. «Ver el pasado con un filtro» propiciará que el aspirante a la vida amarga sólo contemple la juventud perdida, edad de oro que se fue para no volver.

La trama de fondo se ancla en la explicación de los juicios que usualmente efectuamos acerca de la conveniencia o disconveniencia de los eventos que ocurren a nuestro alrededor. El libro, recién llegado a México, anima a ser creadores de nuestra propia felicidad y dejar de construir la desdicha.



ÍNDICE
Nota del editor

Prólogo

Introducción

Sobre todo esto: sé fiel a ti mismo..

Cuatro ejercicios con el pasado

1. La sublimación del pasado
2. La mujer de Lot
3. El vaso de cerveza fatal

4. La llave perdida o «más de lo mismo»

Rusos y americanos

La historia del martillo

Los guisantes en la mano

El hombre que espantaba elefantes

Autocumplimiento de las profecías

Cuidado con la llegada

Si me amases de veras, comerías ajo de buen agrado

«Sé espontáneo»

Si alguien me quiere, no está en su cabal juicio

«El hombre debe ser noble, dispuesto a ayudar y bondadoso»

Esos extranjeros mentecatos

La vida como juego

Epílogo

Índice bibliográfico



PROLOGO

El nuevo libro de Paul Watzlawick se puede leer medio en broma y medio en serio. Es posible que el lector encuentre en este libro algo de sí mismo, a saber, su propio estilo de convertir lo cotidiano en insoportable y lo trivial en desmesurado.
Además, aun cuando el autor no lo confiese en ninguna parte, este libro constituye una única y extensa «prescripción sintomática», un doble vínculo terapéutico muy al estilo del denominado «Grupo de Palo Alto».

El psicoterapeuta o asistente seguramente sabrán leer entre las líneas de estas páginas maliciosas mucho material que tiene un significado directo para el diálogo terapéutico: metáforas, viñetas, chistes, anécdotas socarronas y otras formas de hablar del «hemisferio derecho», que son infinitamente más eficaces que las interpretaciones solemnes y graves de las actitudes erróneas de los humanos.


PRÓLOGO

En el corazón de Europa hubo una vez un gran imperio. Lo formaban tantas y tan diversas culturas, que no siempre podía alcanzarse una solución razonable para un problema cualquiera y el absurdo resultaba ser el único camino viable de la vida. Sus habitantes -los austrohúngaros, como el lector ya habrá sospechado- llegaron a ser proverbiales, no por su inhabilidad en enfrentarse de un modo razonable con los problemas más simples, sino por su habilidad en conseguir lo imposible de algún modo casi por descuido. Inglaterra, como dice un proverbio, siempre pierde la batalla menos la única decisiva; Austria siempre pierde la batalla menos la única desesperanza. (No es de extrañar que desde entonces la máxima condecoración militar se reserve para oficiales que arrebatan la victoria de las garras de una derrota con alguna acción que está en crasa contradicción con el plan general de batalla.)
El gran imperio se ha convertido en una pequeña región, pero el absurdo ha quedado en el concepto de vida de sus habitantes, y el autor de estas páginas no es ninguna excepción. Para ellos, la situación es desesperada, pero no seria.

INTRODUCCIÓN

«¿Qué puede esperarse de un hombre? Cólmelo usted de todos los bienes de la tierra, sumérjalo en la felicidad hasta el cuello, hasta encima de su cabeza, de forma que a la superficie de su dicha, como en el nivel del agua, suban las burbujas, déle unos ingresos que no tenga más que dormir, ingerir pasteles y mirar por la permanencia de la especie humana; a pesar de todo, este mismo hombre de puro desagradecido, por simple descaro, le jugará a usted en el acto una mala pasada. A lo mejor comprometerá los mismos pasteles y llegará a desear que le sobrevenga el mal más disparatado, la estupidez más antieconómica, sólo para poner a esta situación totalmente razonable su propio elemento fantástico de mal agüero. Justamente, sus ideas fantásticas, su estupidez trivial, es lo que querrá conservar...»

Estas palabras proceden de la pluma de un hombre, que Friedrich Nietzsche consideraba el más grande de los psicólogos de todos los tiempos: Feodor Mijailovich Dostoievski. En realidad sólo dicen, bien que en un tono más elocuente, lo que la sabiduría popular sabe desde siempre: no hay nada más difícil de soportar que una serie de días buenos.

Ya es hora de acabar con los milenarios cuentos de viejas que presentan la felicidad, la dicha, la buena fortuna como objetivos apetecibles. Demasiado tiempo se ha tratado de convencernos -y lo hemos creído de buena gana de que la búsqueda de la felicidad al fin nos deparará felicidad.
Lo gracioso del caso es que el concepto de felicidad ni siquiera puede definirse. Así, por ejemplo, en septiembre de 1972, los oyentes de la serie séptima de la emisión de noche de radio Hessen fueron testigos de la discusión, sorprendente sin duda, sobre el tema «¿qué es felicidad» en la que cuatro representantes de distintas ideologías y disciplinas no lograron ponerse de acuerdo sobre el significado de este concepto aparentemente tan claro, a pesar de los esfuerzos de un moderador sumamente razonable (y paciente).
En realidad, no deberíamos sorprendernos de ello. «¿En qué consiste la felicidad? Sobre esta cuestión, las opiniones siempre fueron dispares», leemos en un ensayo del filósofo Robert Spaemann sobre la vida feliz (22): «289 pareceres contó Terencio Varrón, y Agustín abunda en este sentido. Todos los hombres quieren ser felices, dice Aristóteles.» Y luego Spaemann se refiere a la sabiduría de una historia judía, que narra de un hijo que manifiesta a su padre su deseo de casarse con la señorita Katz. «El padre se opone, porque la señorita Katz no aporta nada. El hijo replica que sólo será feliz si se casa con la señorita Katz. El padre le dice: "Ser feliz, ¿y de qué te servirá esto?"»

La literatura universal ya debería habernos inspirado desconfianza. Desgracias, tragedias, catástrofes, crímenes, pecados, delirios, peligros, éstos son los temas de las grandes creaciones. El Infierno de Dante es incomparablemente más genial que su Paraíso; lo mismo puede decirse del Paraíso perdido de Milton, a su lado, el Paraíso reconquistado es francamente soso; la caída de Jedermann (Hofmannsthal) arrastra, en cambio, los angelitos que al fin le salvan, causan un efecto ridículo; la primera parte de Fausto conmueve hasta las lágrimas, la segunda hasta el bostezo.
No nos hagamos ilusiones: ¿qué seríamos o dónde estaríamos sin nuestro infortunio? Lo
necesitamos a rabiar, en el sentido más propio de esta palabra.
Nuestros primos de sangre caliente en el reino animal no tienen más suerte que nosotros; basta ver los efectos monstruosos de la vida en el zoológico: aquellas soberbias criaturas son protegidas contra el hambre, el peligro, la enfermedad (incluso contra la caries dental) y se las convierte en el equivalente a los neuróticos y psicóticos humanos.

Nuestro mundo en peligro de anegarse en una inundación de recetas para ser feliz, no puede esperar más tiempo a que le echemos un cable de salvación. No puede permanecer más tiempo la competencia en estos mecanismos y procesos bajo el dominio celosamente custodiado de la psiquiatría y psicología.

El número de los que se las arreglan con su propia desdicha como mejor saben y pueden, quizás parezca relativamente considerable. Pero es infinitamente mayor el número de los que en este menester precisan consejo y ayuda. A ellos se dedican las páginas siguientes a modo de manual de iniciación.
Hay que añadir que a este propósito altruista le corresponde un significado político. Como los directores de un zoológico en dimensiones reducidas, en grandes dimensiones, los Estados también se han impuesto la tarea de configurar la vida de los ciudadanos de modo que ésta, desde la cuna hasta la tumba, sea segura y chorreante de felicidad. Pero esto sólo es posible mediante una educación sistemática del ciudadano que le haga incompetente en la sociedad. Por esta razón, en todo el mundo occidental, los gastos públicos para política sanitaria y social aumentan de año en año en proporción siempre mayor. Como señaló Thayer , entre 1968 y 1970, estos gastos se dispararon en los EE.UU. en un 34 %, de 11 a 14 mil millones de dólares. De las estadísticas más recientes de la República Federal de Alemania se desprende que sólo los gastos públicos para la salud ascienden cada día a 450 millones de marcos, lo que supone un aumento treinta veces mayor respecto de 1950. En este mismo país hay diez millones de enfermos y el ciudadano normal toma a lo largo de su vida 36000 comprimidos. Imaginémonos por un momento qué pasaría si este curso ascendente se detuviese o retrocediese. Se derrumbarían ministerios gigantescos, sectores enteros de la industria se declararían en quiebra y millones de hombres irían al paro.
El presente libro pretende aportar una pequeña contribución, pero consciente y responsable, para que se evite esta catástrofe.

El Estado necesita con tanto empeño que el desamparo y la desdicha de su población aumente de continuo, que esta tarea no puede confiarse a los ensayos bien intencionados de unos ciudadanos aficionados. Como en todos los sectores de la vida moderna, también aquí se precisa una dirección pública. Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende, no basta tener alguna experiencia personal con un par de contratiempos.

Una selección gratuita de los mejores libros para todas aquellas personas que quieran ser libres y responsables. Libros que son el pan de cada día para un mundo más justo y solidario

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